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Valoración y Respuesta del Sindicalismo
Independiente Cubano al Documento Aprobado por el Comité Central
de la CTC el 26 de mayo de 1998
Buró de Información del Movimiento
Cubano de Derechos Humanos
La rica herencia del movimiento laboral cubano que se remonta a
los albores de la segunda mitad del siglo pasado y que ya en los
años cuarenta y cincuenta de la actual centuria, produjo
líderes que dejaron una profunda huella en la historia de
las luchas reivindicativas y en la inclaudicable defensa de las
conquistas alcanzadas por las diversas federaciones y sindicatos,
ha sufrido un duro revés ante la inexplicable política
del actual gobierno de ignorar la existencia de un emergente movimiento
que intenta fundar una versión más renovada, autónoma
y representativa de un sindicalismo democrático, sentando
un precedente de independencia, justicia y vertical definición.
Partiendo de las anteriores premisas es que vemos contradicciones
en el diseño institucional dirigido a atacar y aislar el
movimiento de activistas sindicales independientes, contradicción
que atenta contra el conjunto de presupuestos jurídicos proclamados
en la vigente Constitución de la República.
De la lectura y estudio del documento que valoramos, se desprenden
muchas interpretaciones e interrogantes que nos impiden aceptarlo
en su integridad. Por nuestra parte, la gradualista y concensuada
posición de situarnos en el centro del debate y contrarias
a las opiniones más duras e inmovilistas de una y otra orilla,
nos anima a no ubicarnos en la periferia sino en el mismo centro
de los debates y fijar nuestras posiciones que para sorpresa de
algunos, plantean las soluciones que en las 18 preguntas del documento
se señalan y que a nuestro juicio no son todo lo clara, convincente
y definitoria que los obreros cubanos merecen y desean.
Queremos dejar sentado que no compartimos ni en su letra, ni en
su espíritu, el texto del documento, porque desnaturaliza
la esencia del sindicalismo cubano, ya que desde su primera lectura
se infiere que los sindicatos son una herramienta del actual partido
gobernante, apelando a los trabajadores para salvar una determinada
etapa de crisis de los paradigmas, consecuencia de su incapacidad
y divorcio de la lacerante realidad cotidiana, dado que ese partido
forma parte del complejo tejido burocracia-gobierno, muy distante
de ser lo que ellos llaman "clase obrera en el poder".
Por esa elemental razón es que nos oponemos al documento,
dado el carácter político y manipulable del mismo
que envía una falsa señal por la esencia contradictoria
de los diversos y crudos problemas que aborda.
Debe quedar claro para la dirigencia de la CTC nacional, cuyo mandato
reconocemos críticamente, que nosotros apelamos a una reflexión
madura y conceptual para emprender un proceso de renovación
en el cual participemos todos. Aspiramos a que la naturaleza jurídica
de este presunto Estado obrero y campesino se cumpla en la práctica
de los hechos y se logre definitivamente que los trabajadores cubanos
ejerzan y consoliden su papel de verdaderos sujetos económicos
que desempeñen un dinámico protagonismo de cambio
en lo profundo de la paralizada vida económica de la nación,
dañada estructuralmente, generadora de crisis existenciales
de identidad y de pérdida acelerada de valores referenciales
como lógico resultado del férreo control de una burocracia
administrativa incompetente, propiciadora de los diversos males
que el documento ataca. Por nuestra parte nos adelantamos a plantear
con absoluta transparencia y apego a nuestros principios lo que
interpretamos como posibles soluciones a los males endémicos
que por esa mala administración surgen cíclicamente
en el seno de la sociedad cubana y que de una forma u otra nos afectan
a todos.
Primero: Nos sorprende que al realizar una lectura mesurada y crítica
del documento que nos ocupa, éste se limite a hacer una especie
de radiografía diagnóstica de los efectos de una sumatoria
de irregularidades sin detenerse en el examen de sus causas específicas.
Si bien es cierto que esos males operan en el escenario socio-laboral
cubano, su origen es el resultado de una errónea política
aplicada en el terreno laboral donde prevalecen las decisiones de
ordeno y mando sin tomar en cuenta las opiniones y legítimos
intereses de los trabajadores. ¿Quién en la CTC puede
explicar claramente por qué se archivaron las ricas experiencias
derivadas de las positivas jornadas de los parlamentos obreros celebradas
hace unos cuatro años? Muchos de los males que hoy se proponen
erradicar se plantearon en aquel momento con crudeza y se sugirieron
vías y métodos para su eliminación. ¿Son
entonces los obreros o son los dirigentes los responsables del desastre?
