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Consideraciones de la CUTC a las
tesis del congreso de la CTC (cont.)
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Publicado en Desafíos,
órgano oficial de la Solidaridad
de Trabajadores Cubanos.
Capítulo II: LUCHA DE IDEAS
Como Organización Sindical Independiente, cuyos principales
objetivos son los de: alcanzar la Unidad, el Derecho, la Libertad
y el Bienestar de los trabajadores, por su posición enteramente
pacifista, desideologizada y despolitizada, decidimos como lo más
apropiado en este capítulo, que comprende desde el apartado
No.25 al 43, ambos inclusive, sólo referirnos a todo cuanto
atañe a la relación: trabajador/salario/empleador/entidad.
En los apartados a que se contraen los Nros. que van del 55 al 58,
ambos inclusive, las Tesis se circunscriben a fijar como tarea principal
de los Sindicatos Agropecuario, Azucarero, Tabacalero, Civiles de
las FAR y CTC, que contribuyan a que los trabajadores del campo
(campesinos y obreros agrícolas), que se emplean en Empresas
y Granjas Estatales, en las Unidades Básicas de Producción
Cooperativa (UBPC), en la Industria Azucarera y en la Agricultura
Cañera y No Cañera preferentemente, extraigan de su
esfuerzo, de la tierra que cultivan y de la agricultura en general,
las enormes reservas de productividad que hoy permanecen sin entregar,
así como que los rendimientos que se obtengan, que hoy son
sumamente bajos en comparación con otros períodos
ya transcurridos, se conviertan en satisfactorios, en un plazo relativamente
breve, puesto que se ha comprobado que vienen afectando sensiblemente
los recursos financieros del país.
Sin embargo, en nada se explica que todo ello se ha originado por
la no aplicación de las políticas debidas por parte
de las direcciones de Gobierno, que en consecuencia han imposibilitado
su efectividad, no tan solo en vincular los ingresos de los productores
con los resultados económicos, sino hasta no compatibilizar
la estabilización y completamiento de la fuerza laboral campesina;
desaciertos estos reconocidos por los propios redactores de esta
Tesis, sin que tengamos necesidad de relacionar otros desconcertantes
errores que se han cometido, principalmente contra los obreros agrícolas,
que han derivado en tales fracasos y sobre todo en el éxodo
hacia las ciudades, de los mismos dado el mal trato de que han sido
objeto y de lo cual tampoco se menciona en este documento, es decir
qué medidas reparadoras se pondrían en práctica
a favor de dichos trabajadores. De este nada se trata, siendo quizás
la cuestión más importante que ameritara abordarse.
En nuestras apreciaciones en línea general al respecto,
señalamos como aspectos fundamentales que deben proyectarse
en este XVIII Congreso, para despejar el mar de dificultades, que
en la actualidad se confronta y salir del marasmo en que se encuentra
nuestra agricultura, con vistas a alcanzar los niveles de producción
que hace rato teníamos que estar experimentando, con sus
consiguientes elevados rendimientos, en todas sus ramas, como a
su vez promocionar un radical cambio en el status y calidad de vida
de nuestros trabajadores rurales, en correspondencia con la plenitud
de bienestar a que son legítimos acreedores, en la búsqueda
de las apropiadas y oportunas respuestas a tan palpitante actual
problemática, el CUTC a su modesto juicio, lo relaciona a
continuación, a fin de que sean tratados en ese Evento, las
siguientes CONSIDERACIONES:
¿Acaso no puede el gobierno reducir los precios de varios
servicios (teléfono, gas, agua, electricidad) y el de los
alimentos básicos? ¿No es hora ya de incrementar el
salario de nuestros trabajadores? ¿No puede disminuirse en
sentido general el índice total de precios al consumidor,
con vistas a frenar la continua desvalorización de salario?
1 La elaboración de un amplio Programa de Reconstrucción
Integral de nuestra Plataforma Agraria, que contemple en 1er. Lugar,
la revivificación de la Ley de Reforma Agraria de 17 de mayo
de 1959, ajustándola con espíritu constructivo, democrático
y de justeza, a las necesidades y realidades actuales de la campiña
y sobre todo de nuestros campesinos y obreros agrícolas,
en atinencia a los reclamos de nuestra economía, en constante
recuperación.
2 La firme atemperación y flexibilidad a nuestras circunstancias
objetivas presentes, de la reimplantación del referido texto
legal, con sus modificaciones pertinentes, debe contemplar muy en
especial los siguientes aspectos:
Una adecuada redistribución de la propiedad agraria entre
los agricultores y campesinos, que abarque desde 2 a 5 caballerías,
que serán entregadas según las posibilidades y características
de sus posibles tenedores, de las tierras que están ociosas,
cubiertas de malezas que pertenezcan a empresas agrícolas
que no son rentables, de las que se encuentren abandonadas, etc.
