Diciembre 15, 2005

RSC.- "La ética no se puede imponer desde fuera ni desde arriba; debe nacer dentro y entre todos", según un experto

MADRID, 14 Dic. (EUROPA PRESS) - El director de la Cátedra de Bioética de la Universidad madrileña de Comillas, el jesuita Juan Masiá, consideró hoy que la ética "no puede imponerse, en ninguna organización, empresa o institución, desde fuera o desde arriba, sino que debe nacer desde el interior y desarrollarse entre todos".

Durante su intervención esta mañana en la XIII Conferencia Anual 'Ética, empresa farmacéutica y responsabilidad social' organizada en la sede de Madrid del Instituto de Empresa por la Asociación Española de Ética de la Economía y de las Organizaciones (EBEN España), Masiá apostó "no por una ética del semáforo, es decir, de prohibiciones y permisos", sino por un tipo de ética "que se centre en el desarrollo de un futuro para toda la humanidad construido entre todos".

"En ninguna profesión, en ninguna empresa u organización, la ética funciona por imposición", insistió, sino por convicción y por educación. Y desde fuera, "es necesario desarrollar un diálogo cívico y un debate ético sin crispaciones ni enfrentamientos, sino de forma constructiva". Si esos valores se 'imponen' desde arriba "nunca funcionan", agregó.

Desde su experiencia de más de veinte años trabajando, viviendo y desarrollando su carrera profesional en Japón, Masiá destacó que desde su llegada a España, hace más de un año, ha observado que en este país existen "muchas dificultades para desarrollar ese debate ético sin enfrentamientos" y precisamente apostó por ir más allá del nacimiento de la ética en el seno de las empresas u organizaciones, "sino en el seno de las personas que forman esas organizaciones".

En este sentido, defendió la existencia de 'criterios' para conseguirlo, pero nunca de 'recetas'. Así, se decantó por la ética "de la brújula" y "no del faro", porque la idea es utilizar esos criterios y esa 'brújula' para dirigirnos por el mar de la vida "en lugar de esperar a que el 'farero' recoja nuestro barco y nos lleve al puerto".

INTELIGENCIA, DINERO E INGENIO

Desde el sector farmacéutico el director de RSC de Sanofi-Aventis, Antoni Gelonch, resumió las directrices básicas a cumplir por parte de las empresas en materia de responsabilidad social en tres aspectos: "decir lo que se hace", hacer lo que se dice", y "dar cuenta de lo que se hace".

Efectivamente, apuntó Geloch, sin comunicación "es como si no se estuviese haciendo nada", sin hacer lo que se dice se está socavando la imagen, la reputación y la confianza de los grupos de interés en la empresa y dar cuenta de lo que se hace "es parte también de la forma de generar confianza y conseguir una balanza adecuada entre reputación y competitividad".

Asimismo, apostó por "respectar las reglas del juego" y "hacerlas respetar" y fortalecer la comunicación en relación a la RSC que se hace en todo el sector, ya que a su juicio, "aún es un punto debil de las empresas farmacéuticas", algo una mayor presión social y además han pasado por algunos escándalos.

Además, 'tradujo' la tradicional combinación 'I+D+i', no como 'investigación + desarrollo + innovación', sino como "inteligencia + dinero + ingenio", la forma que a su juicio pueden resolverse problemas en el sector relacionados con su responsabilidad social, como el acceso a tratamientos en los países del Sur.

En este sentido, defendió la idea de que "es falso que todos los problemas que se generan en esos países en relación al acceso a medicamentos dependan de las farmacéuticas", enumerando aspectos como el transporte, la falta de agua potable, la corrupción o las condiciones sanitarias.

Por su parte, el sector, y concretamente Sanofi-Aventis, ya cuenta con programas de productos adaptados a precios diferenciados que denominan 'sin provecho ni pérdida' y que se han puesto en marcha en países como Camerún, Gabón o Madagascar para enfermedades como el paludismo. También apostó en este sentido por la educación y la sensibilización, que su compañía también practica, para erradicar creencias relacionadas con enfermedades consideradas 'malditas' en esos países, como por ejemplo la epilepsia, que se asocia con posesiones o maldiciones.

Por su parte, la responsable en España del laboratorio suizo Serono, Laura González, apostó por las personas como máximo valor para las empresas farmacéuticas (interna y externamente) y por la gestión y la retención del talento, que es la única forma de conseguir la diferenciación entre las compañías, a la vista de que "ya es imposible conseguir esa diferenciación con los productos".

Finalmente, el gerente de Relaciones Externas y RSC de Merkc Sharp & Dohme España, Santiago Cervera, coincidió en la idea de que "los medicamentos son para las personas, no para los beneficios", y persiguiendo ese fin, "detrás vendrán los beneficios". Además, esas prácticas no deben quedarse 'intramuros', sino que deben propagarse en foros, encuentros y debates que sirvan para compartir y enriquecer a todas las empresas del sector.