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Resumen de victorias
LA HABANA, diciembre (Lux Info Press) - El cierre triunfal de 44
años de victorias revolucionarias obliga nuestros enemigos
y detractores a morderse las uñas, tirarse de las patillas
y ponerse verdes de vergüenza ante proezas tan grandes.
Son tantas las victorias que se amontonan en las calles por encima
de los tambuches de basura desbordados, se pudren como las papas
en los almacenes estatales, brotan de los miles de salideros del
generoso acueducto, se cuelgan de los camellos a punto de explotar
con tanta población feliz y alumbran los apagones de incontables
noches de celebración y júbilo.
Hay que ver esos triunfos colgados en afiches de los balcones rotos,
risueños entre las inmensas colas para emigrar, convertidos
en duendes que danzan y protegen a cientos de indigentes que por
vocación vagabunda y no por necesidad pernoctan en los semidestruidos
pero engalanados parques, en las quebradas pero dignas aceras o
en cualquier otro estropicio revolucionario de la ciudad.
En este año que culmina, la Batalla de Ideas ocasionó
grandes derrotas al imperio.
Convertimos el bloqueo en un goteo de alimentos para los extranjeros,
la cultura rescató a seis u ocho creadores cubanos fallecidos
en el exilio, y descubrimos un 80 por ciento más de actos
de corrupción, desvíos de recursos, robos, todos a
mayores niveles y con superior calidad.
Además, dejamos botados en numerosos países a bailarines,
músicos, deportistas, empresarios, funcionarios del gobierno
y otras figuras hartas de tanta felicidad y de tan brillante porvenir.
Como si fuera poco, incrementamos el número de jineteras
y diversificamos sus áreas de acción, dividimos las
aulas con más de treinta alumnos y dejamos quince de cada
lado, llenamos decenas de bohíos de la serranía con
paneles solares para que vean a Fidel y a Chávez, y mejoramos
la frecuencia de la ruta 27 hacia el Zoológico de cada seis
días a cada dos.
Creamos cursos de profesores, enfermeras, trabajadores sociales
y vagos emergentes, ya todos en sus puestos de labor.
Logramos movilizar en nuestras calles a tres policías por
persona, un trabajador agrícola por boniato y seis dirigentes
sindicales por cada obrero.
También creció el número de jóvenes
comunistas, el de adolescentes balseros, se redujo a cero la entrega
de carne de res y al mínimo necesario la de huevos y pollo,
por aquello del colesterol.
Son innegables los logros alcanzados. En la esfera política
dimos seis pasos al frente, cuatro al costado y cinco hacia atrás,
hasta lograr pelearnos con la Unión Europea, hicimos cálculos
para pagar nuestras millonarias deudas cuando terminemos de comprarle
al contado a los americanos, encerramos a 75 ciudadanos que amenazaban
la tranquilidad del país con actos subversivos encubados
en máquinas de escribir, computadoras y otras armas de exterminio
masivo, y fusilamos a tres secuestradores que pusieron en juego
la vida de igual cantidad de turistas extranjeras.
Perdimos algunos amigos, pero ganamos más en Yibuti, Venezuela,
Bolivia, el Congo y otros puntos estratégicos.
Alcanzamos el pleno empleo al pagarle a cuanto holgazán
o trabajador quedó fuera de los centrales, de las obsoletas
fábricas seleccionadas para el perfeccionamiento, impedimos
la proliferación de mosquitos, moscas y otros demonios y
plagas enviados por los yanquis, y aumentamos de 60 a 80 pesos la
pensión de los jubilados.
Como punto final, hicimos decrecer el índice de la mortalidad
infantil casi a cero, y pensamos hacer elecciones libres en el 90
aniversario del triunfo.
Nada, que nuestros enemigos se morirán de envidia, y nuestro
pueblo y amigos brincarán de júbilo al saber que habrá
revolución triunfante por 45 años más.
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