Ocutbre, 2010
Bruselas, 19 de octubre de 2010.
El que les habla es el ex prisionero de conciencia y sindicalista Héctor Raúl Valle Hernández, injustamente encarcelado por el régimen de la Habana y condenado a 12 años de privación de libertad.
Quisiera primeramente, en el nombre de nuestras familias y de nosotros, agradecer a la CSI por presentar nuestro caso ante la Organización Internacional del Trabajo y otros organismos internacionales.
Los primeros días de mi injusta sanción fueron muy difíciles. Cuando el día 18 de marzo del 2003 la policía política del régimen de Castro me llevaba ni siquiera me dejaron despedirme de mi hijo de 2 años y medio de edad, el cual nació con una enfermedad llamada Labio leporino (fisura labial) y Paladar hendido (fisura palatina) y a quien han operado en cuatro ocasiones durante estos 7 años y medio.
De allí fui llevado a Villa Marista, el centro de instrucción del Departamento de Seguridad del Estado, donde fui maltratado y torturado psicológicamente, donde tuve que beber agua del mismo lugar donde hacía mis necesidades fisiológicas y me bañaba. Las celdas son tapeadas, el calor insoportable. Compartí la celda con 4 personas, más una celda que media alrededor de 2.80cm de largo por 1.80cm de ancho.
De allí fui llevado a una prisión en Guantánamo, a 900 Km. de mi lugar de residencia. Con todos los problemas de transporte en el país, esto significó un gran esfuerzo para mi familia y en particular para mi esposa, quien pasó mucho trabajo para conseguir transporte y poder ir a verme.
Estando en Guantánamo tuve que compartir la celda con ratones, cucarachas, alacranes y mosquitos, que hacían insoportable la existencia en ese lugar. El agua de beber cuando llovía no era agua, era un chocolate de tierra que había que filtrarla con un embudo con algodón 2 y 3 veces para poder ser consumida. También compartí la celda con presos de alta peligrosidad, como violadores y asesinos.
Cuando yo ingrese a prisión no padecía de ninguna enfermedad, 7 años y 6 meses después debido a la mala asistencia médica me encuentro padeciendo de enfermedades crónicas como: hipertensión arterial, gastritis eritematosa, úlcera duodenal, sacro lumbalgia, artrosis cervical y un melasma de piel actínica que me imposibilita exponerme a los rayos solares. Los factores desencadenantes de estas enfermedades, la mala alimentación, las condiciones infrahumanas en que vivía, la falta de higiene y el estrés continuo, junto a la falta de medicamentos, hacían que las crisis de hipertensión arterial cada vez fueran más frecuentes y las otras enfermedades se agudizaran.
Por eso reafirmo una vez más que las prisiones del régimen cubano son verdaderos cementerios de hombres vivos.
Quisiera también declarar que la inmensa mayoría de los presos que trabajan dentro de las prisiones no reciben salario y son utilizados como esclavos.
De favor quisiera pedirle a ustedes que conforman la Confederación Sindical Internacional que en la próxima conferencia pidan que el gobierno de Cuba sea incluido entre los países que más violan los derechos laborales y sindicales y que envíen una misión de contacto a la Isla.
Esperamos su ayuda.
Luchemos todos unidos por una Cuba libre y democrática para todos los trabajadores cubanos.
Muchísimas gracias y que Dios los bendiga.
Quisiéramos obsequiarle esta bella bandera con el número 75 no solamente en el nombre de los 75 que fuimos llevado a prisión injustamente si no también en el nombre de Orlando Zapata Tamayo que no esta con nosotros pero si en el corazon de todos los que queremos una Cuba libre y democrática y en el nombre de todas nuestras familias.