En definitiva estas entregas de la tierra, en propiedad y con propiedad,
deben ser cedidas a quienes deseen explotarlas, rodeándoseles
de las facilidades y medios para ello, lo que positivamente contribuirá
a evitar el éxodo de nuestros campesinos y obreros agrícolas
hacia la ciudad, lo que devendría en una evidente permanente
fuente de empleo.
3 La eliminación de las arcaicas estructuras, las cuales
adolecen de un excesivo centralismo, el que derivó incuestionablemente
en la aparición de un falso igualitarismo, que trajo como
consecuencia la extinción de todo vestigio de creatividad,
la iniciativa y la motivación, tanto individual como colectiva,
precipitando la falta de interés del trabajador agrícola
por la tierra. La absorción de la maquinaria estatal de la
mayor parte de las actividades del agro y la ausencia de verdaderas
formas de incentivación, provocó la ineficiencia y
la improductividad, más aún, cuando se sustituye el
análisis económico por un voluntarismo exagerado,
que coadyuvó a los resultados tan pobres alcanzados en la
agricultura, en general.
Se impone pues, entregada las tierras a los campesinos, producir
los cambios necesarios en las estructuras y mecanismos de funcionamiento
y operatividad que caracterizan a las actuales organizaciones y
cimentar la creación y constitución de nuevas formas
de cooperativas, que liberadas del tutelaje burocrático,
favorezcan que los productores organicen y dirijan sus organizaciones
y promuevan y decidan libremente sus destinos. 4 Propiciar que las
Ferias Agropecuarias, con la creación de espacios propios,
funcionen con una regularidad más dinámica de cómo
sucede actualmente de 1 al mes, precisamente en el último
domingo, que de hecho provoca que la producción se vea reprimida,
fundamentalmente en los productos agropecuarios, por la incidencia
de 12 ferias al año, lo que a su vez origina que tales productos
que se ofertan no tiendan a disminuir sus precios, deben ofrecer
sus servicios al público casi diaria, es decir, funcionar
de martes a domingo, permitiendo en consecuencia, no solo que la
oferta de esos productos se incrementen en las distintas empresas
agropecuarias del país, sean cooperativistas, privados o
estatales, sino que también los precios de los mismos vayan
disminuyendo paulatina y gradualmente, en beneficio de nuestra población,
tan necesitada de estos recursos alimentarios. En lo referente al
Apartado No.59, no compartimos en esencia los pronunciamientos que
se vierten en la mencionada Tesis, pues sólo cuando se liberen
las fuerzas productivas, tanto en el campo como en la ciudad, promoviéndose
la iniciativa privada, podrá el trabajador alcanzar tales
objetivos.
Del examen más pormenorizado del contenido esencial de los
apartados comprendidos desde el No.60 al 68, ambos inclusive el
CUTC se adhiere al espíritu que conforman y animan tales
pronunciamientos, específicamente reafirmando el principio
sustentado en su Apartado Nº 63, referente a que "ningún
trabajador puede quedar desamparado y que es preciso luchar por
nuevas alternativas de empleo duraderos, necesarios y económicamente
viables".
Ahora bien, resulta necesario dejar bien establecida la posición
del CUTC. Nuestra organización se opone a todo tipo de discriminación
por motivos de conciencia, ya sea por sostener creencias religiosas
o emitir expresiones de matices u opiniones políticas o ideológicas
disidentes o contrapuestas a la línea de gobierno, a todo
ciudadano en condiciones de trabajar, o cuando ya se encuentre ocupando
una plaza o empleo, de desempeñar determinados cargos, o
incluso, cuando corresponda promoverse o ser objeto de ascenso,
contando con los conocimientos, la experiencia y el adiestramiento
requerido para su ejercicio, por considerar esta discriminación
lesiva a la dignidad humana, como así lo reconocen también,
tanto nuestra Constitución y sus reformas, de 1992, como
nuestro vigente Código de Trabajo (Ley Nº 49) de 1985,
en su Art. 3.
De la misma manera no podemos estar de acuerdo igualmente con la
terminación de la relación laboral por iniciativa
del empleador, por entender la no existencia de causa justificada
para ello, por el simple hecho de no compartir sus opiniones políticas,
dándose lugar a la promoción y separación definitiva
de su trabajador de su puesto y centro laboral.
Apreciamos tal vulneración de los derechos laborales de
los trabajadores, como inadmisible y por lo tanto como de seria
infracción ante la Ley, por lo que el CUTC considera como
una obligación insoslayable y un ineludible deber proclamar
la exigencia del más absoluto respeto y el más firme
cumplimiento, tanto de la Constitución de la República
como del Código del Trabajo, ambos vigentes y con plena eficacia
jurídica.
