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Propuesta para una Transición
Pacífica Hacia la Democracia en Cuba
La Habana, marzo de 2005.
A los distinguidos hermanos de la oposición en Cuba y en
el exilio
A todos los que apoyan el derecho del pueblo cubano a disfrutar
de un sistema democrático de gobierno
A los miembros del régimen que nos oprime
A todo el pueblo cubano
Hoy estamos aquí reunidos por el amor que sentimos por la
patria nuestra que yace moribunda a nuestros pies. No nos anima
el odio, ni el espíritu de revancha; sólo el deseo
de ayudar a que salgamos todos de esta pesadilla que nos tiene sumidos
en la más profunda miseria moral y material.
Los que estamos aquí no respondemos a ningún interés
foráneo, ni formamos parte de ninguna conspiración
o actividad subversiva que conlleve el uso de la violencia. Sólo
ejercemos el derecho cívico de buscar los medios que nos
encaminen a la restauración de los valores esenciales de
nuestra nacionalidad y al establecimiento de un gobierno democrático.
Estas son las aspiraciones lógicas, razonables y justas del
pueblo cubano.
Los que estamos aquí representamos a los que sufren en silencio,
a los que aplauden por temor y a los que sólo piensan en
escapar.
Nuestro Partido es la continuación histórica del
Movimiento Revolucionario 30 de Noviembre "Frank País"
fundado a principios de 1960 por hombres y mujeres que lucharon
junto a los que hoy detentan el poder por la restauración
de la Constitución de 1940, como fue expresado por el Dr.
Fidel Castro desde la Sierra Maestra el 12 de julio de 1957:
"Queremos elecciones, pero con una condición: elecciones
verdaderamente libres, democráticas e imparciales. Declaramos,
bajo formal promesa, que el gobierno provisional celebrará
elecciones generales para todos los cargos del Estado, las provincias
y los municipios en el término de un año, bajo las
normas de la Constitución de 1940 y del código electoral
de 1943 y entregará el poder al candidato que resulte electo.
Declaramos que el gobierno provisional deberá garantizar
la libertad de información a la prensa radial y escrita y
de todos los derechos constitucionales garantizados por la Constitución
de 1940".
Nuestro ideal continúa siendo el mismo que definió
en distintas declaraciones que ofreció a la prensa nacional
e internacional en los primeros meses de 1959 y que después
desechó para imponer un sistema totalitario.
"Yo no estoy interesado en el poder, no lo ambiciono. Siempre
he actuado con lealtad y franqueza. Restableceremos todos los derechos
y libertades, incluyendo la absoluta libertad de prensa, todos los
derechos individuales y todos los derechos de los sindicatos
obreros. Haremos todo sin ninguna ambición personal porque
estamos inmunes a las tentaciones de la vanidad y el poder",
Santiago de Cuba, 3 de enero de 1959.
"Nosotros tenemos un país libre. No tenemos censura
y el pueblo puede reunirse libremente. Todos los derechos de los
ciudadanos han sido restablecidos. No hay torturas, no hay asesinatos,
no hay terror y las elecciones generales se harán lo más
rápido posible.
Nunca vamos a usar la fuerza y el día que el pueblo no me
quiera, me iré", La Habana, 9 de enero de 1959.
"Nosotros hemos dicho que convertiremos a Cuba en el país
más próspero de América, hemos dicho que el
pueblo de Cuba alcanzará el nivel de vida más alto
que ningún país del mundo", La Habana, 13 de
marzo de 1959.
"Como gobernante tengo que tener un respeto igual para todas
las ideas aunque no sean las de uno, respeto para todos los derechos,
porque aquí se ha llamado democracia a darle derechos a unos
y a perseguir a otros", La Habana, 2 de abril de 1959.
"No soy comunista, ni los comunistas tienen fuerza para ser
un factor determinante en mi país. Yo he venido aquí
para contestarle a la prensa, porque lo primero que hacen los dictadores
es acabar con la prensa libre, que es la primera enemiga de las
dictaduras.
Ese es el peor error que cometen las dictaduras", Washington,
18 de abril de 1959.
