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Una ovejita sospechosa
LAS TUNAS, abril 30 (Ramón Velásquez, Lux Info Press)
- En reciente presencia televisiva, el canciller cubano Felipe Pérez
acaba de asegurarle al mundo que la moción presentada en
Ginebra por el gobierno de Estados Unidos, no obedece a un espíritu
de venganza o contra golpe, sino a que de verdad, Cuba está
preocupada por que se le respeten los derechos humanos a los prisioneros
de la base naval de Guantánamo.
Si algún impedido mental ha caído en las redes de
Felipe, no lo sabemos, pero nosotros, los que día a día
vivimos y comprobamos las formas "sui generis" que el
gobierno cubano tiene de respetar derechos, no nos tragamos el cuento.
Un lobo tal, con esa vocación tan tardía, para hacer
de pastor, nos parece muchísimo más que sospechoso.
Sin embargo, algo positivo se puede extraer de este intento fallido
de pasarnos gato por liebre, y es que la frase "derechos humanos"
ya no le suena tan a mala palabra a aquellos mismos que hasta el
momento lo han considerado subversivo.
Ninguno de estos documento que los presenta y explica, ha llegado
a manos del pueblo por vía oficial. En cuanto a la titánica
tarea que el Sr. Pérez, carga sobre sus hombros, debemos
reconocerle el mérito. Meter un forro cada dos fichas es
algo que el más tramposo de los jugadores de dominó
no ha conseguido nunca.
Y aunque Felipe tampoco lo ha logrado, no puede decirse que no
lo intente a menudo, como acaba de demostrarnos. Y respecto al que
lo mete en estos apuros, el Sr. Castro, si de veras quiere convencer
a alguno de que empieza a sentir otra cosa que no sea desprecio
por los derechos humanos, tiene el mejor de los medios para demostrarlo.
Tiene un pueblo agonizando bajo la bota, que la levante, entonces,
y sólo entonces, empezaremos a creer.
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