Vinculado a lo anteriormente expuesto, resulta igualmente muy necesario
que se maneje con sumo cuidado, por los empleadores, para lo cual
deben desprenderse de toda preconcebida sutileza o impregnación
política o ideológica, al momento de mostrar su decisiva
valoración sobre la posibilidad de emplear, contratar u ocupar
una plaza vacante o promover o ascender a un trabajador fijo y emplantillado,
de utilizar términos y expresiones tan socorridas como las
de "falta de idoneidad", como así mismo el de "declarar
no apto para la realización de una determinada labor",
simplemente por sus opiniones políticas o afiliación
ideológica y hasta por su forma de pensar, no compatible
con la del gobierno, el sistema imperante, el PCC o la CTC.
Con relación al Nº 66 de estas Tesis que ahora aquí
comentamos, habiendo transcurrido más de 10 años de
esta crisis nacional denominada eufemísticamente como de
"Período Especial", no podemos sumarnos a esa postura
que se lee en dicha tesis, en cuanto a "estar conscientes de
lo elevado que están los precios y cómo no guardan
una debida correlación con los ingresos", no de una
"buena parte de los trabajadores", como se expresa, sino
que diríamos con plena honestidad, que comprende a la mayoría
de nuestros trabajadores.
Nuestra sociedad, nuestro Pueblo, no puede seguir esperando más;
si es cierto como se afirma por los voceros y portavoces oficiales
del gobierno, que desde hace más de 3 años estamos
experimentando una recuperación en nuestra economía,
cómo es que los precios siguen increscendo en todos los productos
a consumir, en todo lo que se adquiere mediante compra y hasta en
la prestación de todo tipo de servicios públicos o
no, todo es propenso a su exorbitante subida de precios, para hacer
muchas actividades carentes de eficiencia y rentabilidad, en eficientes
y rentables.
Si estamos sumidos como se aduce, en la búsqueda del desarrollo
de su política de mercado más beneficiosa, si recurrimos
a la ley de la oferta y la demanda, si se nos asegura que se pretende
incrementar nuestra economía, ¿cuál sigue siendo
el problema para encontrar el equilibrio, la reducción de
sus más justos límites del costo de la vida? ¿de
la estabilización? ¿y/o progresivo período de
bonanza sostenida?.
Consideramos que este XVIII Congreso puede dedicar una o varias
sesiones o plenarias de trabajo para propiciar la búsqueda
y obtención de aquellas fórmulas o recetas diseñadas
adecuadamente, que permitan alcanzar tan necesarias realidades,
ajustadas a las peculiaridades de los reclamos de nuestra sociedad
y principalmente de nuestra economía, que coadyuve en primer
lugar, a un positivo balance del desarrollo de nuestro comercio,
del producto interno bruto y de nuestras fianzas.
El gobierno no acaba de percatarse o no quiere percatarse de no
sólo con la toma de medidas políticas o represivas
se resuelven los graves problemas del país. No acaba de entender
que la esencia, el kid, la raíz de la cosa radica en no querer
reconocer que la nación se encuentra terriblemente enferma,
apática, desilusionada; que sólo desea con vehemencia,
las transformaciones de que está urgida, que la conduzcan
inobjetablemente al reencuentro con el progreso, el desarrollo y
el bienestar, para que traiga aparejada la desaparición del
conjunto de problemas que actualmente padecemos.
No puede la clase obrera concitar la legalidad de que se analicen
todas estas cuestiones y se hagan recomendaciones al gobierno para
que sus máximos organismos rectores se pongan muy seriamente
en unción de producir los cambios favorables que nuestro
pueblo demanda.
Y no es sólo que se eliminen los incumplimientos en la cuota
de determinados artículos insertos en la Libreta de Abastecimientos,
cuyo suministro en el tiempo que se haya planificado en ocasiones
se viola, sino que, de suprimirse dicha Libreta, por lo menos hasta
su desaparición definitiva, observar en tiempo y horma su
oferta a la población, proporcionándose su debido
aumento en el plan de entregas, principalmente de huevos, carne,
pescado, arroz, granos, etc., pues tales alimentos deben formar
parte cotidianamente de la dieta de consumo del cubano.
¿Cómo se va a impedir la continua dolarización
de nuestra economía, con su nefasta incidencia sobre la motivación
laboral de las personas que perciben sus salarios en moneda nacional?
¿Acaso no puede el gobierno reducir los precios de varios servicios
(teléfono, gas, agua, electricidad) y el de los alimentos
básicos?
¿No es hora ya de incrementar el salario de nuestros trabajadores?
¿No puede disminuirse en sentido general el índice total
de precios al consumidor, con vistas a frenar la continua desvalorización
del salario? ¿Aún es necesario mejorar las finanzas
internas, a fin de mantener un equilibrio proporcional en la situación
monetaria, disminuirse el nivel de efectivo en circulación
y reducirse el exceso de liquidez?