"¿Cuál es nuestro ideal? El de una sociedad
donde todos tengan derecho a sus ideas políticas, fuere cuales
fueren, donde todos tengan derecho a sus ideas religiosas, sean
cuales fueren, donde todos tengan derecho a la libertad, sean mayoría
o sean minoría. Ni
el imperio de una minoría sobre una mayoría, ni el
terror de una mayoría sobre una minoría. Democracia
en el sentido real, no dictadura, ni oligarquía, democracia
en el sentido real sobre una base de justicia social. Tracémonos
nuestra meta y luchemos por
ella", Montevideo, Uruguay, 5 de Mayo de 1959.
Esos mismos ideales prometidos por el Dr. Fidel Castro continúan
siendo las aspiraciones del pueblo cubano; por eso hoy apelamos
a los que un día compartieron esos ideales con los amantes
de la democracia, pero decidieron continuar apoyando a una revolución
robada, torcida y mancillada, para que den un paso al frente y se
unan a esta lucha sin odios ni rencores, para que nuestro país
regrese al cauce democrático y así evitar, entre todos,
que continúe esta lucha fratricida.
Renunciamos al derecho a odiar en nombre de la sangre derramada
y del sacrificio de nuestros presos, porque sabemos que con el odio
no podremos salvar a la Patria. Ese será el mejor homenaje
a nuestros mártires.
Para acelerar el proceso de transición necesitamos:
1.- Incrementar la presión diplomática y económica
contra el régimen hasta lograr que ceda a las demandas democráticas
de la oposición.
2.- Romper el aislamiento informativo del pueblo cubano en todas
sus formas; incrementar las comunicaciones dentro y fuera de la
isla y lograr la eliminación de las leyes migratorias que
favorecen el escapismo, exceptuando a los perseguidos políticos.
3.- Declarar ilegal la Constitución Socialista porque considera
un crimen penado por la ley tratar de ejercer los derechos otorgados
por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de
la cual la Republica de Cuba es signataria.
4.- Lograr que las embajadas de los gobiernos democráticos
que tienen relaciones con el régimen aumenten su respaldo
al derecho de la oposición a expresarse libremente.
5.- Diseñar un programa político amplio que defina
el pensamiento de los grupos opositores, que exponga claramente
los principios que deberán prevalecer en una transición
hacia la democracia, que despeje temores y garantice que no se permitirá
ninguna actividad que vaya contra la seguridad y bienestar de los
que apoyan al
régimen, ni que se permitirán desalojos de aquéllos
que disfrutan de propiedades confiscadas.
6.- Incrementar la manifestación pública, pacífica
y ordenada de la oposición.
7.- Demandar la renuncia de la actual dirigencia del régimen
para que pueda llevarse a cabo un proceso genuino de democratización.
8.- Demandar como prioridad suprema que se libere a Rafael Ibarra
Roque, presidente de nuestro Partido, que fue condenado a veinte
años de prisión, de los cuales ha cumplido 10 años
en condiciones inhumanas, así como a todos los presos políticos
y de conciencia que fueron condenados por el solo "crimen"
de ejercer el derecho de la libre expresión.
Recomendamos a todas las organizaciones disidentes y opositoras
del país y del exilio que creen las condiciones necesarias
para que estudien y den a conocer las diferentes posiciones y postulados
que lleguen a conclusiones que nos acerquen más a la libertad.
Les acompañamos un proyecto sobre los principios que sustentamos
en el proceso de transición que se avecina.
Todo el que quiera más información al respecto puede
solicitarla al siguiente correo electrónico: akama@infomed.sld.cu
Ada Kaly Márquez Abascal
Presidente en Funciones del
Partido Democrático 30 de Noviembre Frank País.
Luís Israel Abreu
Secretario General
Movimiento Revolucionario 30 de Noviembre "Frank País"
Hiram González Herrera
Delegado del Partido Democrático 30 de Noviembre
"Frank País" en el exterior del País.
Proyecto de Transición y Reconstrucción
PRINCIPIOS
Las raíces de nuestro Partido están en el ideario
de un grupo de valerosos jóvenes de la década del
50 que, haciendo gala de lo más puro de la nacionalidad cubana,
se enfrentaron a la dictadura de entonces. Muchos de esos valientes
cubanos hoy están muertos, presos o se vieron obligados a
emigrar.
