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Un grupo por la RSC en Cuba critica las condiciones
de los trabajadores de empresas que invierten en la isla
Europa Press, 17 de mayo de 2005.
El Grupo por la Responsabilidad Social Corporativa en
Cuba, integrado por organizaciones, sindicatos independientes y ONG, ha
hecho público un documento conjunto en el que denuncian el comportamiento
"poco ético" que, amparado por la legislación
laboral y la negación de la libertad sindical, las empresas inversoras
en Cuba ejercen con los trabajadores, tras la celebración en La
Habana de la Feria de Turismo.
El Grupo, constituido en Madrid el pasado mes de abril
y formado por miembros de la disidente Asociación Española
Cuba en Transición, la Fundación Pablo Iglesias, la Red
Eurociudadanía (España), Freedom House, National Democratic
Institute (Estados Unidos), Fundación Cuba Futuro, People in Need
(Holanda) o la Central venezolana de Trabajadores, tiene como objetivo
alertar sobre las condiciones laborales de los trabajadores cubanos.
Así, el documento asegura que los trabajadores
cubanos de empresas extranjeras sufren privación de derechos sindicales
y laborales y que hay un clima "de general incumplimiento y violación
de las normas internacionales aprobadas por la Organización Internacional
del Trabajo (OIT) y la Declaración Universal de los Derechos Humanos",
instando a las compañías inversoras, entre las que cita
a la cadena hotelera Sol Meliá, a realizar inversiones "socialmente
éticas y responsables".
Asimismo, recuerdan que los derechos laborales de los
trabajadores "son universales e inalienables" y no pueden verse
limitados o anulados por condicionamientos políticos o de ningún
otro género.
Considerando que la responsabilidad social de las empresas
es "una obligación universal", el Grupo denuncia la actuación
de las empresas inversoras en Cuba, que, valiéndose de la "nula
libertad sindical existente en la isla y amparadas por la propia legislación
cubana someten a los trabajadores cubanos a condiciones laborales abusivas
que en ningún caso serían permitidas en sus países
de origen".
El manifiesto afirma que en Cuba "no existe libertad
sindical y el Gobierno viola reiteradamente los principales convenios
firmados con la OIT, mientras prohíbe la creación y el desarrollo
de los sindicatos independientes".
"El derecho a la huelga no está reconocido",
señala. Por el contrario, explica que una Ley de 1995 estipula
que los trabajadores que vayan a prestar sus servicios en empresas extranjeras,
sólo pueden ser contratados a través de agencias empleadoras
creadas por el Estado y éstas pagan a los trabajadores una cifra
inferior en la desvalorizada moneda cubana, reteniéndoles hasta
un 98% de sus salarios.
En este sentido, diversas entidades españolas inversoras
en Cuba, dicen, "se aprovechan de la legislación local para
llevar a cabo prácticas empresariales abusivas que en su país
de origen se considerarían ilícitas o faltas de ética,
y que en ningún caso tendrían cabida en la normativa aprobada
por los gobiernos democráticos".
En 2004 existían en Cuba 364 empresas vinculadas
a la inversión extranjera, procedentes de unos 60 países.
En su opinión, y en virtud de las regulaciones internacionales,
los inversores y sus accionistas "se han convertido en cómplices
de los abusos, la discriminación y las violaciones de las leyes
internacionales en materia laboral vigentes en Cuba".
Por ello, instan a los empresarios españoles a
que, en el marco de los derechos laborales y sindicales recogidos en los
acuerdos de la OIT, en la Declaración Universal de los Derechos
Humanos y en la propia legislación española, "cumplan
las leyes y lleven a cabo inversiones socialmente responsables".
También piden a la sociedad española que "conozca y
denuncie la situación de discriminación permanente vivida
por los trabajadores cubanos".
Entre los firmantes del documento se encuentran asociaciones,
organizaciones y ONG cubanas, españolas, norteamericanas, holandesas
y venezolanas, creadoras del Grupo por la Responsabilidad Social Corporativa
en Cuba.
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