Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Ocutbre, 2010

Testimonio del sindicalista cubano Nelson Molinet Espino ante la CSI

Bruselas, 19 de octubre de 2010.

Respetables señores aquí presentes:

Quiero enviarle un saludo a Sharan Burrow y Michel Sumer y demás representantes que se encuentran en importantes misiones fuera de Bruselas, en el Medio Oriente o acompañando los conflictos sociales que se están presentando en distintos países de Europa. Quiero agradecer las muestras de conocimiento, liderazgo y solidaridad que mostró con nuestra delegación el vice presidente Jaap Wienen, quien junto a Manuela Chávez del Departamento de Derechos Humanos de la CSI e Isabelle Hoferlin de la Oficina del Sub Secretario General, sirvió de principal anfitrión.

Soy Nelson Molinet Espino, Secretario General de la Confederación de Trabajadores Democráticos (CTDC). En Cuba fui secuestrado y convertido en rehén durante la Primavera Negra del 2003. En un juicio sumarísimo y amañado fui condenado a 20 años de privación de libertad, de los cuales cumplí injustamente 7 y seis meses, por querer formar parte del sistema sindical contribuyendo al desarrollo y la defensa de los trabajadores cubanos amparados por la Ley 54.

En el juicio –o la obra de teatro- se hicieron dos preguntas: ¿Por qué hacía denuncias laborales fuera del país o en Radio Martí? y ¿Estaba mi sindicato CTDC afiliado al gobierno?”

Mi respuesta a la primera pregunta : el gobierno cubano censura nuestras noticias sindicales y prohíbe su divulgación a través de la radio y la televisión nacional, en manos del Estado.

A la segunda: Todos los años enviamos la solicitud de afiliación y legalización de nuestro sindicato, pero jamás recibimos respuesta alguna.

Les recordé: El gobierno ha firmado convenios como el 87 y 98 y no los cumple. Yo defiendo a esos trabajadores cubanos que después de 25 y 30 años o más reciben una pensión de 100 pesos al mes, y a esos niños que piden limosnas porque sus padres cobran salarios míseros que no alcanzan para sustentar a sus seres queridos. Me pueden condenar injustamente porque ustedes tienen la fuerza, pero no podrán ocultar esta injusticia y su crueldad ante el mundo.

Recibí, torturas, aislamientos. Conviví en celdas inhumanas, con todo tipo de insectos, sin ventilación artificial ni ventana, lo que me obligó a dormir en el piso durante ocho meses de cada año porque la temperatura en tales condiciones se monta en 40 grados.

El régimen de Castro tenía un objetivo, que era torturarnos y doblegarnos para que desistiéramos de nuestro objetivos y propósitos, que es el de defender a la masa laboral que se encuentra esclavizada por un gobierno que viola la mayoría de los convenios internacionales que ha firmado. Un gobierno que niega a los trabajadores cubanos la negociación colectiva y el derecho a la huelga laboral en defensa de sus derechos laborales.

Nuestra excarcelación no es una demostración de cambio en la política del régimen, puesto que nosotros éramos inocentes.

En nombre de todos los sindicatos independientes en nuestra sufrida Isla, quiero agradecer de todo corazón a la Confederación Sindical Internacional por su apoyo, y por haber presentado el caso 22-50 en junio del 2003 y que ha quedado vigente en Ginebra.

Existen cuatro aspectos fundamentales en nuestra liberación:

1. Las torturas y el asesinato de mi amigo y hermano Orlando Zapata Tamayo.
2. La huelga de Guillermo Fariñas Hernández, quien se encuentra muy mal de salud.
3. Las marchas en la calle por parte de las Damas de Blanco, exigiendo nuestra libertad.
4. Y el cuarto aspecto es que están todos ustedes aquí presente, junto a otras organizaciones democráticas que defendieron nuestro injusto encarcelamiento, y le agradecemos todo su apoyo.

Por eso quiero pedirles que en la próxima Conferencia del Trabajo en Ginebra la Confederación Sindical Internacional pida que el gobierno de Cuba sea incluido entre los 25 países que más violan los derechos sindicales.

También les pido que exijan enviar una misión de contacto ante la OIT para que se conozca cómo viven los trabajadores cubanos, sobre todo ahora cuando quedarán desempleados un millón trescientos mil, desamparados e indefensos si no los ayudamos rápidamente.

Sólo me queda decirles que queremos seguir contando con la ayuda de todos ustedes porque estoy seguro que juntos podemos lograr una Cuba libre y democrática para todos los trabajadores cubanos.

Quiero terminar implorando a Dios para que bendiga a todos los cubanos y a todos los aquí presentes.
                 
Muchísimas gracias.

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