Para rescatar ese pensamiento y tradición de lucha por el
bienestar de nuestro pueblo el Partido Democrático 30 de
Noviembre "Frank País" desarrolla una estrategia
propia para un cambio democrático en Cuba consecuente con
las actuales transformaciones sociales, políticas y económicas
que tienen lugar en el mundo. No presentamos un discurso en nombre
del "bien común", en nombre del pueblo, pues en
nombre de ese bien se han instaurado en el poder las más
crueles tiranías.
Nuestro concepto de libertad comprende la liberación política,
la liberación económica y la liberación moral,
cultural y religiosa del pueblo cubano.
Se nos presenta hoy la oportunidad de expresar nuestras ideas,
aspiraciones y preocupaciones ante ustedes y lo hacemos con la esperanza
de poder contribuir a que el proceso de transición sirva
para restañar heridas, lavar pecados, resolver problemas
y evitar que nunca más se imponga en nuestro país
un gobierno tiránico.
El proceso de cambios no podrá significar el regreso a los
males del pasado, ni disfrazar los presentes, sino que tendrá
el propósito de establecer métodos que nos encaminen
hacia un futuro que garantice la justicia social, las libertades
públicas, la paz y la reconciliación nacional. Esos
tienen que ser sus objetivos fundamentales.
Aspiramos a que la transición hacia la democracia sea ordenada
y pacífica, después que la dirigencia histórica
de la revolución socialista sea sustituida por un nuevo liderazgo
que comprenda la necesidad de resolver los graves problemas que
enfrenta nuestro país. En esos cubanos confiamos para poder
encaminarnos a un legítimo proceso de democratización.
Entendemos que ésa es la forma más segura de evitar
los excesos y frenar a los que quieren llevar al país al
caos para beneficio propio. A un pueblo que ha vivido reprimido
por tantos años no se le pueden soltar las riendas de súbito,
porque liberaríamos las pasiones reprimidas y el espíritu
de revancha que desencadenaría una pugna fratricida entre
los cubanos.
Un vacío de poder y un ambiente desordenado pondrían
en peligro el proceso de transición y facilitaría
un golpe de estado de las fuerzas más intransigentes que
provocaría una guerra civil. Por eso el gobierno provisional
tiene que mantener una composición cívico- militar
que, mientras da los pasos concretos hacia la democratización
del país, mantenga un riguroso orden para asegurar la tranquilidad
pública, evitar un éxodo masivo y la entrada desordenada
de los cubanos residentes en el exterior.
Se aboliría la Constitución Socialista. Se gobernaría
a través de decretos hasta que pueda restablecerse la legalidad
constitucional de la república, al ponerse en vigor la Constitución
de 1940 con las enmiendas y excepciones necesarias para adaptarse
a las necesidades del momento. Además, se pediría
la aprobación del pueblo a través de un referéndum
para ir a un proceso constitucional que requiere la elección
de una Asamblea Constituyente.
La corrupta Policía Nacional Revolucionaria sería
inmediatamente reemplazada por unidades militares leales al cambio
para cuidar el orden público. Asegurada la tranquilidad pública
y controlada la corriente migratoria se buscaría la cooperación
de países amigos y de organismos internacionales para que
asistan en el proceso de transición y proporcionen los recursos
necesarios para aliviar de inmediato las necesidades más
urgentes de la población. Se pediría la colaboración
de otros países para establecer una Comisión Internacional
Asesora que nos ayude en el proceso de la transición económica
del país, para evitar que se tomen medidas apresuradas que
puedan crear problemas más graves.
Tomados estos primeros pasos, el gobierno provisional se dirigiría
a la nación y a la comunidad internacional y expresaría
bien claro sus objetivos y los pasos iniciales que se han tomado
en ese sentido. Daría a conocer las medidas que se han promulgado
para mantener el orden público y asegurarle a la nación
que el país continuará funcionando normalmente, con
sólo aquellos cambios necesarios para evitar que se interrumpa
la vida nacional.
El actual gobierno comunista sería oficialmente disuelto
y se crearía una Junta de Salvación Nacional donde
participarían tanto civiles y militares del régimen
anterior como opositores de dentro y fuera de la isla. Se decretaría
la disolución del Partido Comunista. Se liberarían
los presos políticos y se restablecerían las libertades
públicas. La Junta de Salvación Nacional se reservaría
el derecho de imponer determinadas restricciones para asegurar el
orden y garantizar la seguridad física de los ciudadanos.
