|
Los presos de su felicidad
Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press
"Sólo los recuerdos olvidados duelen más que
el puro olvido" - Raúl Rivero
LA HABANA, mayo - Que un hombre como Silvio Rodríguez, cantor
de las minorías inconformes de los años 60, iconoclasta
autor de temas incendiarios por sus incursiones trovadorescas en
una era que estaba pariendo un corazón, voz de una masa desesperada
que desdeñaba los oropeles y se vestía de harapos
para encontrar la supuesta verdad, se olvide de un poeta contemporáneo,
es más, intemporal, como Raúl Rivero, es un acto de
lesa "trovardía".
Cantar que "sólo el amor engendra la maravilla"
mientras, en evidente acto de desamor, se aprueba el encarcelamiento
de quienes piensen de forma diferente ¿a la suya? de un Rivero
amigo que parece responderle en su poema Temporal: "Ese fue
el tiempo nuestro / En él oramos porque nos dieran la incertidumbre
/ Y cantamos a dúo en los tejados de los manicomios. / Allí
donde no hubo nunca un espejismo / nos entregamos al ruego, la música
y el aire / Aquella línea que pareció infinita / aquel
refugio neurótico y mundano / se volvió una heredad
de compasión perpetua / Y es allí donde me estoy muriendo
/ es renegar del bien y adoptar la malicia como a guitarra muerta.
Fusil contra fusil no es la frase correcta, la diferencia salta
entre el verso comprometido con el poder más allá
de asonancias y consonancias -en el caso de Silvio- y el verso comprometedor
por su alcance sincero, por la sublimación del hombre en
su papel de dispensador de recuentos y abrazos, cuando funde en
la rima todas las diferencias como lo hace Raúl.
No hay razón para odiar las razones de otros. motivos para
compartir el agravio, la sordidez y el espanto que hacen materia
subversiva la poesía y otros ángulos de una verdad.
Hay que tener un corazón desangrado, convertir en dogmas
las causas y azahares de la vida para cantarle al amor y a la solidaridad
humana con tanta calidad y tanta inspiración poéticas,
mientras se justifica un acto que hace sufrir al prójimo.
Por eso es que me extrañó leer en el Día Mundial
de la Libertad de Prensa una declaración de Silvio Rodríguez
donde, según el diario La Crónica de Hoy, decía
a unos jóvenes mexicanos durante el primer Festival de la
Palabra Ciudad México: "Raúl y sus compañeros
de prisión fueron encarcelados porque violaron una ley contra
la conspiración a favor de un gobierno extranjero".
Ojalá que la ira se le rompa de pronto y el amor al poder
se convierta en cristal, para no verlo tanto, en todos los segundos,
en todas las canciones y en cuanto acto contra la libertad de expresión
se lastime una voz.
Ojalá el unicornio azul de su intolerancia deje de pastar
en la piel del poeta, en los ojos de orgullo de quienes también
lanzaron voces para decir verdades como truenos en medio de la tempestad
del miedo y del silencio desataca en la Isla.
Y como él dice en su Pequeña Serenata que vive en
un país libre, cual solamente puede ser libre, y que es un
hombre feliz, feliz, yo quiero que le perdonen, en este día,
los presos de su felicidad.
|