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En busca de las libertades
perdidas
LA HABANA, noviembre (Lux Ibfo Press) - Cuando se hable de ausencia
de derechos sindicales, hay que mencionar a Cuba.
La sistemática violación de los mismos a través
de actos represivos de todo tipo, así como mediante la implementación
de regulaciones que contradicen la letra de las normas internacionales
del trabajo mantienen al gobierno cubano -como garante de la única
organización sindical admitida en el país- sentado
en el banquillo de los acusados de forma permanente.
Esta realidad, expuesta y condenada una vez más durante
la 288 reunión del Consejo de Administración y el
Comité de Libertad Sindical de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), celebrada en Ginebra, Suiza, el pasado 19 de
noviembre, es una muestra del seguimiento internacional a un problema
que ya tiene cuatro décadas de existencia.
Sin embargo, la apabullante votación a favor de las recomendaciones
que exigen a las autoridades de la Isla generar un clima de seguridad
que permita a los trabajadores organizar libremente sus sindicatos
y negociar colectivamente, estén o no de acuerdo con las
políticas sociales y económicas del régimen,
para lo cual deben derogar las leyes que consagran la expulsión
y el sindicato único, fue desestimada por los representantes
cubanos, por considerarlas de índole política y no
sindical.
A pesar de que de los 26 gobiernos, 14 empleadores y 14 trabajadores
que componen el Consejo de Administración sólo Venezuela,
Bielorrusia y Africa del Sur rechazaron las recomendaciones tomadas
a partir de las informaciones suministradas a la OIT por la Confederación
Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y la Central
Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), el gobierno cubano no se
compromete a enmendar o derogar ninguna de sus violatorias regulaciones
laborales.
La resolución, que recoge además la necesidad de
poner en libertad a los líderes sindicales cubanos presos
y condenados por el gobierno, en violación de los más
elementales derechos humanos, recibió el voto unánime
de los integrantes del Consejo de Administración en cuanto
a las recomendaciones del Comité de Libertad Sindical de
que las autoridades de la Isla pongan fin a los abusos y atropellos
orquestados por el régimen contra los trabajadores.
Este triunfo moral logrado a través de la más severa
sanción recibida por Cuba en el seno de la OIT, y que según
especialistas sienta las bases y la tónica de los futuros
debates sobre las libertades sindicales en la Isla durante la próxima
reunión de la organización, a celebrarse en junio
del 2004 en su sede permanente de Ginebra, Suiza, fue recibido con
júbilo y altas dosis de aliento por quienes luchan en Cuba
por lograr estos derechos sindicales conculcados por las autoridades.
Pablo Gregorio Molina Nieves, delegado de la Confederación
Obrera Nacional Independiente de Cuba (CONIC) en la oriental provincia
de Las Tunas, felicita a las organizaciones que hicieron posible
la condena, y agrega que la inexistencia de la libre negociación
colectiva, el no reconocimiento del derecho a huelga, así
como el acoso y arresto de los sindicalistas independientes dentro
de Cuba, los arbitrarios registros y las injustas y excesivas condenas
señaladas en el documento, reflejan una realidad recogida
en los informes de los activistas afiliados a la Federación
de Plantas Eléctricas, Gas y Agua de Cuba, y promocionada
a través de sus representantes en el exilio.
"Esto nos llena de satisfacción", señaló
el sindicalista, "porque vemos que nuestra labor no es en vano,
tiene sus frutos, y estoy seguro de que pronto dará recompensas
más palpables".
Por su parte, los miembros en pleno de la Asociación Sindical
Independiente (ASI), la Central Sindical Cristiana (CSC), la Unión
Sindical de Trabajadores Independientes de Cuba (USTIC), el Sindicato
de Conductores de Bicitaxis (SCB), los del Centro Nacional de Capacitación
Sindical y Laboral (CNCSL) y demás integrantes del movimiento
sindical independiente dentro de la isla, sienten suyo este triunfo,
que desenmascara el verdadero espíritu violador de la CTC
y sus patrones políticos.
De ahora en adelante, consideran muchos de los sindicalistas abordados
sobre el tema, los demonios de la represión, de la falta
de solidaridad y del irrespeto a los más elementales derechos
de los trabajadores tendrán miles de voces en su contra,
condenando estas obsoletas conductas violatorias de las normas internacionales
del trabajo.
El paraíso de los trabajadores, el gobierno "de los
humildes y para los humildes", sufre otra derrota a nivel internacional,
aunque los alabarderos del régimen en la CTC sigan jugando
al triunfo y apuesten por una legislación laboral marginadora,
incompetente y alejada del reino de este mundo.
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