Nuestra sincera opinión es que los responsables están
en la estructura del Estado y en la dirigencia sindical. Lamentablemente
en el documento se obvian estas circunstancias. Lo primero que una
dirigencia responsable debe hacer para ganar credibilidad y empatía
entre sus dirigentes es ser autocrítica y crítica,
como reflejo de una nueva mentalidad y nítida expresión
de un comprometimiento, soberanía y valentía orgánica.
Segundo: Se impone una reflexión sobre algunas valoraciones
contenidas en el documento que interpretamos como visión
superficial e insuficiente, distanciada de la actual realidad. ¿Por
qué se originaron estos males? Es precisamente a partir de
estos interrogantes que no vemos a la dirigencia sindical reconocida,
en capacidad de encabezar un profundo movimiento de modificación
de estas duras realidades, pues de proponérselo, chocarían
inevitablemente con la burocracia-partido-gobierno fuertemente asentada
y sostenedora de todos los hilos del poder.
Tercero: Llama poderosamente la atención cómo en
el documento se reitera que los males denunciados ponen en peligro
la existencia del poder de los trabajadores y que de generalizarse
pondrían en mortal situación la existencia misma de
la Revolución, valoración catastrófica, apocalíptica
e injustificadamente alarmista. En la sociedad cubana existe una
ambigua conciencia de posición muy fuertemente arraigada,
tras cuarenta años de un Estado paternalista sustentado sobre
bases subsidiadas, cuyos ofrecimientos de empleo, vivienda, alimentación,
salud, educación y seguridad social, no se han alcanzado
totalmente. Es por ello, que en ese alarmismo injustificado no se
corresponde con la realidad .
El problema se debe abordar desde otra óptica más
objetiva y no desde la que refleja el documento. ¿Por qué
se aplicaron soluciones a la esfera de la circulación y no
se liberó el mercado laboral que generaría un dinamismo
productivo hoy colapsado? ¿No se previó que los dos
millones de cubanos en el exilio iban a generar un flujo monetario
que desviaría las preferencias por el dinero nacional y el
dólar ocuparía como está ocupando, un lugar
preferentemente para determinar el bienestar o la precariedad de
la familia cubana? ¿Puede ignorarse el traumático
impacto que ha producido en la economía nacional, en el seno
de la familia y en el desorden social que ha promovido la respetable
suma de más de 800 millones de dólares que ingresan
anualmente en el mercado, superior a cualquier zafra azucarera mediana,
cifra que no se compensa con una producción industrial y
de servicio y que sólo promueve vicios y deformaciones como
consecuencia de la disparatada disposición que impide a los
nacionales invertir en la creación y fomento de pequeñas
y medianas empresas y que va descomponiendo las referencias históricas
de la conciencia laboral de un pueblo tradicionalmente emprendedor
y laborioso?
Cuarto: Lo primero que se requiere para hacer cualquier análisis
serio es conocer la época histórica y los acontecimientos
que antecedan y precedan para reflejar la franqueza y alejarnos
de los dogmatismo y de las superficialidades. Es preciso aceptar
que las pálidas medida de la generalizada reforma no fueron
ni son coyunturales. La propia dinámica lo exigía
y si no se dimensionan, iremos de mal en peor. Es una realidad que
hay que aceptar. ¿Existe alguien en un sano juicio que ilusoria
y desmesuradamente sueñe con el retorno de las millonarias
subvenciones irrealizables hoy por muchos factores. La globalización
de la vida económica, política, cultural y social,
nos plantea un reto urgente de cambio y adaptación a la realidad
mundial. Es por ello que no se puede seguir hablando de cierto grado
de relajamiento en la conducta de los trabajadores cubanos de algunas
medidas que se han aplicado en contra de la voluntad del gobierno,
ni hacer mención a las reformas económicas. ¿Qué
reformas si todo sumado ha conducido a generar diferencias abismales,
tales como egoísmo, individualismo, culto desmesurado al
capitalismo, diferencias entre sectores laborales, nocivas migraciones
laborales hacia actividades donde existen mayores ofertas de salarios,
alimentos, estímulos materiales que según el documento,
generan una deformación de los criterios de éxito
social y realización personal, así como otras deformaciones
ya conocidas y consustanciales a un estado de cosas que está
reñido con una ética que se contrapone a la moral
del trabajador revolucionario y socialista?
Si este planteamiento es correcto, ¿cuáles son entonces
las causas de tales manifestaciones? ¿Son alimentadas y cultivadas
por los trabajadores? Nuestra respuesta es un contundente NO.
