Octubre 3, 2005
Cuba en la cumbre iberoamericana
Luz Modroño, octubre- 2005.
La próxima semana tendrá lugar en la histórica
ciudad de Salamanca la V Cumbre Iberoamericana. Todo está
ya preparado y los altos comisionados de los respectivos países
terminando de elaborar una agenda que centra su objetivo en la potenciación
de las democracias. En Salamanca los signatarios de los países
iberoamericanos debatirán acerca de diversos temas, todos
ellos regidos por el Principio Rector que inspira el encuentro y
que no es otro que el de avanzar en la consolidación de las
democracias parlamentarias y en el fortalecimiento de los mecanismos
para garantizar el respeto a los derechos humanos y las libertades
fundamentales.
Pero Cuba es otra historia. Amparada en el totalitarismo de una
larga dictadura, su presencia supone un insulto a los países
participantes. En Cuba, la democracia, los partidos políticos,
los sindicatos libres e independientes, el asociacionismo de la
sociedad civil están perseguidos, son prohibidos y sus miembros
acorralados y estigmatizados. Ocultar esta realidad es triste. Negarla,
turbador.
En la Cumbre se preparan cuatro mesas estructuradas alrededor
de cuatro grandes ejes que implican la consecución de un
mundo mejor, más abierto y tolerante, que anteponga el bienestar
común a los intereses particularistas de un grupo social
o un partido político. Una Cumbre que pretende dar pasos
firmes hacia la consecución de mayores cotas de progreso.
Entendido el progreso como aquello que va haciendo mejoras para
el ser humano y para su convivencia. El gobierno cubano tildaría,
si es consecuente, todo ello de ser objetivos contrarrevolucionarios
o imperialistas.
En materia de democracia, la Cumbre se propone articular una de
las mesas en torno a los principios democráticos que impliquen
el fortalecimiento de los partidos políticos, luchar contra
la corrupción, desarrollar una prensa libre... cantos de
sirena para el pueblo cubano que en cuarenta y siete años
no ha tenido la posibilidad de asociarse a partido o sindicato alguno
fuera del impuesto por la aristocracia del Partido Comunista. ¿Qué
puede aportar Cuba en esta materia?
El segundo bloque o foro de discusión girará en
torno al desarrollo económico. En este contexto, la mesa
pide que se favorezca la inversión extranjera, con mayor
seguridad jurídica. ¿Qué dirá Cuba al
respecto? ¿Será capaz de poner sobre el tapete la
resolución de febrero del señor ministro Marrero?
Lo dudamos. En dicha resolución se estipula que los trabajadores
del turismo cobrarán a través de la empresa empleadora,
propiedad, como todo en la Isla, del Estado. Los inversionistas
pagan a las agencias en dólares o euros, pero éstas
retienen hasta un 98% de los salarios. Los trabajadores cobran en
pesos nacionales una media de 320 pesos mensuales -equivalente a
10 euros-, y aplica imposiciones antiobreras a las empresas inversoras
en aplicación de la Ley 77 de 1995 y otras regulaciones y
resoluciones posteriores como la ya mencionada de febrero de este
mismo año (Resolución nº 10-2005 del Ministerio
de Turismo). Los trabajadores antes de ser contratados son sometidos
a un exhaustivo control sobre sus antecedentes políticos.
En sus relaciones con los extranjeros deben ser "discretos
y racionales en la transmisión de información a su
alcance" y "requerir información sobre las personas
interesadas en realizar negocios o colaborar con Cuba".
Los gobiernos de los países participantes en la Cumbre
de Salamanca han salido de las urnas, esto es, han sido elegidos
democráticamente por los ciudadanos que, así, han
tenido la oportunidad de elegir el tipo de sociedad que desean,
que se adecua a sus intereses. Los gobiernos son la expresión
de la voluntad de las mayorías. Esto, que tan evidente es
para los participantes, entre el pueblo cubano sigue siendo un utópico
ideal, perseguida, callada y castigada su demanda.
En ellos, cada ciudadano tiene la oportunidad de expresar su punto
de vista, de asociarse para defendelos y hacerlos llegar al resto
de la sociedad para así configurar un modelo económico
y social fruto del debate y la confrontación pacíficas.
Periódicamente, los gobiernos democráticamente elegidos
en las urnas están obligados a dar cuenta de su gestión.
Y en ese momento los ciudadanos respaldarán o no con su voto
tal gestión. Los ciudadanos tienen el derecho a elegir, a
exigir el cumplimiento de programas electorales enarbolados por
los partidos políticos democráticos. Y son los propios
ciudadanos los que deciden sobre la permanencia o no de los parlamentarios
en sus puestos. En el espectro parlamentario las minorías
tienen voz, tienen espacios donde hacerse oír. Sin ser perseguidas
o encarceladas por el simple hecho de disentir.
