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Centro de experimentación
en la prisión Las Mangas
Dorka Céspedes, Lux Info Press
LA HABANA, abril - Las autoridades de cárceles y prisiones
iniciarán un nuevo centro de experimentación en la
prisión Las Mangas, situada en la carretera de Bayamo a Las
Tunas.
Para iniciar la investigación se fabricó un edificio
bautizado como Mangas 2, cuyas paredes están pintadas de
blanco. El principal objetivo del experimento es lograr un nuevo
método de reeducación por la ausencia de colores.
La cromoterapia es una antigua técnica oriental que utiliza
las propiedades terapéuticas de los colores. La medicina
tradicional china atribuye a los colores que nos rodean una gran
influencia sobre la salud y el estado de ánimo.
Cuando el organismo se expone a la luz que desprenden los diferentes
tonos de color, recibe de forma inmediata grandes cantidades de
energía reparadora y regeneradora, que contribuyen a relajar,
tonificar la piel, facilitar la circulación y eliminar las
toxinas. El color blanco, o la ausencia de color, cuando nos rodea
completamente se vuelve un medio de tortura que elimina las facultades
cognoscitivas y volitivas.
El color blanco afecta además la visión, provocando
una disminución severa de la agudeza visual o ceguera total.
En las edificaciones de Las Mangas hay más de tres mil reclusos
hacinados, que son víctimas de una plaga de chinches y ladillas
que le ocasionan picaduras molestas y escabiosis. Algunos reclusos
presentan pediculosis.
Los especialistas del puesto médico dicen no contar con
medicamentos que alivien la picazón y productos para eliminar
las plagas.
Una de las principales causas de la propagación de las plagas
es la falta de higiene por ausencia de agua, además de carecer
de productos de aseo como jabón, detergente, champú
medicinal y otros utensilios que debían entregarse en el
avituallamiento mensual. Hervir las ropas de cama y las toallas
y ponerlas al sol contribuiría a repeler la plaga.
Las reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos,
adoptadas por el Primer Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención
del Delito y Tratamiento del Delincuente, celebrado en Ginebra en
1955 y aprobadas por el Consejo Económico y Social en sus
resoluciones 663c XVIV del 31 de julio de 1957 y 2076 XI del 13
de mayo de 1977, en el acápite de higiene personal dice que
"se le dispondrá agua y artículos de aseo indispensables
para su salud y limpieza, se le facilitará a los reclusos
medios para el cuidado del cabello y de la barba, a fin de que se
presenten correctamente y conserven el respeto de sí mismos":
Las reglas no dicen nada en cuanto a las estructuras de los edificios
carcelarios ni sobre el color del cual deben estar pintadas sus
paredes, pero se refieren a los medios y métodos de coerción,
como esposas, cadenas, grilletes y camisas de fuerza, que se aclara
no deben ser utilizados sin la autorización de la administración
penitenciaria central.
El documento de las Naciones Unidas no analiza la ausencia de luz
eléctrica ni el confinamiento solitario por más de
un año en celdas tapiadas. Queda muy claro que las normas
penitenciarias cubanas son completamente incivilizadas, basadas
en leyes obsoletas que no se toman en cuenta ni en los países
más pobres o más religiosos.
Cuántas personas son víctimas de un maltrato carcelario
que deja secuelas para su reeducación y su futura readaptación
a la sociedad.
El sistema penitenciario cubano no debe agravar los sufrimientos
inherentes a la medida de privación de libertad, que ya como
sanción en sí misma lleva el peor de los castigos,
la ausencia de libertad.
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