Noviembre 14, 2005
El eclipse de Sol Meliá
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- Se trata de España otra vez. La España socialista
del PSOE y de Rodríguez Zapatero. La España de los
hombres de negocios y los turistas superficiales ávidos de
sexo. La España complaciente con la dictadura totalitaria.
El liderazgo de la oposición interna está escandalizado.
Hasta los opositores de fila trinan de indignación.
Una recepción prevista a celebrarse la noche
del viernes 28 de octubre fue cancelada por la administración
del hotel Meliá-Habana, donde tendría lugar. El hotel
fue contratado por la embajada de la República Checa, con
motivo de festejar la fiesta nacional de ese país.
A la misma fueron invitadas las Damas de Blanco,
junto a figuras destacadas por su liderazgo dentro del movimiento
opositor cubano. La dirección del hotel alegó, que
no podía amparar la celebración de actividades "contrarrevolucionarias".
La prestigiosa cadena, con más de 21 hoteles
funcionando en la Isla, fue impugnada por airados opositores. No
puede ser de otra forma. Sol Meliá perdió de vista
dos hechos completamente obvios. El primero es que negocia con una
dictadura perfecta, totalitaria por añadidura. El segundo,
que la dictadura no es eterna.
Quizás Sol Meliá no podía -si
desea continuar trabajando en la Isla- rehusarse a las exigencias
del régimen de Fidel Castro. Entonces, ha llegado el momento
de tener un gesto convincente de desagravio con la parte injuriada.
Considero que valorando el segundo hecho, no tiene más alternativas.
Debe disculparse con las Damas de Blanco y con el
liderazgo opositor que injurió. Debe hacerlo además
con los diplomáticos de la República Checa. Tengo
la profunda convicción de que sentó un precedente
terminal para su presencia en la Isla en un futuro. Como señalé
anteriormente, las dictaduras no son eternas, hay injurias, que
no se olvidan.
Cuando el generalísimo Máximo Gómez
ordenó la tea incendiaria, durante la segunda etapa de nuestras
guerras por la independencia, hubo protestas. Una representación
de hombres de negocios y hacendados se entrevistó con el
insigne guerrero, para pactar la salvación de la riqueza
material en peligro de arder en la pira de la libertad.
Gómez les escuchó con la seriedad
y el ceño adusto que reservaba para ese tipo de incidencias.
Luego, con el estilo lacónico que le caracterizó,
les dijo: "Llévense sus cafetales para su tierra".
Así concluyó la entrevista.
Sol Meliá debe meditar sobre las consecuencias
que de seguro tendrá el incidente más reciente sobre
el futuro de su presencia en nuestro país. Este último
evento quizás podría llamar a una reflexión
al resto de los inversionistas extranjeros.
Los ofendidos de hoy pueden ser los políticos
que en un futuro legislen la confiscación de los bienes de
todos los inversionistas que colaboraron al fortalecimiento económico
del régimen totalitario que hoy combaten. Estos bienes pueden
ser subastados entre cubanos deseosos de invertir y trabajar en
la reconstrucción de su patria en democracia.
Podrían participar grupos extranjeros que
no se hayan enriquecido explotando a obreros cubanos en complicidad
con la dictadura. No hay que olvidar que éstas -las dictaduras-
no son eternas.
Por lo pronto, Sol Meliá ha conseguido algo
muy preciado por todos los que soñamos con la libertad. Esto
es el consenso general de rechazo a la actitud asumida por este
grupo empresarial, en todo el espectro opositor cubano.
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