¿Cómo se va a impedir la continua dolarización
de nuestra economía, con su nefasta incidencia sobre la motivación
laboral de las personas que perciben sus salarios en moneda nacional?
Como al principio del examen de este Apartado sosteníamos,
la cuestión no consiste en seguir estando conscientes de
las incompatibilidades existentes entre los precios y los ingresos,
puesto que así lo estábamos en el pasado Congreso,
hace ya algunos años, y de continuar con semejante estado
de conciencia, así estaremos en el próximo Congreso,
sino en llegar a soluciones concretas, a la toma de medidas requeridas.
Para el CUTC y seguramente para todos los trabajadores del país,
es vital este punto, redactado tan llanamente y esperamos que el
mismo sea analizado con profundidad, priorizándose en la
Agenda de tópicos a tratarse, puesto que es indudable que
aún subsiste un marcado deterioro de las condiciones de vida
de los trabajadores y el pueblo en general, fundamentalmente por
los bajos salarios y jubilaciones y pensiones que percibe la mayoría
(se excluyen los miembros del MININT y la FAR) y algunos dirigentes
y/o profesionales del mayor nivel, que no guarda ninguna concordancia
con el elevadísimo costo de la vida, lo que a su vez trae
como consecuencia que proliferen a lo largo y ancho del país,
crecidas cuotas de desempleo, para dedicarse a actividades ilícitas
sumergidas.
Situación esta, que también se hace crítica
en los centros laborales e instituciones de la salud, por la falta
de calzado, ropa, medicamentos, etc., pésimas condiciones
de higiene por la carencia de útiles y medios de limpieza
como detergentes, desinfectantes, agua corriente, desabastecimientos
de utensilios, aperos, herramientas, instrumental hospitalario,
etc., medios de protección humana y una deficiente o pobre
alimentación en comedores obreros, lo que ha influenciado
tremendamente en el ánimo y sentir de los trabajadores, que
experimentan estados depresivos, se les ve faltos de creatividad,
de interés y motivación, de pocos deseos y disposición
para realizar sus labores por lo cual se les paga y por consiguiente,
su aprovechamiento laboral o productividad se vea reprimida considerablemente.
Si a lo anterior se le une la carestía y elevado costo de
la vida, la cual tienen que enfrentar con el raquítico salario
que devengan, ello ha obligado a muchos trabajadores, para capear
el temporal, a sustraer materiales, materias primas y productos
terminados de sus centros laborales, para compensar lo obtenido
por esa inapropiada vía, con sus exiguos ingresos y así
poder resistir la presión que sobre ellos ejerce la lucha
por la subsistencia.
Sinceramente creemos que el costo social que está sufriendo
gran parte del pueblo de Cuba es doloroso y preocupante, hasta para
las propias autoridades del gobierno, que sí deben estar
conscientes de que estas actividades comerciales ilícitas
y sumergidas, representan un retroceso en el elevado costo que conllevan;
se impone pues, eliminar mediante las medidas correspondientes,
las actuales condiciones persistentes, propiciadoras de tales ilegales
manifestaciones.
Nuestras consideraciones al respecto, como más arriba ya
apuntamos van encaminadas a que este XVIII Congreso de la CTC, sea
el vehículo idóneo para alertar a las más altas
esferas del Gobierno, a que promuevan las iniciativas necesarias
conducentes a propiciar las profundas transformaciones que requieren
hacerse en los sistemas y mecanismos en boga, en los cuales se apoya
la economía.
Nadie puede poner ni siquiera en tela de juicio, que por su obsolescencia
y falta de creatividad social, así como por el excesivo paternalismo
que el Estado ejerce sobre la misma, conllevamos un notable y significativo
grado de ineficiencia, ha sido esto causante principalmente de la
elevada carestía del costo de la vida, favoreciendo en gran
medida que los recursos productivos sean aprovechados en actividades
ajenas a su real utilización o destino, con el consiguiente
surgimiento de las actividades sumergidas o delictivas, teniendo
el propio Estado que invertir cuantiosos recursos económicos
y humanos en su prevención, represión y posterior
internamiento carcelario de los inculpados en ello, sin desdorar
el inmenso costo social que representa para éstos últimos
y sus familias, aparte del desaprovechamiento en recursos de toda
índole que constituye tener un hombre, quizás un buen
trabajador, en prisión por varios años.
En el caso del Apartado No.68 que ahora comentamos, apreciamos
que se están plasmando algunas ideas y proyecciones que sólo
podrán dar los frutos que en la misma se esperan, cuando
de verdad se proceda a dar los pasos requeridos con vistas a la
transformación de nuestra economía, como señalamos
en el Apartado que antecede.
Carta del Consejo Unitario de Trabajadores
de Cuba a la CTC oficialista
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