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Ellos,
los dependientes
LA HABANA, 26 octubre (Lux Info Press) - Las diatribas y descalificaciones
contra los periodistas independientes cubanos y sus promotores en
el extranjero constituyen la línea editorial de cuanto advenedizo
de las letras y la cultura se autorizado -por el simple hecho de
servir al régimen de la Isla- a ejercer un oficio que dignifica
sólo cuando se practica en libertad.
En un artículo titulado "Ellos, los independientes",
escrito para la página digital Cuba-Debate por la señora
Aleida Godínez, ex opositora y ex agente de la Seguridad
del Estado cubana, se vuelve a mostrar la insidia y la manipulación
orquestada contra todo proyecto alternativo a la fracasada revolución.
Mentiras levantadas como edificios sobre los cimientos de un derecho
elemental -el de informar libremente- así como acusaciones
falsas de mercenarismo, ignorancia, sumisión y otros epítetos
constantes del refranero comunista, sirven de soporte tergiversador
a un trabajo que desde sus inicios suena estereotipado, y sabe a
"eso es lo que ordenaron escribir".
La señora Godínez, que por sus años de topo
en los grupos disidentes de Cuba sabe perfectamente que cada periodista
independiente elige sus temas de acuerdo al perfil más afín
con sus conocimientos, refrenda sin embargo que la única
línea editorial practicada por ellos es "hablar mal
de la revolución". ¿Es acaso "hablar mal"
sacar a la luz cuanto se oculta? ¿Decir que no existe el
derecho a la libertad de expresión, de asociación,
de viajar? ¿Qué la represión contra la disidencia
y la ciudadanía es constante, los salarios son insuficientes,
las pensiones para jubilados una metáfora y la vivienda y
la alimentación una creciente catástrofe?
¿Son acaso mentiras los miles de cubanos que huyen del país
por cualquier vía, la corrupción, que hace más
de cuatro décadas no se realizan elecciones libres en el
país, donde se postulan y eligen entre sí los miembros
de un solo partido, el comunista, o que la salud pública
está en crisis?
Ella escribió buenos artículos y noticias sobre esas
supuestas mentiras, y no sólo recibió elogios, sino
también dinero, algo normal para cualquier periodista que
publique un trabajo. Y si en algo hay consenso es en que fueron
escritos con honestidad.
La letra no engaña al sentimiento, ni se puede moldear como
la plastilina, pues suena falsa, se notan sus costuras, se ve que
fue un acto de armazón, como desgraciadamente se siente en
su artículo Ellos, los independientes.
Por otra parte, y bajo el subtítulo Entre pillos anda el
juego, la informante oficial arremete contra CubaNet y su editora,
Rosa Berre, por considerar que esta ONG fue creada por una improvisada
desde la cocina de su casa. Agrega que todo este negocio le permitió
adquirir una casa confortable -y ésta sí es una mentira-
un auto del año -¿cuál año?- y abrir
sus propias oficinas.
En todo caso, son cosas de la democracia, ¿no cree? A los
17 años ya Rosa Berre trabajaba en el periódico HOY,
que dio paso al Granma al fusionarse con el diario Revolución.
Los fuertes vientos de la censura la echaron de allí, -junto
a cientos de trabajadores de Granma- o "la bajaron del carro
de la revolución", como dicen los comunistas.
Asimismo, Lux Info Press, otra de las agencias independientes víctimas
del supuesto análisis, y de la que Godínez fue directora,
sólo exige veracidad y trabajos que se apeguen a lo sociolaboral,
como hilo conductor de una revista con siete décadas de circulación
y mucho prestigio.
No hay dudas de que hay un gran desfase entre lo que dice y lo
que piensa la articulista, más aún para quienes conocieron
sus trabajos publicados en su etapa disidente, demostrativos de
que ni con la capacidad de doblez de un Tartufo se podían
haber escrito tan sinceros por reales.
Pero vamos a creer que fingía para capturar a los conspiradores
de una subversión de poemas, artículos redactados
con una sintaxis de urgencia, pero nacidos de la corriente de la
honestidad.
Algún que otro punto de vista político no descalifica
a la prensa independiente cubana, si la comparamos con el periodismo
oficialista, incapaz de dar a conocer una información conocida
en el mundo durante años, pero muy capaz de hilvanar calificativos
peyorativos como "loba, camaleón, gusano, oso"
contra sus oponentes, métodos muy alejados del verdadero
periodismo profesional.
En cuanto al derecho a escribir para el extranjero -delito por
el que fueron enviados a prisión decenas de periodistas en
abril último- ¿acaso no escriben o han escrito Guillermo
Rodríguez Rivera, Lisandro Otero, Amir Valle Ojeda, entre
otros miembros de la UNEAC para la revista Encuentro, editada en
España y una de las razones por las que fue encarcelado el
poeta y periodista Raúl Rivero?
¿No escriben Lázaro Fariñas, Max Lesnic contra
su país adoptivo, los Estados Unidos, y desde su propio suelo,
en las páginas del Juventud Rebelde cubano? ¿Han sido
acusados de mercenarios al servicio de un país extranjero,
detenidos, enjuiciados, encarcelados por ejercer un derecho universal?
Es una maldad que se haya puesto del lado equivocado o de desee
reconocer la verdad que le llega a cada instante. Mientras se habla
durante miles de horas de los atropellos norteamericanos en Irak,
Afganistán y el resto del mundo, no se le concede un solo
minuto a la masacre de Tienamen, la defenestración de Milosevic,
el linchamiento de Ceaucescu o la entrada de los tanques soviéticos
a Checoslovaquia.
Jamás una Serie Mundial de las Grandes Ligas, el alunizaje
de los astronautas americanos, y tantas cosas más que junto
a los bien sobredimensionados hechos relacionados con las drogas
y la violencia conforman la realidad norteamericana.
¿Es éste el periodismo objetivo que la ex disidente
quiere para Cuba? ¿Quiénes obedecen a una línea
editorial prefigurada, los independientes o los dependientes de
la política oficial?
Dejemos eso a los "caballistas" que como Aleida Godínez
siempre se colocan del lado más conveniente, y citemos, para
concluir, lo expresado por Manuel Vázquez Portal en una carta,
como muestra del compromiso ético con la verdad del periodismo
libre que se practica en Cuba: "Yo, preso por mis ideales,
soy feliz; ellos, libres por sus abyecciones, deben estar padeciendo
en algún círculo del infierno".
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