8 de diciembre de 2003
 

 

La selva oscura del teatro cubano

LA HABANA, diciembre (Lux Info Press) - La celebración de múltiples talles de investigación sobre las artes escénicas cubanas, si bien enriquecen las perspectivas dramatúrgicas en la isla, poco aportan al desarrollo actual de la manifestación teatral.

La presentación de trabajos investigativos en certámenes como el Caracol y el Caricato, de la UNEAC, así como el Premio de la Crítica, auspiciado por la revista Tablas, no satisfacen una realidad teatral que sucumbe entre las dificultades de grupos en provincias y compañías capitalinas, como resultado de un teatro que acciona entre crisis conceptuales, económicas y de censura, regido por una política cultural entorpecedora del normal desarrollo de la dramaturgia nacional.

La investigación teatral, tras innegables fisuras ideoestéticas provocadas por el rompimiento y transformación de diversos proyectos, por razones ajenas al hecho dramatúrgico en su esencialidad indagadora, creativa e irreverente a la hora de mostrar los presupuestos y estilo del autor, intenta paso a paso romper con ataduras, desde posiciones más abiertas e independientes.

El abordamiento del teatro como espacio negociador entre los intereses del Estado cubano y la amplia masa social, expuesto por la especialista Esther Suárez Durán durante uno de estos eventos, sentó las inquietantes bases de la interactuación entre el hecho teatral y el poder, como ajuste de cuentas a un supuesto hipercriticismo que acusa desde las tablas los vaivenes y reconvenciones de la política cubana.

Otros estudios más cercanos a la naturaleza artística de la dramaturgia, como la estructura sociodemográfica del personal artístico, la visión sobre el campesino cubano, producción teatral y demanda del público, por sólo citar los de mayor impacto, abren un sendero llamado a iluminar la selva oscura del teatro cubano.