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Las trampas de papel
LA HABANA, diciembre (Lux Info Press) -
"El papel aguanta todo lo que le pongan", dice un viejo
refrán, y si es destinado para escribir sobre los logros
de la revolución cubana, se impone un récord.
Las cifras ofrecidas por Pedro Ross Leal, secretario general de
la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) al periódico Granma
dejan a Juan Candela -el cuentero- en el ridículo, y hacen
que Pinocho no se sonroje porque le crezca la nariz.
Hablar de pleno empleo en un país donde miles de trabajadores
son insuficientemente subsidiados por no existir plazas afines con
su calificación, materia prima para su trabajo, infraestructura
para su desempeño laboral, entre otros males que aquejan
esa esfera social, resultaría un contrasentido para cualquier
persona, pero no para un comunista en el poder.
Decir además que la batalla de ideas ha tenido gran importancia
en la preparación política, técnica y cultural
de la extraordinaria masa de dirigentes sindicales -más de
800 mil en la actualidad- y que resulta muy significativa para asimilar
cantidad de afiliados "voluntarios" a la CTC en este año,
es como inflar un globo con aserrín y empujarlo con clavos.
El empleo en Cuba es "haz como que trabajas y el gobierno
hará como que te paga". Una utopía, un juego
de niños. No hay productividad, no alcanza el salario, a
nadie le interesa la batalla de ideas, sino la de sobrevivir.
Cientos de trabajadores tropiezan unos con otros en establecimientos
con las plantillas infladas, sin contenido de trabajo, todo por
dar la imagen de que no existe desempleo en Cuba.
Resulta inmoral, ofensivo para los trabajadores cubanos, hablar
de logros que no existen, y más aún en medio de una
crisis que ha dejado sin los recursos básicos a miles de
familias.
La única verdad que puede haber en todo lo dicho por el
"leal Pedro" es que se ha recaudado por el concepto del
pago de las Milicias de Tropas Territoriales casi 28 millones de
pesos para la ¿defensa? del país y el pago de la cuota
sindical.
En eso sí que no puede haber fallos. Pero en cuanto a la
supuesta capacitación de los cuadros sindicales, la mayoría
desconoce o finge desconocer las normas internacionales del trabajo
incumplidas por la CTC, o el elevado número de trabajadores
obligados por la necesidad a ejercer el doble empleo -al estado
para "limpiarse" y uno particular con el que subsistir-
en un contexto donde la fanfarria triunfalista pretende ocultar
el desespero de una clase trabajadora que sólo apuesta al
cambio de sistema, sin dejarse asustar por el paralizante "es
mejor malo conocido que bueno por conocer".
Véanse los miles de jubilados y pensionados que venden maní,
periódicos y hasta los pocos productos que pueden comprar
en su canasta básica para mal comer un mes.
Véase la abismal diferencia entre quienes laboran en el
sector corporativo -aunque los esquilmen- y aquéllos que
lo hacen en entidades con capital del estado cubano.
Hablar de tantos logros en medio del caos, como si viviéramos
en El país de los ciegos, con permiso de H.G.Wells, me recuerda
otro refrán que sentencia: "Dime de qué presumes
y té diré de qué careces". Aunque pretendan
atraparnos en una trampa de papel.
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