Se establecería una autoridad electoral que reglamente la
legalización de los partidos políticos y la celebración
de elecciones. Se estudiarían los sistemas establecidos en
los países de mayor desarrollo democrático que nos
ayuden a diseñar el sistema más efectivo para nuestro
país que garantice la celebración de elecciones pluripartidistas
y transparentes.
Se especificaría el término que duraría el
gobierno provisional que no debe exceder 24 meses y se determinarían
las fechas en que se efectuarían los procesos necesarios
para garantizar elecciones libres y transparentes.
Mientras se crean las estructuras democráticas la Junta
de Salvación Nacional debe tomar decisiones urgentes que
nos encaminen a la reconstrucción económica del país
y a la eliminación del monopolio estatal. El gobierno provisional
no podrá decretar leyes mas allá de las necesarias
para cumplir con ese objetivo. Restablecida la democracia, sería
función del Congreso de la república y del Poder Ejecutivo
aprobar las leyes de acuerdo con la constitución establecida.
Se deben mantener intactas las estructuras económicas existentes
para evitar un desplome súbito de la producción, hasta
que se apruebe un plan de acuerdo con las recomendaciones de una
Comisión Asesora, que paulatinamente nos lleve a una economía
de mercado y a un proceso de privatización que elimine el
monopolio estatal y libere las fuerzas económicas dentro
del concepto más amplio del bien común.
Entendemos que al ser imposible devolver a sus legítimos
propietarios comercios, industrias y tierras confiscadas, porque
ya no existen, o porque han sido transformadas y fusionadas con
otras, o que al hacerlo constituiría el desalojo de personas
inocentes, propondríamos la emisión de bonos del Estado
por el valor razonable que tenía la propiedad al momento
de la confiscación, los que usarían para comprar otras
propiedades que el estado pondría en subasta pública.
Sólo podrían participar en las subastas públicas
los cubanos por nacimiento y/o por naturalización, los que
vivan en el extranjero, aunque tengan doble nacionalidad y sus hijos.
Solamente las compañías extranjeras donde los cubanos
tengan un interés mayoritario y las que fueron víctimas
de confiscación podrían también participar
en las subastas. Se tomarían medidas para evitar cualquier
intento monopolista directa o indirectamente.
Se establecerían distintas comisiones de expertos para encontrar
soluciones urgentes en las áreas más atrofiadas por
el sistema totalitario, como la vivienda, el transporte y la producción
agrícola.
El sistema educativo sería profundamente revisado. Se eliminarían
todos los conceptos y actividades de corte totalitario establecidos
por el régimen. Se sacaría de la circulación
la propaganda estatal que glorifica al comunismo y distorsiona la
historia. El sistema educacional estaría compuesto por escuelas
públicas y privadas.
Se mantendrían las bibliotecas públicas a través
de todo el país y se abrirían todos los medios de
comunicación modernos que están al alcance de los
países más civilizados. Se aboliría la censura
a la libre expresión del pensamiento en cualquiera de sus
formas
Se alentaría la formación de sindicatos obreros y
asociaciones empresariales libres e independientes del Estado. Se
restablecería toda la legislación de protección
a los trabajadores, abolida por el régimen comunista, incluyendo
el derecho a la huelga; pero no entraría en vigor hasta que
se establezca un gobierno constitucional, democráticamente
elegido. Abogaremos por una legislación laboral que facilite
la adquisición de acciones a los obreros en las empresas
en que trabajen.
Lucharemos porque se establezca el derecho de que la tierra es
del que la pone a producir y se promulguen leyes apropiadas para
ir a su privatización. Las tierras pasarían a manos
de los agricultores de acuerdo con su extensión y características
particulares y se extenderían los títulos de propiedad
correspondientes. Las trabajarían independientemente o agrupados
en cooperativas que recibirían asistencia técnica
y facilidades financieras del estado. Otras no ocupadas serían
vendidas en subasta pública o devueltas a sus legítimos
propietarios siempre que esto sea posible. Toda tierra ociosa estaría
expuesta a la expropiación estatal y a la subasta pública.
