8 de diciembre de 2003
 

 

Echan pesadas cargas a sindicato de transporte oficialista

La Habana, Diciembre 5, 2003 (Lux Info Press) - Un debate interno sobre disciplina laboral y control de recursos, promovido por el Ministerio de Transporte y el Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, con la inclusión del oficialista Sindicato Nacional del Transporte demuestra de la dependencia de los gremios estatales del régimen. Lo más significativo, como se aprecia a las claras, es echar sobre los hombros de los trabajadores la pesada carga de descontroles y deficiencias y delitos que miran el sector del transporte.

A debate han sido llevadas la disciplina laboral, finanzas, tecnología y administración del transporte público, incluído el funcionamiento de bases de carga por camiones, ferrocarril y transportación de mercancía. Pero la lista que golpean ese sector de la economía es casi interminable, pues aparecen señalamientos de conductores que no cuidan la carga que transportan y hasta se confabulan para efectuar robos de mercancías que deben proteger.

Vehículos interruptos en la vía por falta de combustible o roturas que pudieron ser previstos, escasa información al publico y hasta desinformación injustificada en terminales, estaciones, y hasta aeropuertos. Incumplimientos de horarios de salidas y llegadas, y de reglamentos internos. Mal empleo de recursos materiales y financieros y hasta corrupción y robos.

Males que según declaración oficial, el Estado quiere enfrentar durante la actuación consciente y sistemática, dicen, de cada uno de los integrantes del Sindicato para aspirar a una ejemplar disciplina laboral y tecnológica y un eficiente control de contabilidad y financiero y luchar contra los delitos. Nos tienen en puño cerrado, si protestamos nos sacan del trabajo, ni se habla de los bajísimos salarios a los trabajadores que generen disciplina, robos y corrupción.

Tampoco se habla de libertad sindical y por todo lo cual existe ausentismo físico y mental de los trabajadores y encima de todo esto, el gobierno quiere que sean todos los trabajadores los que le saquemos las castañas del fuego. "Es un absurdo", declaró un chofer participante de una de esas asambleas que evitó identificarse por razones obvias.