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Reporte de violaciones a los derechos sindicales
y laborales en Cuba
Capítulo I
Los Derechos Sindicales en Cuba, incumplimiento del Convenio
87 sobre la libertad sindical.
Después del 23 de Noviembre de 1959, día, en que concluyó
el X Congreso Obrero, primero en celebrarse después de la
llegada al poder del actual gobierno cubano y hasta la celebración
del XVIII Congreso en Abril del pasado año 2001, la política
trazada por la Central de Trabajadores de Cuba no ha tenido variaciones
en cuanto a los intereses de los trabajadores cubanos.
Los métodos utilizados desde tan lejana fecha hasta el presente,
para elegir a los supuestos representantes de los intereses de la
masa laboral no han cambiado, como tampoco ha cambiado la política
de la organización gremial que a lo largo de estos 42 años
ha respondido, sin imponer condiciones previas, a las directivas
del Partido Comunista y el Gobierno de Cuba.
La Ley 49. Código del Trabajo, en vigor desde Diciembre
de 1984, enuncia en su Artículo 3 inciso e) que todo trabajador,
acorde con la legislación vigente, tiene derecho a asociarse
voluntariamente y constituir sindicatos.
Sin embargo, el gobierno cubano, continúa afirmando que la
Central oficialista y sus 20 Sindicatos Nacionales son los
genuinos representantes de los trabajadores, lo que reafirma el
carácter excluyente, discriminatorio y desconocedor de los
Derechos recogidos en el Convenio 87, sobre la Libertad Sindical,
de la Organización Internacional del Trabajo.
Es la opinión de la Confederación Obrera Nacional
Independiente de Cuba, que los sindicatos oficialistas, lejos de
defender los intereses de los trabajadores, constituyen un instrumento
represivo del gobierno para impedirles la defensa de sus demandas
y la realización de su justa aspiración a disfrutar
de bienestar por medio de su trabajo, los dirigentes de la CTC oficialista
y sus sindicatos ramales son cuadros políticos del Comité
Central del Partido, son empleados del Gobierno y no levantarán
su voz contra quienes los designan y le da empleo. El Gobierno repite
insistentemente que los sindicalistas independientes en Cuba, están
al servicio de los Estados Unidos y de lo que ellos llaman la Mafia
de Miami, que no es otra cosa que una representación histórica
del exilio cubano y que apoya a la oposición interna en sus
principios con el objetivo de solucionar la problemática
social de Cuba, entre cubanos.
El XVIII Congreso Obrero, celebrado el pasado año, no generó
ningún cambio de importancia y reafirmo una vez más
su reconocimiento al Partido Comunista, tal como lo recoge la propia
Constitución de la República, como fuerza superior
dirigente de la sociedad y repite que la CTC y sus Sindicatos reconocen
abierta y conscientemente esta dirección comunista como
destacamento de vanguardia y máxima organización de
la clase obrera.
Mientras estos preceptos gubernamentales se ponen en práctica
a la fuerza, el Estado Cubano continúa prohibiendo la creación
de sindicatos independientes hecho que no-solo viola sus compromisos
internacionales y especialmente con la Organización Internacional
del Trabajo, sino que viola de manera flagrante sus propios
principios consagrados en la Constitución de la Republica
y el Código del Trabajo, puesto de que estos establecen
el derecho de reunión y asociación de los trabajadores
y declaran que las organizaciones sociales "gozan de
la más amplia libertad de palabra y opinión, basado
en el derecho irrestricto a la iniciativa y a la crítica",
aunque más adelante hace la salvedad que estos no pueden
ser ejercidos " contra la existencia y fines del Estado Socialista,
ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo
y el comunismo."
El Congreso Obrero después de tres días de sesiones,
culminó, pero no ofreció una sola explicación
a los grandes y graves problemas que afectan a la sociedad cubana.
La problemática del fondo habitacional que tiene a
tres millones de cubanos sin vivienda, la elevada cifra de desempleo
esencialmente en las provincias orientales, la libre contratación
fundamentalmente en la empresas con capital extranjero, la dualidad
monetaria, la inflación, los bajos salarios, los altos precios
de los artículos de primera necesidad que no satisface la
libreta de racionamiento, el problema del transporte, las deformaciones
estructurales de la economía cubana, la falta de convenios
colectivos de trabajo en la gran mayoría de las entidades,
las deficiencias con la protección y la salud de los trabajadores,
y por supuesto el derecho al sindicalismo independiente, a la huelga
y otras formas pacíficas de la masa laboral cubana.
La CONIC, presentó en Octubre del 2000 a la Central
de Trabajadores de Cuba su solicitud formal de inclusión
en las sesiones del XVIII Congreso obrero con importantes propuestas,
sin embargo, esa organización sindical no dio una respuesta
a nuestra petición y hasta el momento parece ignorarla, como
también pretende ignorar nuestra existencia con explicaciones
justificativas absurdas.
Meses más tarde, al celebrarse en nuestro país el
Encuentro Hemisférico de la Lucha contra el ALCA (Alianza
Libre Comercio de las Américas), presentamos una nueva petición,
esta vez solicitando nuestra presencia en el evento, ya que de algún
modo representábamos los intereses de los trabajadores no
afiliados a la CTC oficialista. Otra vez se nos ignoró. Ya
finalizando el año, y con casi uno de antelación solicitamos
al Sr. Pedro Ross Leal, Secretario General de esa Central sindical
nuestra participación en el próximo Congreso del Sindicato
de Educación, con el objetivo, entre otros, de presentar
un listado de Educadores expulsados del sector por razones políticas
y que apareció en el informe a la 89 Conferencia de la OIT
celebrada en Junio del 2001.
En ninguna de las tres peticiones había frases grandilocuentes
hacia nuestro trabajo, sólo pretendíamos representar
como es debido a la masa laboral que no está afiliada en
los sindicatos representados por la CTC y a pesar de nuestras
diferencias políticas, como así lo dejamos saber,
nuestra postura sería siempre respetuosa.
Esta actitud del gobierno demuestra fehacientemente su irreverente
postura ante los preceptos plasmados en el Convenio 87, que
por razones obvias debe respetar y aplicar en la práctica
cotidiana laboral.
Baste recordar que hasta el presente el gobierno no ha respondido
ni mucho menos autorizado la solicitud de inscripción en
el Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia de las organizaciones
gremiales independientes, de la cual la CONIC tiene el número
de solicitud 798.
En el último año, activistas sindicales en todo el
país, han recogido un buen número de denuncias sobre
casos de acoso a trabajadores opositores y activistas sindicales
independientes. Este inventario excluye hechos que no fueron denunciados
por temor a represalias o trabajadores, que aún cuando fueron
contactados no quisieron expresar su denuncia para evitar
futuros problemas con la policía política cubana.
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