26 de abril de 2004
 

 

Centro de experimentación en la prisión Las Mangas

Dorka Céspedes, Lux Info Press

LA HABANA, abril - Las autoridades de cárceles y prisiones iniciarán un nuevo centro de experimentación en la prisión Las Mangas, situada en la carretera de Bayamo a Las Tunas.

Para iniciar la investigación se fabricó un edificio bautizado como Mangas 2, cuyas paredes están pintadas de blanco. El principal objetivo del experimento es lograr un nuevo método de reeducación por la ausencia de colores.

La cromoterapia es una antigua técnica oriental que utiliza las propiedades terapéuticas de los colores. La medicina tradicional china atribuye a los colores que nos rodean una gran influencia sobre la salud y el estado de ánimo.

Cuando el organismo se expone a la luz que desprenden los diferentes tonos de color, recibe de forma inmediata grandes cantidades de energía reparadora y regeneradora, que contribuyen a relajar, tonificar la piel, facilitar la circulación y eliminar las toxinas. El color blanco, o la ausencia de color, cuando nos rodea completamente se vuelve un medio de tortura que elimina las facultades cognoscitivas y volitivas.

El color blanco afecta además la visión, provocando una disminución severa de la agudeza visual o ceguera total.

En las edificaciones de Las Mangas hay más de tres mil reclusos hacinados, que son víctimas de una plaga de chinches y ladillas que le ocasionan picaduras molestas y escabiosis. Algunos reclusos presentan pediculosis.

Los especialistas del puesto médico dicen no contar con medicamentos que alivien la picazón y productos para eliminar las plagas.

Una de las principales causas de la propagación de las plagas es la falta de higiene por ausencia de agua, además de carecer de productos de aseo como jabón, detergente, champú medicinal y otros utensilios que debían entregarse en el avituallamiento mensual. Hervir las ropas de cama y las toallas y ponerlas al sol contribuiría a repeler la plaga.

Las reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos, adoptadas por el Primer Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, celebrado en Ginebra en 1955 y aprobadas por el Consejo Económico y Social en sus resoluciones 663c XVIV del 31 de julio de 1957 y 2076 XI del 13 de mayo de 1977, en el acápite de higiene personal dice que "se le dispondrá agua y artículos de aseo indispensables para su salud y limpieza, se le facilitará a los reclusos medios para el cuidado del cabello y de la barba, a fin de que se presenten correctamente y conserven el respeto de sí mismos":

Las reglas no dicen nada en cuanto a las estructuras de los edificios carcelarios ni sobre el color del cual deben estar pintadas sus paredes, pero se refieren a los medios y métodos de coerción, como esposas, cadenas, grilletes y camisas de fuerza, que se aclara no deben ser utilizados sin la autorización de la administración penitenciaria central.

El documento de las Naciones Unidas no analiza la ausencia de luz eléctrica ni el confinamiento solitario por más de un año en celdas tapiadas. Queda muy claro que las normas penitenciarias cubanas son completamente incivilizadas, basadas en leyes obsoletas que no se toman en cuenta ni en los países más pobres o más religiosos.

Cuántas personas son víctimas de un maltrato carcelario que deja secuelas para su reeducación y su futura readaptación a la sociedad.

El sistema penitenciario cubano no debe agravar los sufrimientos inherentes a la medida de privación de libertad, que ya como sanción en sí misma lleva el peor de los castigos, la ausencia de libertad.