Marzo 25 , 2010
Casa Blanca, Oficina del Secretario de Prensa, 24 de marzo de 2010.
Los recientes acontecimientos en Cuba, incluida la trágica muerte de Orlando Zapata Tamayo, la represión a Las Damas de Blanco, y el acoso intensificado sobre quienes se atreven a expresar los deseos de sus compatriotas, son profundamente inquietantes.
Estos sucesos ponen de relieve que, en lugar de abrazar una oportunidad para entrar en una nueva era, las autoridades cubanas siguen respondiendo a las aspiraciones del pueblo cubano con el puño cerrado.
Hoy sumo mi voz a las personas valientes de toda Cuba, y un coro cada vez mayor en todo el mundo, para pedir el fin de la represión, la inmediata e incondicional liberación de todos los presos políticos en Cuba y el respeto a los derechos fundamentales del pueblo cubano.
Durante el transcurso del año pasado, he tomado medidas para extenderle la mano al pueblo cubano y mostrar mi deseo de deseo de propiciar una nueva era en las relaciones entre los gobiernos de los Estados Unidos y Cuba. Sigo comprometido con el respaldo al simple deseo del pueblo cubano a determinar libremente su futuro y disfrutar de los derechos y libertades que definen a las Américas, y que debe ser universal para todos los seres humanos.