Los sistemas de protección judicial, policial, de seguridad
del Estado... están al servicio del ciudadano, no de quien
detenta el poder. Porque éstos son ciudadanos y la legislación
protege a la sociedad independientemente del grado de oposición
que se manifieste respecto al poder gubernamental. En los países
democráticos el terrorista es el que intenta imponer su voluntad
o criterios por la fuerza y mediante el uso de la violencia. No
es terrorista el que se expresa verbalmente o por escrito de forma
pacífica.
Los trabajadores tienen el derecho a negociar desde sus organizaciones
propias, libres e independientes. La existencia de sindicatos plurales
garantiza la representatividad y la negociación empresarial.
La huelga pacífica es un arma legal y reconocida como derecho
del trabajador, los sindicatos tienen el derecho a convocar a ella
a sus afiliados.
Cualquier periodista, columnista, analista de la realidad que configura
un Estado de Derecho cuenta con espacios donde expresarse en libertad
y sin censuras o amenazas de encarcelamiento. Sean cuales sean sus
puntos de vista, sus objeciones, sus opiniones, sus posicionamientos
políticos, sociales o culturales, El Estado no se siente
amenazado por ellos. El gobierno tampoco. La fortaleza la ha dado
previamente la expresión de la voluntad de los ciudadanos
en las urnas. Y cualquier ciudadano tiene protegido el derecho a
leer, informarse o comentar a viva voz y sin necesidad de esconderse
o susurrar.
No por evidentes dejan de producir inquietud entre los ciudadanos
libres la irrealidad e inexistencia de espacios democráticos
en las que sobreviven los ciudadanos de países totalitarios
y dictatoriales. No por vieja la dictadura cubana deja de producir
turbación y rechazo en las conciencias de hombres y mujeres
libres. La conciencia es definida como el uso de la razón
que ayuda al ser humano a discernir entre el bien o el mal, o entre
lo mejor y lo menos malo. Pero la conciencia para desarrollarse
exige espacios de libertad. Y exige a la vez un pensamiento crítico,
no mediatizado por consignas o estereotipos.
La Cumbre Iberoamericana enarbola la bandera de la Democracia.
Pero en Cuba la democracia lleva cuarenta y siete años esperando.
Y, entre tanto, no han faltado los aderezos de fusilamientos, encarcelamientos
masivos como los del aciago marzo del 2003, y a cuentagotas, que
levantan menos pasión y rechazo internacional pero cumplen
el mismo objetivo de aterrorizar a la población y convertirse
en garantía de perdurabilidad.
La Cumbre Iberoamericana no puede perder la oportunidad de condenar
un régimen que queda fuera de los Principios Rectores que
la inspiran. Ello supondría para el pueblo cubano una prueba
de solidaridad internacional. Más allá de posicionamientos
políticos o de gobiernos de derechas o de izquierdas, la
situación de violación de los derechos humanos y las
prohibiciones irracionales que debe soportar el pueblo cubano diariamente
acerca posturas de los pueblos democráticos. No cabe el análisis
partidista en torno a la realidad cubana. Sólo cabe la más
enérgica condena de un régimen que se impone antidemocráticamente.
Hablar de Cuba es hablar de exigir que los derechos humanos sean
reconocidos, es hablar de la necesidad, el derecho y la obligación
de participación, es hablar de libertad.
No es previsible la presencia de Castro en la Cumbre. El Encuentro
de países democráticos sobre la base del afianzamiento
de los sistemas democráticos no es su foro. Sin embargo,
si haciendo alarde del cinismo que le caracteriza se presentara,
quizás podría dar cabal respuesta a interrogantes
que suponen un enigma para aquéllos que conocen su existencia
o una sorpresa para los que la desconocen. Desde aquí, y
aunque la lista es larga, seleccionamos algunas:
- ¿Por qué en Cuba está prohibido el acceso
a Internet?
- ¿Por qué está prohibida la publicación
o circulación de prensa no oficial?
- ¿Por qué no existe la separación entre el
Estado y el sistema jurídico-penal?
- ¿Por qué está prohibida la televisión
vía satélite?
- ¿Por qué están prohibidos autores como Milan
Kundera, Cabrera Infante, So, Heberto Padilla, Orwell , Sastre,
entre otros?
- ¿Por qué no existe la autonomía universitaria?
- ¿En qué consiste el expediente acumulativo que
se abre a los niños al inicio de su etapa escolar, cuando
a penas tienen 5 años de edad?
- Por que a cada trabajador se le lleva un minucioso expediente
laboral?
Queda en el aire la respuesta a dichos interrogantes a la espera
de que el Presidente de la República Cubana o el representante
por él designado dé cumplida respuesta.
|