Noviembre 3, 2005
Chequia se suma al bloqueo diplomático de la disidencia
cubana
Hispanidad,
España, 3 de noviembre de 2005.
El bloqueo diplomático se ha convertido ya en
la batalla del canapé. La UE acordó invitar a la disidencia
cubana a los actos de las fiestas nacionales de las embajadas de
los estados miembros. Por supuesto, a la fiesta estarían
también invitadas las autoridades actuales del régimen
castrista.
Esta estrategia de acoso diplomático fue instaurada a instancias
del anterior Gobierno Aznar. La posición de Moratinos de
destensar las relaciones con la isla, hicieron que la posición
común europea quedara en entredicho. En la fiesta de la Hispanidad
de 2004, el embajador de España en Cuba, Carlos Zaldívar
ya anunció que la disidencia cubana no volvería a
ser invitada. Este año, efectivamente, la amenaza se cumplió.
Quien había manifestado una postura distante con el cambio
de la postura común había sido la República
Checa. Los checos conocen de cerca las consecuencias del comunismo
y eran más partidarios del endurecimiento de la posición
comunitaria en relación a la dictadura. Sin embargo, en la
celebración de la fiesta nacional del pasado viernes 28 octubre,
Chequia giró su posición y decidió no invitar
a la disidencia. Las Damas de Blanco -esposas, hermanas o hijas
de presos políticos cubanos- recientemente galardonadas con
el premio Sajarov de la Unión Europea tampoco tuvieron acceso.
Un escándalo.
La fiesta checa se celebró en el Hotel Meliá Habana,
propiedad de Sol Meliá. La dirección del hotel prohibió
la entrada de la disidencia alegando que no podía amparar
actividades contrarrevolucionarias. Conviene recordar que
todas las actividades mercantiles realizadas en Cuba se practican
bajo el régimen de joint venture en el que el Estado cubano
ostenta el 50% del capital.
Por otra parte, según denuncia el Grupo Internacional para
la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba (GIRSC)-que agrupa
a 35 asociaciones sin ánimo de lucro- los trabajadores son
necesariamente contratados a través de una agencia pública
de colocación que detrae el 98% del salario por las labores
de intermediación. El régimen cubano viola sistemáticamente
todas las convenciones de la OIT, concluye el GIRSC.
|