Noviembre 1, 2005
Nueva violación de los derechos humanos y la democracia
en Cuba
MADRID, 1 nov. (GIRSC) - El Grupo Internacional
por la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba, organización
sin ánimo de lucro integrada por 35 organizaciones sindicales
y no-gubernamentales de Europa y América y que representa
en el exterior a las organizaciones sindicales independientes de
Cuba, denuncia el nuevo abuso de poder cometido el viernes pasado
contra la embajada checa y los grupos de la oposición cubana.
El gobierno cubano, que incumple sistemáticamente
los acuerdos firmados con la OIT y que obliga a las empresas inversoras
a llevar a cabo inversiones no responsables socialmente y poco éticas,
pagando a sus trabajadores -a los que se retiene hasta el 98% de
sus sueldos-en la devaluada moneda cubana y a través de empresas
empleadoras que actúan como intermediarias, canceló
la recepción que con motivo de la fiesta nacional checa ofrecía
su embajador, Petr Steiegler, a los grupos disidentes entre los
que se encontraban las Damas de Blanco, galardonadas la semana pasada
con el premio Sajarov.
La recepción había de tener lugar
en el hotel Meliá-Habana, perteneciente a la cadena hotelera
española Sol Meliá. Al parecer, la cadena hotelera
excusó "no poder amparar actividades contrarrevolucionarias",
según informó el propio embajador checo.
El Grupo Internacional por la Responsabilidad Social
Corporativa -GIRSCC- considera este nuevo hecho como un atentado
contra los derechos humanos y la democracia de la que esta vez ha
sido cómplice la cadena hotelera.
En unos momentos en que la Comunidad Internacional,
con la entrega del premio Sajárov a las valientes mujeres
que con su lucha silenciosa derriban murallas, respalda la legítima
lucha de un pueblo contra la dictadura y ofrece su reconocimiento
a la exigencia y necesidad democratizadora de una sociedad exhausta
tras casi medio siglo de dictadura, hechos como los precedentes
no pueden sino acaparar el rechazo unánime de los pueblos
libres y democráticos.
El GIRSCC insta a todas las organizaciones y entidades
públicas o privadas a unir sus esfuerzos en el apoyo a los
grupos disidentes cubanos y a exigir al gobierno de Castro su pleno
reconocimiento, única garantía de respeto y cumplimiento
de los derechos humanos internacionalmente reconocidos. Igualmente,
insta a la opiníón pública internacional a
dar su apoyo explícito a la justa lucha de las organizaciones
democráticas cubanas por conseguir el advenimiento de la
democracia en Cuba.
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