Sería ilegal y castigado por las leyes que se promulguen
al efecto, tratar de desalojar a cualquier ciudadano del lugar donde
reside y/o ocupar tierras u otras propiedades. Cualquier reclamación
al efecto, por los antiguos y legítimos propietarios, deberá
ser presentada a las autoridades corres-pondientes en tribunales
especiales que se habilitarían a ese efecto.
Se respetaría el derecho a la reclamación; pero no
se devolverían tierras o propiedades que estén ocupadas
y que pueden crear desajustes sociales y dañar el bienestar
de personas inocentes, ya que esto traería un caos de consecuencias
imprevisibles.
Se abolirían la policía política, los C.D.R.
y todos los organismos de apoyo al sistema totalitario. Se eliminarían
inmediatamente todas las armas de carácter ofensivo y se
reducirían las fuerzas armadas.
Se mantendrían como están todos los programas de
asistencia social, de la salud y de la educación hasta que
se haga una nueva estructuración que elimine el monopolio
estatal e incorpore la calidad y la competencia de la práctica
privada.
Proclamamos el derecho a la asistencia médica, a la educación,
a una vivienda decorosa y a una canasta para todo ciudadano, obtenidos
a través de iniciativas y programas privados y estatales.
Estarían exentos de impuestos, por un período determinado,
todos los artículos, equipos, maquinarias y vehículos
que envíen los cubanos residentes en el extranjero para uso
personal o de negocios.
Se alentaría el desarrollo de la iniciativa privada y se
tomarían las medidas necesarias para facilitar el establecimiento
de pequeños negocios, incluyendo la excepción tributaria
por un tiempo determinado. Hacemos nuestra, la doctrina de "todos
propietarios".
Se alentaría la inversión extranjera y la reinversión
de las ganancias a través de incentivos fiscales y exenciones
arancelarias. Propondríamos la liberalización de las
importaciones y del comercio en general. Se revisarían todos
los acuerdos comerciales establecidos con los inversionistas extranjeros
y se anularían o modificarían aquéllos que
se consideraran onerosos para la nación.
Recibirían sanciones económicas y serían obligados
a indemnizar a los obreros aquellas empresas extranjeras que aceptaron
pagarle la mano de obra en dólares al régimen comunista,
mientras éste le pagaba al trabajador en pesos cubanos.
Sería abolida la pena de muerte. Se promulgaría una
amnistía general para los delitos políticos. Nadie
podrá ser encausado ante los tribunales con la excepción
de aquéllos que hayan participado en la desaparición
o muerte de ciudadanos durante el régimen comunista.
El respeto a los Derechos Humanos y a los tratados internacionales
sería la base fundamental en que se basarían las relaciones
diplomáticas y comerciales con otros países. Inmediatamente
Cuba participaría en la lucha contra el terrorismo y el tráfico
de
drogas.
Se iniciarían negociaciones con el gobierno de los Estados
Unidos para la devolución, a la soberanía nacional,
del territorio que ocupa la Base Naval de Guantánamo y se
negociarían nuevos términos de arrendamiento mientras
duren las negociaciones.
Propondríamos la renegociación, reducción
o eliminación de la deuda externa contraída por el
régimen comunista.
Se propondría a la Organización de Estados Americanos
(0.E.A.) la inclusión del principio de que no se reconocerá
la legitimidad de ningún gobierno que no sea producto de
elecciones libres y pluralistas o que su Constitución niegue
los derechos humanos
proclamados universalmente.
Propondríamos, además, reconocer el derecho de los
pueblos sometidos a la sistemática violación de los
derechos humanos a resistir al opresor y asistir por todos los medios
disponibles al restablecimiento de los derechos quebrantados.
Se presentaría la eliminación de todo tipo de armas
ofensivas y una reducción paulatina de las fuerzas militares
de todos los Estados miembros.
Se plantearía el establecimiento urgente de un programa
hemisférico que busque y coordine todos los recursos necesarios
para eliminar por completo la tragedia social que representa la
niñez desamparada.
Además, plantearíamos a la O.E.A. la extradición
a sus países de origen de todos los funcionarios gubernamentales,
de cualquier nivel, que hayan hecho mal uso de los fondos a ellos
encomendados durante sus gobiernos.