Quinto: Desde nuestras independientes posiciones, sin presiones,
como la irrenunciable determinación de ir dando pasos graduales
para lograr espacios de un escenario que ilegalmente se nos niega
y se nos tiene vedado, violando los artículos del vigente
Código del Trabajo y diversos convenios firmados por Cuba
con la Organización Internacional del Trabajo, es nuestro
propósito refundar, desde lo más profundo de la sociedad
cubana, un nuevo sindicalismo, por lo cual asumimos la responsable
decisión de plantear a ustedes, dirigentes de los trabajadores
cubanos, que estamos en el deber de buscar conjuntamente las fórmulas
para sacar a la nación de su actual parálisis.
Consecuentes con estos valores, calificamos de inaceptable, ofensiva
y carente del más elemental respeto, así como desconocedora
de los propósitos y fines de nuestra propuesta, cuando haciendo
alusión al activismo sindical independiente, nos embargan
en un juicio irreal, porque los que suscribimos este documento,
nos respetamos mucho y les tenemos en cuenta a ustedes, pero ni
por asomo nos consideramos ripios de algo que para nosotros está
afortunadamente muy distante en el tiempo y en los métodos:
el plattismo y el anexionismo.
El hecho de formular estos análisis ajustados a la civilizada
práctica laboral y sindical, es seña inequívoca
de que no estamos padeciendo la menor crisis. Todo lo contrario,
gozamos de una excelente salud física e ideológica
que nos permite ser imaginativos y creadores, situándonos
en el lugar que las circunstancias nos exigen. Ser capaces de señalar
a la dirigencia que hoy ostenta la representación de los
trabajadores cubanos, que somos tan cubanos como ustedes, con la
singular posibilidad de expresar nuestras ideas sin ataduras ni
compromisos, nos permite decirles que sus críticas son el
resultado de una falta de transparencia democrática, desafortunadamente
ausente en el movimiento sindical cubano y que todos los efectos
generados por la corrupción, hábitos deshonestos,
vituperables que hoy florecen como malas yerbas, son sencillamento
el resultado de un creciente déficit de democracia, porque
es innegable que a mayor intolerancia, mayor corrupción.
Sexto: Debe quedar claro que nosotros nos oponemos a la concentración
caudillista del poder por indefendible y descalificado por la historia.
Es una verdadera falacia proclamar la vigencia teórica de
un virtual estado de derecho que en la práctica se manifiesta
yugulando y entorpeciendo las funciones de instituciones como los
sindicatos, cuyo papel es ejercer los verdaderos controles democráticos.
Tomando en cuenta estas definiciones es que les expresamos que
los 18 puntos propuestos son el resultado de una valoración
muy reduccionista periférica y no causal de los males estructurales
y de las crisis de paradigma que sufre tanto el Gobierno como el
partido que lo sustenta. Lo planteado hasta aquí no implica
que nuestras valoraciones no se tengan en cuenta, sin desconocer
que hay muchos prejuicios, crispaciones, rechazos y fanatismo político,
nos atrevemos a afirmar que estos escollos deben ser inteligentemente
eliminados, para que prevalezca una atmósfera más
disipada que nos permita tan siquiera comunicarnos y comprender
que nosotros somos portadores de un proyecto que surge de la modernidad
que se empeña en situar a los sindicatos en la senda de los
cambios, logrando que éstos desempeñen el papel que
la sociedad les está exigiendo. La propia dinámica
económica y la multifacética variable en los escenarios
políticos, nos irán exigiendo una visión más
renovadora y pragmática de los sindicatos cubanos, para que
actúen como auténticos representantes de los trabajadores
desde una posición autónoma, independiente y sobre
todo libre de cualquier compromiso ideológico, político
y partidista. Hacia esos fines están dirigidos nuestros modestos
esfuerzos.
No queremos concluir sin antes expresarles que en el ámbito
sindical cubano hay un amplio abanico de soluciones, rico en modificaciones
de fondo para concretar en el plano del pensamiento y de la práctica,
la política y las categorías sustentadas en propuestas
y posiciones que compartidas o no, merecen respeto, atención
y receptividad. Nada podrá eximirnos de la grave responsabilidad
que tenemos todos para con Cuba, su historia, su presente y su futuro.
Dado en la Ciudad de La Habana el 6 de julio de 1998.
Activistas sindicales independientes:
Pedro Pablo Alvarez Ramos
Lázaro Cuesta Collazo
Carmelo Díaz Fernández
Vicente Escobar Rabeiro
Omar Lafita Roja.
Divulgado por InfoBuro en Miami a los 15 días del mes de
octubre de 1998.
Ariel Hidalgo
Teté Machado
(Documento leído desde La Habana por Lázaro Cuesta
Collazo, para su divulgación, al Buró de Información
del Movimiento Cubano de Derechos Humanos)
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