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La Confederación de Trabajadores de Venezuela y
el Referendo Revocatorio Presidencial del 15 de agosto de 2004
Confederación de Trabajadores
de Venezuela, 20 de agosto de 2004.
1.- LA DEMOCRACIA
La democracia es el sistema político que los venezolanos
hemos asumido para nuestra sociedad en la perspectiva de alcanzar
el desarrollo económico y la justicia social. La CTV ratifica
su condición de organización democrática y
bastión indestructible para la defensa de la libertad y de
los trabajadores.
2.- El autoritarismo
Desde febrero de 1999, Venezuela está padeciendo el agravamiento
de males que ya tenía y deseaba resolver con perentoria angustia.
El pueblo abrazó con ingenua esperanza la opción que
encarnaba Hugo Chávez. Hoy tenemos una sociedad más
empobrecida, confrontada y dividida que en cualquier otro momento
de los últimos cincuenta años. Ese es un balance lamentable
que sólo puede ser superado con el esfuerzo de todos los
venezolanos. Ejercer el gobierno de una nación exige ser
abanderado de la unidad, la tolerancia, el respeto, la lucha por
el progreso material y espiritual de la sociedad. El gobierno gobierna
para todos.
Ejercer la oposición es hacer uso de un derecho político
universal que garantiza la alternabilidad en el poder, claramente
señalado en nuestra Constitución. Ese derecho no se
ejerce a gusto de los gobiernos sino en correspondencia con los
intereses del país y de la sociedad en general. La oposición
es el reclamo organizado de la sociedad para exigir la buena gestión
del gobierno, impedir sus desmanes y convertirse en una alternativa
de poder distinta al poder existente. Todo ello es absolutamente
democrático y plenamente constitucional.
El autoritarismo es una forma retrógrada de gobernar. Las
sociedades no avanzan con regímenes autoritarios, todo lo
contrario, retroceden.
3.- La unidad del pueblo
La vida de los pueblos no es una línea. La multiplicidad
de relaciones es una red de identidades, afectos y encuentros que
crean vías alternas para la convivencia en un contexto de
desarrollo solidario. En esa amalgama de condiciones se fragua la
unidad del pueblo. Frente a la desazón y el desconcierto
generalizado que hoy lacera el alma y la conciencia de los venezolanos
de buena fe, es indispensable acopiar los mejores valores humanos
que tengamos para colocarlos en la dirección de rescatar
la democracia mediante el voto, que con tanta esperanza en un seguro
promisorio ejercimos el domingo 15 de agosto.
El arrebatón a la voluntad popular no nos puede deprimir.
Lo que se impone es una profunda reflexión a partir de ese
centro vital que es nuestra familia. Allí, en primer lugar,
es donde nos debemos convocar con la seguridad que da la certeza
de tener la razón. Allí, en el lugar de nuestra residencia,
con el calor de nuestros vecinos, que no son otra cosa que la sociedad
misma, es donde tenemos que encontrarnos y unirnos con espíritu
de constructores del futuro. Los pueblos grandes, buenos y hermosos
como el venezolano, son superiores a las dificultades de las horas
menguadas como las que vivimos.
4.- El Referendo y la ruta democrática
El referendo es la expresión de un derecho constitucional.
La ruta escogida por la mayoría del pueblo democrático
fue la consulta popular como instrumento de resolver las graves
dificultades económicas y las profundas diferencias políticas
y sociales que maltratan a la sociedad venezolana de nuestro tiempo.
A esa cita concurrimos después de vencer los obstáculos
visibles que el gobierno y su desvergonzado cómplice, el
CNE, colocaron en la ruta democrática. La ruta democrática
tiene su expresión máxima de cohesión y entusiasmo
popular en el extraordinario esfuerzo que significa la Coordinadora
Democrática y las incontables actividades realizadas a lo
largo y ancho del país en los últimos tres años.
Especialmente, con la formidable presencia multicolor del pueblo
en las calles de Caracas y toda Venezuela que marcan, de manera
inequívoca, la exigencia de cambio de gobierno y de rumbo
que hoy está en la mayoría abrumadora del pueblo venezolano
y que con toda seguridad se expresó de manera decidida con
el voto por el SI, el pasado 15 de agosto.
