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Viridiana
Emeterio Gómez. 17 de abril, 2005. Estar en Madrid, pensando en Caracas, genera sentimientos demoledores. Porque es la misma España que hace 70 años se vio envuelta en una cruenta guerra civil. Es constatar en vivo que -de verdad- el capitalismo genera un crecimiento masivo de la riqueza. Estar en Madrid, pensando en Caracas, genera sentimientos demoledores. Porque es la misma España que hace 70 años se vio envuelta en una cruenta guerra civil. Es constatar en vivo que -de verdad- el capitalismo genera un crecimiento masivo de la riqueza. ¡Y mejora sensiblemente el nivel de vida de los más pobres! Es palpar la barbarie hacia la que Chávez nos lleva, al comparar nuestra tragedia con esta España pujante. Es recordar Viridiana, aquella bella película de Buñuel. El tío se suicida y divide su herencia -una hacienda medieval- en dos: una parte para el hijo bastardo y la otra para la sobrina monja. Esta, Viridiana, convierte su mitad en albergue, limosna y caridad para los más pobres; en tanto que el primo transforma la suya de hacienda medieval en empresa productiva. El contraste entre los obreros creando riqueza y los mendigos viviendo de la "Misión" Viridiana nos hizo entender hace ya décadas que era en realidad el Socialismo. Fuimos a Madrid para un Seminario sobre la responsabilidad social -¡y política!- de las empresas transnacionales que operan en Cuba. ¿Están ellas contribuyendo a consolidar el totalitarismo comunista en la isla? O, por el contrario: ¿están impulsando el desarrollo capitalista y facilitando la transición hacia la democracia? Se aspiraba a crear un Grupo por la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba; sobre cuyo tema se nos pidió una ponencia. El grupo fue creado y tiene futuro. Porque la crisis que vive América Latina ofrece inmensas posibilidades para todo el que desee enfrentarse al Neocomunismo. Simplemente, porque antes de que Chávez se declarara socialista y antes de que cobrara cuerpo la actual oleada izquierdista latinoamericana, las empresas transnacionales estaban destinadas a abrirle el camino a la democracia en Cuba. Hoy, con el Chavismo de por medio, ¡pudieran estar dándole oxígeno al totalitarismo! Lo mismo que están haciendo en Venezuela. Ya para terminar la reunión, a la hora de las conclusiones, un veterano luchador anticastrista hizo un planteamiento contundente: "Los que nos oponemos a Castro en Cuba no tenemos una plataforma teórica o intelectual que le sirva de fundamento a nuestro trabajo. Hay que crear esa plataforma". ¡Exactamente el mismo problema que tenemos los que nos oponemos a Chávez! Y en general los que se oponen a esta oleada izquierdista que nos amenaza: ¡No tenemos una sola idea nueva que oponerle al Neocomunismo! Podemos seguir apelando a la democracia, el mercado y la libertad individual, porque todas estas nociones continúan teniendo fuerza y vigencia. Pero si no parimos una idea matriz capaz de entusiasmar a la gente y de motorizar con fuerza la lucha contra la pobreza, nos las veremos muy mal frente al Neocomunismo. En la ponencia -que pronto saldrá como libro- asomamos algunas ideas que podrían ayudar en esa larga lucha que se nos viene encima. La más importante de ellas es la necesidad de que las empresas -las grandes transnacionales, sobre todo- den el salto de la Responsabilidad Social a la Responsabilidad Moral. La primera impone preocuparse por los problemas materiales de los pobres; la segunda implica, además, identificarse espiritualmente con ellos. Una empresa puede ayudar a los excluidos ¡y puede al mismo tiempo no querer tener con ellos la más mínima relación espiritual! No hay allí contradicción alguna. O, peor aún, puede ayudar a los pobres, precisamente ¡para no tener que mantener con ellos la más mínima conexión espiritual! Para derrotar al Comunismo no basta con la Responsabilidad Social, es necesario asumir la Responsabilidad Moral de la Empresa. No basta con la ayuda material, hay que hacerle sentir a la gente que son seres humanos y que las empresas están involucradas con el espíritu y con la dignidad de los seres humanos. Que se trata de una utopía ilusa, es posible. Pero si ello es así, ¡enhorabuena para el Neocomunismo! El capítulo I de la ponencia y del futuro libro La Responsabilidad Social de las Empresas y el Neocomunismo está disponible ya en www.emeteriogomez.com |
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