Febrero 8, 2006
La Alternativa Bolivariana: el delirio de los absolutistas
Luz Modroño.
Inversionistas españoles en Venezuela ven amenazados sus
intereses económicos por la política que Hugo Chávez
desarrolla en el país. Los dictadores no se andan con chiquitas
a la hora de imponer sus criterios y planes gubernamentales. Con
una posición cada día más debilitada y aislada
y pareja a la restricción de derechos humanos que recae sobre
la población, Venezuela representa hoy, junto con Cuba, los
bastiones de la antidemocracia, de la imposición del pensamiento
único y la intolerancia. Pero no sólo eso. También
lo son en la exclusión y la extorsion de cualquier ciudadano
emprendedor que decida honestamente sacar su propio negocio adelante.
Durante el pasado año se iniciaron por parte de grupos
que se proclaman bolivarianos, y siguiendo las políticas
que demagógicamente el presidente venezolano impone en el
país, la persecución de una docena de españoles
inversionistas -canarios y gallegos- afincados en la región
de Yaracuey.. Los inversionistas consideran amenazadas tanto sus
propiedades como su propia integridad física al ser víctimas
de asaltos e invasiones, amenazas de muerte y otras manifestaciones
violentas que tienen como objetivo instarles a abandonar sus tierras.
Ante estos hechos, en días recientes, el secretario de Estado
de Exteriores de España, Bernardino León reconoció
que la situación es preocupante y seria porque
las gestiones no han fructificado todavía. Los
agredidos ya habían comunicado su situación al presidente
del Gobierno Español, José Luis Rodríguez Zapatero,
en su visita a Caracas el pasado año. Sin embargo, el muro
con el que las gestiones internacionales se topan hacen infructuoso
cualquier intento de diálogo o negociación.
A pesar de las gestiones del gobierno español, los afectados
consideran que es muy poco o nada lo que se ha avanzado. Por su
parte, el Secretario de Estados de Exteriores replicó en
el Senado que entendemos que el diálogo con el Gobierno
y la oposición democrática es la mejor forma de contribuir
a fortalecer las instituciones venezolanas y a que Venezuela contribuya
a la estabilidad de la región pero al mismo tiempo
exige a Chávez la salvaguardia de los bienes y de la
integridad física de los propietarios españoles
mientras aseguraba que no estamos satisfechos y no vamos a
dejar de trabajar hasta que haya una solución satisfactoria.
Bernardino León añadió que el director general
para Iberoamérica, Javier Santodomingo, convocó hace
ya dos meses a la encargada de negocios de Venezuela en Madrid para
expresarle la preocupación por estos hechos y reclamarle
una rápida y decidida intervención a la autoridades
venezolanas. La ley de expropiación de tierras de más
de 300 hectáreas que estén ociosas, promulgada en
el 2001, no afectaría a las propiedades españolas
que ni alcanzan la dimensión mínima que estipula la
ley ni tienen más problemas de explotación que los
derivados de los ataques constantes que llevan a cabo los bolivarianos.
El Grupo Internacional por la Responsabilidad Social Corporativa
considera estos hechos atentatorios contra la libertad individual
y contra la propiedad y la libre iniciativa. Fiel alumno de Castro,
el presidente Chávez va lanzado por la espiral de la agresividad
contra los ciudadanos y en la apropiación de unos bienes
que tienen titularizad. Lejos de cualquier avance en la democratización,
la alianza entre ambos países tiene un efecto perverso.
Eufórico por el respaldo del venezolano, Castro da marcha
atrás en la tímida apertura iniciada en los noventa,
tras la caída del Muro. Limita y persigue cualquier intento
de iniciativa privada, clausura paladares, amenaza con retirada
de licencias, combate las remesas de la emigración como fuente
prioritaria de ingresos, expropia propiedades de inversión
extranjera, neutraliza la formación de una clase media, asociada
a las empresas mixtas, defenestra a políticos aperturistas,
ideologiza a una ciudadanía, desprovista de derechos y constantemente
amenazada, impone una ridícula versión de La Revolución
Cultural China... Cuba y Venezuela se alían por el totalitarismo
y la pervivencia de un añejo comunismo de los años
setenta. Y si ya Cuba poco puede ofrecer material y económicamente
pues tras casi cincuenta años de poder ha conseguido destruir
un país antaño próspero y floreciente, tiene
a Venezuela como aplicada alumna ideológica, mientras que
ésta, en perfecta simbiosis, le ofrece el respaldo económico
y simbólico que Castro necesita. El avance del neopopulismo
que lleva implícito la anulación de los derechos humanos
y la violación de los sociales, culturales y económicos
y que sacrifica la libertad en aras de la justicia, sólo
podrá ser contenida por la reacción de los propios
ciudadanos y la presión internacional a favor de la democracia.
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