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La longevidad en Cuba: un
reto social
Dorka Céspedes, Lux Info Press
LA HABANA, marzo - Según cifras oficiales, la población
cubana está envejeciendo de forma vertiginosa.
Recientemente se creó en La Habana el Club de 120 años,
con el objetivo de que las personas alcancen esa edad con calidad
de vida, de acuerdo a las palabras de su director, Eugenio Gilman.
Las solicitudes superan las dos mil personas, pero lo curioso es
que la mayoría son extranjeros.
¿Podrán los ancianos de a pie llegar a una avanzada
edad con calidad de vida, cuando no se alimentan adecuadamente,
no disfrutan de la paz y la tranquilidad que necesitan para combatir
el estrés y alargar sus años de vida?
A muy tempranas horas de la madrugada, una gran cantidad de ancianos
dormitan en los parques para hacer fila y comprar 30 ó 40
periódicos para venderlos después.
Este lunes, la Policía Nacional desarrolló un operativo
en las calles aledañas al supermercado de Egido, en la Habana
Vieja, durante el cual fueron conducidos a la unidad policial de
ese territorio numerosos ancianos que vendían naranjas, periódicos
y cigarrillos.
Raúl García, miembro de la Central Sindical Cristiana
(Histórica) informó que la policía arremetió
contra todos los vendedores ambulantes, en su mayoría personas
de la tercera edad y discapacitados físicos, y cargaron con
ellos y las carretillas donde guardaban los vegetales y las frutas.
Según García, a todos los detenidos les impusieron
multas de 60 pesos, y muchos de los ancianos le dijeron al oficial
de la carpeta que su pensión de jubilado no les permitía
pagar esa multa, que era prácticamente todo el dinero que
devengan en un mes por su pensión, a lo que el oficial respondió
que primero se paga la multa y después se reclama.
Por otra parte, en San Lázaro entre Marina e Infanta, en
Centro Habana, un oficial de la policía conocido como Lázaro
García tiene amenazados con la cárcel a más
de 12 ancianos, hombres y mujeres, que han convertido esta calle
en un punto de venta de productos que han comprado a través
de la libreta de racionamiento, como café, pasta dentífrica
y cigarrillos, informó Gaspar Jiménez.
Jiménez añadió que a algunos de los vendedores
ambulantes, entre ellos los conocidos como Peña, Ordaz, Manolo,
Armando y Olga, ya les han impuesto multas de 60 pesos, les han
decomisado todos sus productos y se los han llevado detenidos por
protestar.
"Tenemos prótesis dentales y preferimos no consumir
la pasta dentífrica para venderla a 10 pesos y aliviar nuestras
necesidades. Con la pensión no nos alcanza ni para comer",
dijo Olga.
Manolo añadió: "Dejamos de fumar y de tomar
café en contra de nuestro gusto para aumentar un poco el
dinero y poder comprar arroz y frijoles. Por su parte, Armando preguntó:
"¿Hasta cuándo durará esta situación
tan difícil para nosotros?"
La longevidad es un regalo de Dios sólo cuando viene acompañada
de la satisfacción de las necesidades mínimas.
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