Se establecería una Comisión para que se encargue
de erigir un monumento para honrar la memoria de los cubanos que
hayan muerto luchando por la libertad y la democracia, para que
sirva de ejemplo a las generaciones futuras y nunca más se
imponga en nuestro país un régimen que no sea producto
de la voluntad soberana del pueblo.
Las que anteceden serían algunas de las medidas que a nuestro
entender debería tomar la Junta de Salvación Nacional.
Estas sugerencias las hacemos con el único propósito
de colaborar a la reconstrucción de nuestro país.
Lo más importante, lo esencial, es que en cada decisión
predomine la justicia y la compasión que sanan las heridas
y nos unen, y no la codicia y la revancha que exacerban los ánimos
y nos dividen.
No será muy difícil la recuperación económica
del país, pero tomará mucho tiempo y paciencia la
reconstrucción moral y espiritual del cubano. Tenemos que
recobrar nuestra dignidad denigrada por una sociedad basada en la
mentira y en el culto obligado a valores falsos. Debemos sacudirnos
el odio, regresar a las buenas costumbres y a las virtudes inherentes
a toda sociedad civilizada.
Tenemos que erradicar la corrupción que en nuestro país
tiene niveles alarmantes, porque un pueblo corrupto no puede esperar
un gobierno honesto. Tenemos que entregarnos a la familia, a la
educación de los hijos y al trabajo honrado y laborioso.
Regresemos a nuestros valores religiosos, a nuestras tradiciones,
regresemos a la Patria buena y generosa de Martí.
Sólo los cubanos, los de dentro y los de fuera, seremos protagonistas
de nuestro destino, sin ninguna otra influencia que las que se deriven
de los más altos ideales de libertad que comparten las naciones
más civilizadas del mundo. Los hermanos del exilio, que durante
tantos años han compartido nuestro dolor, no van a regresar
con los elefantes de Aníbal para tratar de destruirlo todo,
como constantemente proclaman los voceros del régimen, sino
para contribuir al asentamiento de un estado democrático
donde impere el respeto a las libertades públicas y a los
derechos humanos.
A nuestros hermanos del exilio los necesitamos para que aporten
el talento que han demostrado en el extranjero y nos ayuden en la
reconstrucción del país. En ellos confiamos para edificar
una Patria libre y justa para todos los cubanos, incluyendo a aquéllos
que hoy nos persiguen, porque "la Patria es de todos".
No destruiremos de súbito la estructura socio-económica
de Cuba ni eliminaremos a los hombres que la sustentan, porque levantaría
en vilo a una generación de cubanos, nacidos, educados y
progra- mados en un sistema totalitario.
Eso abriría en nuestro país un nuevo ciclo de incomprensión
y de odios. Debemos ir a la transformación paulatina de la
sociedad cubana con la participación del pueblo entero, incluyendo
a aquéllos que hoy abrazan el socialismo.
Será el pueblo cubano en el ejercicio pleno de sus derechos
el que determinará su destino libremente. Con su voluntad
soberana mejorará lo bueno que pueda haber y se sacudirá
de encima lo malo que lo oprime y lo limita.
Saldremos del monopolio comunista y entraremos en el mundo de la
libre empresa y de la competencia, donde las injusticias se pueden
combatir con los derechos que otorga la libertad. No vamos a promover
la lucha entre los factores que componen la sociedad, ni propagar
el odio, sino buscar el equilibrio, en asociar intereses distintos,
para beneficio mutuo, individual y colectivo.
Evitaremos la concentración excesiva del poder económico,
porque limita nuestra libertad e independencia. Dispersaremos el
capital y las riquezas a través del desarrollo de la empresa
privada. La haremos accesible a todo aquél con talento e
iniciativa para que se multipliquen las fuentes de trabajo. Facilitaremos
a todos, sin discriminación, las mismas oportunidades de
superación para que el bienestar y el progreso no sean privilegio
de unos cuantos, sino derecho de todos.
No olvidaremos tampoco de darle amparo, protección y oportunidades
especiales a los que se quedan marginados por razones propias o
ajenas. Entendemos que el Estado debe ser el guardián del
bien común, y el protector de los desposeídos y discriminados;
pero no puede ser un policía corrupto que anda registrando
cada casa para robárselo todo, y escuchando lo que habla
cada uno para llevárselo preso.
