|
La selva oscura del teatro
cubano
LA HABANA, diciembre (Lux Info Press) - La celebración de
múltiples talles de investigación sobre las artes
escénicas cubanas, si bien enriquecen las perspectivas dramatúrgicas
en la isla, poco aportan al desarrollo actual de la manifestación
teatral.
La presentación de trabajos investigativos en certámenes
como el Caracol y el Caricato, de la UNEAC, así como el Premio
de la Crítica, auspiciado por la revista Tablas, no satisfacen
una realidad teatral que sucumbe entre las dificultades de grupos
en provincias y compañías capitalinas, como resultado
de un teatro que acciona entre crisis conceptuales, económicas
y de censura, regido por una política cultural entorpecedora
del normal desarrollo de la dramaturgia nacional.
La investigación teatral, tras innegables fisuras ideoestéticas
provocadas por el rompimiento y transformación de diversos
proyectos, por razones ajenas al hecho dramatúrgico en su
esencialidad indagadora, creativa e irreverente a la hora de mostrar
los presupuestos y estilo del autor, intenta paso a paso romper
con ataduras, desde posiciones más abiertas e independientes.
El abordamiento del teatro como espacio negociador entre los intereses
del Estado cubano y la amplia masa social, expuesto por la especialista
Esther Suárez Durán durante uno de estos eventos,
sentó las inquietantes bases de la interactuación
entre el hecho teatral y el poder, como ajuste de cuentas a un supuesto
hipercriticismo que acusa desde las tablas los vaivenes y reconvenciones
de la política cubana.
Otros estudios más cercanos a la naturaleza artística
de la dramaturgia, como la estructura sociodemográfica del
personal artístico, la visión sobre el campesino cubano,
producción teatral y demanda del público, por sólo
citar los de mayor impacto, abren un sendero llamado a iluminar
la selva oscura del teatro cubano.
|