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Marzo 3 , 2010

Informe sobre la situación de los sindicalistas en prisión

CONIC. Marzo 2010.

Este marzo se cumplen 7 años de los sucesos conocidos como la Primavera Negra. Entre los días 18 y 20 de este mes, pero del ya lejano años 2003, el régimen cubano procedió al arresto de 75 personas vinculadas a actividades políticas, sindicales e intelectuales en pro de la democracia.

Las desproporcionadas condenas y el trato cruel, inhumano y degradante recibido en el largo período de encarcelamiento ha desembocado en afectaciones a la salud (en el plano físico o psicológico) tanto para los reos como para sus familiares, en no pocas ocasiones, también tratados de manera humillante por las autoridades penitenciarias.

El gobierno no da ninguna señal de respetar las reglas internacionales en cuanto al tratamiento a reclusos. Se mantienen las agresiones físicas y verbales por parte de los carceleros y la posibilidad de ser atacados por reos comunes de alta peligrosidad, muchas veces azuzados contra los prisioneros de conciencia, para escarmentarlos.

En esta larga lista de  presos de la Causa de los 75 (aún quedan 54 tras las rejas), se encuentran 5 sindicalistas que presentan diversas enfermedades, causadas por la mala alimentación, los altos niveles de humedad, el stress y otros elementos comunes del sistema penitenciario de la dictadura.

  1. Nelson Molinet Espino de 45 años de edad y natural de Ciudad de La Habana. Prisión Kilo 5 y medio, Pinar del Río, con sanción de 20 años de privación de libertad. Sus familiares informan que sigue con serios problemas de hipertensión arterial, problemas óseos a nivel lumbar de carácter crónico ocasionados, fundamentalmente, por la falta de sol y la humedad de la celda en que se encuentra. Nelson Molinet se declaró en huelga de hambre el pasado 26 de febrero en solidaridad por la muerte del opositor Orlando Zapata Tamayo, quien realizó una huelga de hambre de más de 80 días en la prisión kilo 8 ubicada en la provincia de Camagüey. Zapata Tamayo murió el 23 de febrero en un hospital de Ciudad de La Habana. Inicialmente fue sancionado a tres años de cárcel, pero sus constantes denuncias por el maltrato y las reiteradas golpizas provocaron que su sanción se elevara a 36 años.
  1. Alfredo Felipe Fuentes de 60 años de edad y natural del municipio de Artemisa de la provincia Habana. Prisión de Guanajay, provincia Habana, con sanción de 26 años de privación de libertad. También presenta serias afectaciones en la columna tanto en la zona lumbar como cervical y una notable pérdida de peso  entre otros padecimientos adquiridos por las pésimas condiciones que enfrenta desde su encarcelamiento.
  1. Miguel Galbán Gutiérrez de 44 años de edad y natural del municipio Güines. Prisión de Guanajay, con sanción de 26 años de privación de libertad. Estuvo dos años exigiendo asistencia estomatológica. Según explicaron sus familiares, ahora fue que las autoridades de la atendieron sus reclamos para tratarse sus problemas dentales.
  1. Héctor Raúl Valle de 41años de edad y natural del municipio de San José, en la provincia Habana. Prisión de Guanajay, con sanción de 12 años de privación de libertad. Continúa afectado por recurrentes crisis de lumbago y también por problemas epidérmicos crónicos provocados por la falta de sol y la humedad.
  1. Iván Hernández Carrillo de 39 años de edad y natural del municipio Colón, provincia de Matanzas. Prisión de Guamajal, en Villa Clara, con sanción de 25 años de privación de libertad. Enfrenta frecuentes crisis de hipertensión y problemas gástricos debido a las difíciles condiciones carcelarias. En una carta reciente cita las constantes provocaciones del preso común Julio Alberto Pérez Martínez (convicto por asesinato), al parecer instigado por las autoridades del penal.

La salud de los 5 sindicalistas pudiera erosionarse aún más, a causa de la indiferencia del gobierno ante los reclamos, tanto de los reos como de sus familiares, para que se cumpla con lo establecido en los pactos internacionales en materia penitenciaria de los cuales el gobierno cubano es signatario.

No existe el menor indicador de voluntad por parte del régimen en acceder a algo que debería, a estas alturas, estar resuelto.

De acuerdo a la realidad, habría que pensar en una actitud condicionada por el odio y la maldad en sus versiones más truculentas, contra las personas que en este caso se atrevieron a pedir la libertad sindical y otros derechos inherentes al sector obrero.

Sin dudas, para el gobierno de partido único siguen siendo “contrarrevolucionarios” que hay que aniquilar lentamente tras los muros de las cárceles, donde cumplen las condenas dictadas por un tribunal que pasó por alto el cumplimiento de las debidas garantías procesales.

De dilatarse la liberación incondicional de estos 5 sindicalistas y otros luchadores por la democratización de país, estarían aumentando los riesgos de adquirir nuevas enfermedades o el agravamiento de las que padecen.

Son decenas los motivos para ser pesimista. La situación hacia el interior de las cárceles en Cuba tiende a degradarse mucho más. Esto debería ser el acicate para darle mayor volumen a las alarmas. Los principales objetivos para el exterminio tienen nombre. Todos son presos políticos o de conciencia.

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