Hoy es indispensable no desmovilizarse. Es requisito de esta lucha
del pueblo venezolano mantenerse en la calle, en los centros de
trabajo, los sindicatos, las asociaciones civiles, las asambleas
de ciudadanos, las organizaciones estudiantiles y hacer que estos
espacios de libertad sean los lugares naturales de lucha de las
voluntades democráticas
5.- El fraude
El gobierno de un país no puede sostenerse por medios fraudulentos.
Un gobierno que recurre al fraude como instrumento de permanencia
no puede ser reconocido por los ciudadanos a quien dice representar,
ni por la comunidad internacional. Un gobierno fraudulento es un
gobierno deslegitimado e ilegítimo.
El nuevo amanecer de las libertades democráticas, garantizado
por la férrea voluntad del pueblo venezolano, se pretende
truncar en forma criminal mediante un grosero delito electoral alimentado
en la falsa moral de una supuesta revolución.
Este es un régimen de comparseros y borreguiles que actúan
como perros de presa de los hombres del alto gobierno. Alto gobierno
que mantiene jugosos negocios con un sector financiero que se enriquece
groseramente mientras el desempleo y el hambre acosan a los venezolanos.
Alto gobierno que además se relaciona perversamente con los
príncipes del petróleo a quienes entrega importantes
concesiones y garantiza fabulosos negocios, a cambio de un intenso
y lucrativo lobby para poner a la gran prensa internacional a elogiar
a un Presidente cuya astucia y voracidad por el poder no tienen
límites ni en la más remota inmoralidad.
Nuevamente el petróleo es la política. Al igual que
con Juan Vicente Gómez, la industria petrolera internacional
se entiende no con un país, sino con un autócrata
al que el panegírico fanático lo seduce hacia debilidades
extremas en el reparto de dinero y concesiones. Los altos precios
del petróleo y los peligros que ello encierra, tienen que
ver con el apresurado reconocimiento de la "transparencia"
de la consulta referendaria hecha en nuestro país el domingo
15 de agosto. La práctica inmoral de "acta mata voto"
ha sido sustituida por la nueva técnica de "informática
mata voto". Informática más petróleo operativizan
un fraude con el propósito de mantener el régimen
que facilita los grandes negocios.
El derecho electoral del sufragio es un derecho humano el cual
se fundamenta en la libertad de opinión, de disentir, de
elegir y ser elegido, de participar y a pensar en forma plural.
Todos estos derechos universales se ven pulverizados mediante la
alteración de la voluntad del elector a través de
procesos informáticos que no permiten ver, ni tocar, ni constatar
físicamente la expresión de la voluntad popular al
convertir el voto en un objeto invisible. La mayor irregularidad
denotada es la conocida como "tope" o "techo"
de votación en los registros del Sí. Ya son abrumadoras
las pruebas en esta irregularidad que denuncia, por si sola, la
vulnerabilidad del sistema informático utilizado por el CNE.
6.- El presente
No se ha resuelto nada. Todo lo contrario. El cuadro político
se agrava porque a todos los males que ya conocemos y padecemos,
se le adiciona la burla de la voluntad popular. Así no se
puede gobernar. Es indispensable verificar las urnas en las cuales
se encuentran las papeletas de votación. El llamado físico
del voto para cotejarlas con las actas. Mientras eso no ocurra no
podemos descansar en el señalamiento de un gran delito electoral.
Una espesa sombra de fraude crece minuto a minuto sobre este gobierno
consumiendo el resto de su ya precaria legitimidad. Este gobierno
tiene menos base de sustentación que antes del 15 de agosto.
El CNE no tiene credibilidad alguna. Al igual que el poder moral,
la inmoralidad es lo que lo caracteriza.
7.- La lucha de hoy
El régimen de Chávez además de eliminar de
un plumazo más de 300 mil firmas, cuestionó cerca
de un millón de firmas que los venezolanos depositamos para
solicitar el RR. Utilizó todo el tiempo que quiso, con la
anuencia cómplice del CNE, para revisarlas una a una. Así
lo declaró, reiteradamente, el Presidente de la República
invocando la duda razonable y así se llevó a cabo.
