Diciembre 2, 2005

La tricontinental sindical

Juan F. Benemelis y Joel Brito

Cuba intenta restaurar todo el aparato internacional, tanto sindical, como de solidaridad construido por la antigua Unión Soviética. Para ello piensa utilizar de columna vertebral a las organizaciones sindicales afiliadas a la Federación Sindical Mundial. Para eso convocó en La Habana al XV Congreso de la Federación Sindical Mundial (FSM), del 1 al 4 de diciembre del 2005, partiendo del criterio de que el sindicalismo de hoy no responde a las expectativas, urgencias y necesidades de estos tiempos, y el cuestionamiento acerca del futuro del sindicalismo internacional.

Allí se reúnen más de 600 delegados de 75 países, en representación de 300 organizaciones sindicales, entre las que destacan la Organización de la Unidad Sindical Africana (OUSA); la Confederación Internacional de Sindicatos Árabes (CISA); el Consejo Mundial de la Paz; el Consejo Mundial de Iglesias (CMI); la Federación Mundial de Juventudes Democráticas (FMJD); la Federación Internacional de Mujeres Democráticas (FIMD); y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre otras invitadas.

El evento, supera en magnitud a los dos anteriores congresos de la FSM y cuenta con la presencia mayoritaria de América Latina, con organizaciones de casi todos los países del continente. Es muy significativo que entre los participantes se encuentren delegados de 17 naciones de África (Mauritania, Sudan, Argelia, Níger, etc.), Oriente Medio (Líbano, Siria, Paquistán, etcétera); de 11 países de Asia (Australia, Japón, China, Vietnam, Malasia, Sri Lanka) y sobre todo la India, de la cual asisten prácticamente todas las organizaciones sindicales.

La Central de Trabajadores de Cuba ha venido realizando una intensa gestión para reconstruir nuevamente, a través de la FSM, un movimiento sindical más a tono con sus objetivos, y purgar a la actual dirigencia de la FSM, introducir nuevos enfoques, métodos y estilo de trabajo, cambiar a todos sus dirigentes y cuadros y cambiar las viejas estructuras. Con el objetivo de utilizar de la FSM a sus sindicatos afiliados, las estructuras profesionales, oficinas regionales, su representación ante las organizaciones internacionales, como la OIT, sus relaciones con numerosas organizaciones en el mundo, Cuba ha organizado un comité integrado por Cuba, India, Vietnam, Siria, Chipre, Portugal, Senegal, Brasil y Rusia. Este comité está presidido por K. L. Mahendra, del AITUC de la India, afiliada a la FSM.

La organización considera que los Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y el Complejo Militar Industrial tratan de imponer al resto de la humanidad una nueva arquitectura de las relaciones internacionales basada en el unilateralismo. Estima que después del fracaso del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), se debe hacer una oposición a las negociaciones sobre el AGCS (Acuerdo General sobre el Comercio y los Servicios) apoyado por los USA y la Unión Europea, y atacar la idea de una asociación OMC- OIT, defendida por Estados Unidos y la Unión Europea, y por numerosos sindicatos.

Partiendo de que el combate contra Estados Unidos y el modelo neoliberal, a cuyas privatizaciones achacan la destrucción y des-estructuración de los sectores públicos y productivos, trasciende a los gremios, se ha planteado como método de trabajo la internacionalización de las luchas y de las resistencias, favoreciendo y coordinando las acciones en los grupos multinacionales a través de sus sindicatos, buscando integrar a los sindicatos con organizaciones sociales, con los focos de desempleados, con las comunidades indígenas del continente latinoamericano. Se trata de construir y multiplicar en amplias redes a los llamados contra poderes, constituyendo una alianza sólida con cualquier movimiento campesino y con los trabajadores emigrantes, con las organizaciones estudiantiles, sociales y de carácter religioso, y con grupos de intelectuales.

En lo adelante, la FSM, dirigida por Cuba y financiada por Venezuela, trabajará con diversas instituciones de carácter social y político, para crear redes y campañas que aglutinen a los más diversos sectores sociales para utilizar la lucha contra el libre comercio, la militarización, la deuda externa, el derecho a la tierra, el medio ambiente, etcétera , como sucedió con las movilizaciones en Seattle, Washington y Génova, o como el movimiento contra las privatizaciones en la India, o el NO a la Constitución Capitalista Europea por el pueblo francés y el holandés.

Como un frente de aglutinación, desarrollar una política hacia todas las organizaciones sindicales, no importa su afiliación internacional, a las que hoy no tienen ninguna afiliación, se buscará ofrecer un marco a la acción del sindicalismo internacional, como los foros a nivel continental, como los casos del Foro Social Mundial, del Foro Sindical de Pekín, el Foro Social de Bombay, y el Foro Social Mundial en Porto Alegre, Brasil, que se pronunció contra la implantación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y contra los mega proyectos que se enmarcan en el Plan Puebla Panamá y el Plan Colombia que tienden a una redistribución de las poblaciones y un acondicionamiento de las actividades económicas.

En el caso de América Latina, el objetivo es contra el proyecto de integración del área de libre comercio, el ALCA, promovido por Estados Unidos y otros estados del continente. Se propone enfrentar lo que llaman una nueva etapa con una concepción política, no de búsqueda de mejoramiento económico, sino de sindicalismo clasista, de la ajada lucha de clases, para monopolizar al actual sindicalismo internacional que en general ha renunciado a la lucha de clases a favor de las mejoras económicas. Se buscará entorpecer los actuales esquemas de conciliación de intereses entre la patronal y los trabajadores.

Se enarbola como modelo para los gobiernos, la alianza de hecho y no de palabra, que practican Cuba y Venezuela, los cuales proponen al movimiento sindical latinoamericano que apoyen y luchen por un proceso de integración de todo el continente a través de la Alternativa Bolivariana para las América (ALBA). Otro de los objetivos de esta alianza es lograr la expulsión de la presencia norteamericana en la Cuenca del Orinoco, en la cual confluyen Venezuela, Brasil, Colombia y Paraguay.

Asimismo, se pronuncia a favor de aquellos puntos que son atractivos a muchos movimientos actuales, como el fin de los paraísos fiscales, contra las prácticas de las empresas transnacionales, las privatizaciones, los ajustes presupuestarios que imponen el FMI y el Banco Mundial para sanear las finanzas, las multinacionales de agro-business, tildadas de amenaza para el medio ambiente, la soberanía y la libre elección de los estados. Para obtener un más amplio apoyo, asume la crítica de las llamadas políticas de ajustes estructurales, los tratados de Libre Comercio, la privatización de los servicios, las reestructuraciones industriales, las violaciones de los derechos de los emigrantes y de las mujeres.

En la declaración final se hará un llamamiento a los trabajadores del mundo a la unidad en la lucha frente a la globalización neoliberal capitalista, contra la uni-polaridad; la política belicista y el hegemonismo de Estados Unidos, la política belicista de la actual Administración norteamericana, la retirada incondicional de tropas extranjeras del territorio de Irak y la ilegal ocupación israelí de Palestina. Igualmente habrá una resolución contra el "bloqueo" a Cuba.

Es evidente que para el sindicalismo internacional se acercan días de mucha complejidad y de decisiones difíciles, esperemos que el proceso de unidad iniciado entre la CIOSL y CMT, se pueda materializar sin la ingerencia y manipulación de los acuerdos y resoluciones que se deriven de este congreso, que sin dudas marcan una peligrosa pauta en el ya complejo escenario sindical internacional.