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Las ilusiones como metáforas
de la vida
LA HABANA, noviembre (Lux Info Press) - Una lección de credibilidad
artística a través de un serial signado por la sencillez
dramatúrgica, un montaje de interiores donde se desenvuelven
decenas de conflictos y una actuación general a prueba de
estridencias protagónicas o lloriqueos sentimentales, fue
el legado que dejó a la teleaudiencia cubana la propuesta
argentina Ilusiones, que bajo el sello Aries y los roles principales
de Oscar Martínez y Patricio Contreras pasó por la
pantalla chica a lo largo de todo el verano.
La propuesta, que tuvo como eje focal las vicisitudes y anhelos
de un colectivo de trabajadores de un restaurante acosado por el
fantasma de la quiebra, fue entretejiendo tramas con el verismo
de unos personajes y situaciones que legitiman, contrastan y exponen
los temas escogidos con sobriedad y desenfado, muy lejos del didactismo
ramplón y politizado a que nos tienen acostumbrado los seriales
creados en Cuba.
Problemas generacionales, conflictos amorosos, desgarraduras de
conciencia, corrupción, insensibilidad y muestras de eticidad
y entereza ante los múltiples escollos de la vida diaria
se van encabalgando en el serial como legítimos versos de
un inmenso poema a la solidaridad.
Una sustanciación humana como protagonista de una serie
nacida de la metáfora que es la vida va tomando vuelo a partir
de un contexto que, si bien resulta desesperanzador en cientos de
ocasiones, sirve como ente propiciador de interrogantes y respuestas
que siempre hallan la luz por más oscuro que sea el día
que culmina.
Un seriado con grandes dosis de optimismo, transmisor de valores
humanos imperecederos como la amistad y la entrega, crea un héroe
común desde una mirada colectiva que, a pesar de la diversidad
de conflictos existenciales, no pierde la ternura, y comparte solidaridad
y simpatía más allá de razones o sinrazones.
El serial Ilusiones, como auténtica muestra de un profesionalismo
creativo, servirá de rasero a quienes piensen en Cuba que
la sensibilidad y el buen hacer artístico necesitan de dotes
especiales o millones de dólares para poner en pantalla una
propuesta que dignifique a través de la humana realidad al
medio y a sus seguidores.
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