Usando ese mismo derecho de la duda razonable la CTV y todas sus
organizaciones sindicales afiliadas, solicitamos la revisión
de todas y cada una de las urnas que conservan los comprobantes
de la voluntad de los electores para cotejarlas con las actas o
"chorizos", emitidos por las máquinas de votación.
La autonomía del CNE no está concebida para hacer
lo que le venga en ganas. El no es superior a la voluntad y soberanía
del pueblo. EL CNE tiene que facilitar el ejercicio de la voluntad
popular y, además, defenderla. Ese es su verdadero papel.
Los miembros del CNE no están para formar parte de la comparsa
borreguil oficialista. Carrasquero, Rodríguez y Battaglini
si no pueden dejar de servirle al gobierno deben dejar de ser miembros
del CNE.
La CTV solicita a la Coordinadora Democrática expresar su
voluntad de respaldar la solicitud que estamos formulando y de igual
manera se la hacemos a la observación internacional. Solo
esa verificación puede permitir que en Venezuela logremos
el sosiego, la armonía y la paz que todos anhelamos. La CTV
compromete su palabra y sus acciones con el respaldo pleno al resultado
de la verificación en todas las urnas electorales. Somos
y seguiremos siendo los primeros en proponer un gran diálogo
social para el entendimiento nacional en procura de la paz y el
progreso de nuestra nación.
8.- Los trabajadores y sus problemas
Los trabajadores venezolanos viven con grandes dificultades. Más
de 2.4 millones están desempleados y 5,6 millones están
en el sector informal de la economía. Mas del 70% de la fuerza
de trabajo se encuentra fuera del sector formal de la economía
lo cual significa que cerca de 18 millones de venezolanos habitan
en la pobreza generalizada y por lo menos 7 millones circunvecinan
en la miseria. Eso no puede seguir así.
La CTV tiene propuestas concretas para la política de empleo
y programas para crear fuentes de trabajo. No tenemos complejo alguno
para conversar con quien sea en este país para darle viabilidad
a nuestras propuestas, muchas de ellas presentadas por los propios
empleadores privados. Para la CTV y sus organizaciones afiliadas,
si bien el sistema de libertades democráticas y derechos
humanos es una cuestión de principios, el bienestar de los
trabajadores y su familia es nuestra primer deber y nuestra insoslayable
responsabilidad. Un país de desempleados es un país
en bancarrota. La CTV plantea la urgencia de una nueva política
de empleo; de planes de creación de fuentes de trabajo estable
y decentes con salarios justos; el impulso a la seguridad social
integral y la reinstalación del dialogo tripartito.
9.- La reformulación de la unidad
En relación con la unidad de las fuerzas sociales y políticas
que han venido expresándose en la Coordinadora democrática,
la CTV y sus organizaciones afiliadas quieren expresar los siguientes
criterios:
1.- La CTV reconoce la valía del esfuerzo unitario realizado
por las organizaciones políticas, sociales y personalidades
sin filiación partidista y del más variado espacio
ideológico por defender la democracia venezolana. Ese esfuerzo
merece el mejor de los reconocimientos de los demócratas
venezolanos.
2.- La CTV valora en su más alto grado todo el desarrollo
de la ruta democrática sin cuyo tránsito no hubiese
sido posible llegar al Referendo Revocatorio Presidencial.
3.- La CTV aprecia como logros altamente significativos el Acuerdo
de Gobernabilidad y el Plan Consenso País como productos
tangibles de una tarea de construcción paciente, sostenida
e inteligente cuya utilidad es innegable.
4.- La CTV estima pertinente hacer el balance de la gestión
realizada hasta la fecha y apuesta por un resultado ampliamente
satisfactorio.
5.-La CTV ratifica su disposición unitaria para la lucha
democrática, pacífica y constitucional y aboga por
la renovación de los liderazgos en un contexto de preservación
de la unidad democrática condición necesaria para
enfrentar los desafíos que siguen planteados frente a la
amenaza totalitaria.
¡UNIDAD Y PERSEVERANCIA PARA RESCATAR EL TRIUNFO DEL PUEBLO!
Caracas, agosto 20 de 2004
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