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Desesperada la madre de un
prisionero político
CAMAGUEY, 30 de enero (Lux Info Press) - "Ya mi hijo no aguanta
más torturas, ellos están matando a mi hijo, y me
lo van a matar", expresó María Julia Fernández,
madre del prisionero político cubano Carlos Luis Díaz
Fernández.
Se refería a Carlos Luis y a la guarnición de la
Cárcel de Boniato en Santiago de Cuba, donde éste
purga una larga condena por la supuesta comisión de delitos
políticos, y donde ella lo visitó este 22 de enero.
La señora Fernández continuó diciendo que
los esbirros del ese penal la habían torturado a ella también,
sicológicamente, dejándola esperar para ver a su hijo
desde las 10 de la mañana, hora en que arribó al lugar,
hasta las 4 y media de la tarde, cuando se lo trajeron, después
de ella manifestar en voz alta su inconformidad, con el maltrato
y la injusta espera a que la sometían allí.
Continuó diciendo que los gendarmes de Boniatos son unos
abusadores, porque sólo le dieron 40 minutos con su hijo,
aunque el reglamento penitenciario establece que las visitas sean
de dos horas. Carlos Luis fue trasladado el pasado mes de diciembre
para el destacamento # 9, donde convive con presos comunes, que
reciben su visita cada 21 días, mientras él continúa
sometido al régimen de mayor severidad, que incluye las visitas
familiares cada tres meses.
La madre de Carlos Luis se siente desesperada por las condiciones
inhumanas y degradantes que enfrenta su hijo en las mazmorras cubanas
desde hace 11 años, que fue encarcelado por el supuesto delito
de salir ilegal del territorio nacional, cuando sólo tenia
23 años de edad, y agregó que ella sabe que su hijo
de continuar en la cárcel, no va a salir vivo de allí,
a pesar de que ahora sólo tiene 34 años de edad.
Y por eso pidió a la guardia de Boniato que le permitieran
hacerle a su hijo una fotografía con una pequeña cámara
que ella llevó, pero ellos le dijeron que eso no estaba permitido
en ninguna cárcel cubana, mientras los cinco de ellos, que
están presos en Estados Unidos, se hacen fotos con su familia
en las visitas. "Yo llevaba ese día el periódico
Gramma, donde aparecía una de éstas", concluyó
la Sra. Maria Julia Fernández.
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