No puede una sociedad civilizada conformarse con respetar los derechos
individuales del hombre, sino que tiene que ofrecer las condiciones
necesarias para que pueda cubrir sus necesidades indispensables
y participar del bienestar que genera el progreso equilibrado de
la sociedad. El hombre puede cambiar el futuro si mira hacia abajo
y tiende su mano generosa a los seres humanos marginados por la
sociedad, si los que tienen mucho colaboran con el Estado para establecer
métodos de rehabilitación social para los que no tienen
nada. Las revoluciones empiezan cuando se acaba la esperanza, porque
un hombre marginado por la sociedad es un enemigo de ella.
Aseguraremos un futuro mejor y más justo para nuestro país
ofreciendo a nuestros hijos, no sólo una educación
académica integral y objetiva, sino también fortaleciendo
los valores morales y cívicos y restableciendo las buenas
costumbres propias de los países más civilizados y
cultos. Limpia, recta y amorosa debe ser la educación, como
una palma, y no arbusto envenenado con espinas que hiere al que
lo toca y contamina el alma inocente de los niños, ni ocasión
propicia para confundir su inocencia con banderas, consignas y cantos
extraños. Inculquémosles las virtudes y el desprecio
al vicio y a la corrupción.
Alentaremos el amor a los libros para que aprendan lo mejor de otros
pueblos, que conozcan el valor de la libertad, que rechacen la injusticia
y la discriminación. Que amen al prójimo como a sí
mismos y a Dios sobre todas las cosas. Llevaremos la educación
a todos los rincones, subiremos montañas, cruzaremos ríos,
a pie, a caballo o a carretón y haremos todo esto, por amor,
sin arrebatarle a nadie un ápice de su conciencia y de su
libertad.
Sabemos que la libertad regresará pronto a nuestro país
y se iniciará un proceso difícil para todos. Tendremos
que convivir y trabajar con los antiguos adversarios, olvidar los
agravios pasados y mirar sólo hacia el futuro. Sabemos que
saldremos adelante porque el cubano tiene la boca dura, pero noble
el corazón. No olvidaremos que la primera virtud de la libertad
es la tolerancia y ésa será nuestra mejor arma para
salir adelante. Lucharemos contra la ignorancia, la indisciplina,
la corrupción y las pasiones para que la democracia se desarrolle
sana y fuerte y sea símbolo de esperanza y vehículo
seguro de la prosperidad.
Hagamos de la política una profesión de sacrificio
y no de lucro. Fortaleceremos nuestras virtudes, para que la honradez
en la gestión pública sea la regla y no la excepción.
Construiremos una democracia verdaderamente participativa donde
estén representadas todas las capas e intereses sociales.
Desarrollaremos una sociedad madura y culta para que nunca más
tengan cabida los caudillos con soluciones milagrosas, ni se acepten
pretextos para imponer dictaduras. Aferrémonos a ella con
fervor religioso. No apoyaremos leyes que limiten su ejercicio,
ni que definan y encuadren la libertad de expresión, ni que
desequilibren y comprometan la independencia de los poderes del
Estado. Ni negaremos nunca un derecho para defender otro.
La democracia es mucho más que el mandato de la mayoría
manifestada en elecciones libres, es garantizarle incondicionalmente
a las minorías los mismos derechos y libertades que disfruta
la mayoría. La nueva República tiene que ser fundada
con todos y para el bien de todos, con compasión para los
desposeídos, con freno para los poderosos, con justicia para
los discriminados y esperanza para los pobres. Si grande ha sido
el sacrificio, más grande y puro tiene que ser el futuro.
Ada Kaly Márquez Abascal
Presidente en Funciones del
Partido Democrático 30 de Noviembre
Frank País.
Luís Israel Abreu
Secretario General
Movimiento Revolucionario 30 de Noviembre "Frank País"
Hiram González Herrera
Delegado del Partido Democrático 30 de Noviembre
"Frank País" en el exterior del País.
Las organizaciones que apoyen este documento y deseen hacerlo suyo
firmarán a continuación.
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