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Nefasto
Boza, director de una base de taxis
LA HABANA, septiembre (LuxInfoPress) - Amabilísimos inspectores.
Recontraqueridos jefes de turno. Bienaventurados y bienenbilletados
usuarios que nos corrompen. Colegas todos.
En esta tarde dolor -del duro, del tumbante- hemos decidido citar
en este centro a los genuinos representantes de los más grandes
estropicios legados por algunos de los difuntos choferes de la ANCHAR
(Asociación Nacional de Choferes de Alquiler), para desenmascarar,
de una vez por todas, al enemigo común: el cumplidor.
Imbuido del espíritu destructor del único taxi negro
de nuestra familia -el de Tito- fue capaz, ansioso de glorias y
de cámaras de televisión como su antecesor, de pararle
a una muchacha que además de estar en Galiano, traer una
niña en brazos, una jaba, una tabla de planchar y ser horario
de almuerzo, no traía dinero.
Esto parece insólito, pero lo vivimos. Esto es infamante,
pero además, lo más grave es que destruye el concepto
arraigado en los usuarios de que somos inalcanzables, incomibles
y, a la hora del almuerzo, invisibles.
¿Qué diría nuestro insigne Ñico Rompepuertas
si lograra salir de su tumba con la palanca en las manos? ¿O
el no menos digno René Tumbavieja, quien aún con sus
94 accidentes y sanciones en su expediente laboral conduce por nuestras
calles a petición de su amable cuñado, el jefe de
personal de la empresa?
Pero no es para alarmarlos que los hemos citado aquí. La
razón es que estamos preocupados por la desidia, la pereza,
la tirada pa'l montón que nos han dado los especialistas,
esos animalitos raros, sin medias y con espejuelos, con tacha y
sin tacha, con pica y sin pica, que nos elevaron hace algún
tiempo a los primeros planos de la popularidad por algunos medios
del Instituto Cubano de Radio y Televisión.
Y esto no lo podemos tolerar, porque aún quedamos viejos
y jóvenes sinvergüenzas en nuestro centro, y es a nosotros,
apreciados colegas, a quienes nos corresponde renacer de entre las
rechiflas y los chantajes de los inspectores, como lo hiciera el
pinto Félix cuando su hermano asumió la dirección
del centro.
Y para eso contamos con legítimos valores, como Paco Propina,
o Pepe el Pescao, líderes indiscutibles de la recaudación
de bolsillos. O este otro joven de encrespada cabellera, el Toto
sádico, perdón, Toto el médico, quien aún
estando en Marianao jamás ha permitido que dejemos de escuchar
el radio de su auto acá en la Habana Vieja.
Amabilísimos inspectores. Recontraqueridos jefes de turno.
Bienaventurados y bienenbilletados usuarios que nos corrompen. Coletas
todos: o se ponen pa'l bisne o nos come la juyuya.
Muchas gracias.
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