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Magos en el expreso a Oriente
Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press
LA HABANA, mayo - La incomprensión es la madre de todas
las calamidades, el barril donde se añejan las virtudes dudosas
y el pan con miel hacia el que se abalanzan las hormigas locas del
socialismo cubano.
Los infundados rumores que recorren el trayecto junto al expreso
a Oriente así lo demuestran.
Eso de acusar de negligentes, manos suaves y hasta de magos a los
sacrificados compañeros que salvaguardan durante el viaje
desde la integridad de una palangana vieja hasta el estuche de violín,
pasando por una caja de papas voladoras con destino a El Retrete,
Los Berracos o La Pimienta, es una calumnia que demuestra la falta
de visión de mucha gente.
¡En un retrete deben meter a quienes dudan de la integridad
de los guardianes de los ferrocarrileros. Tratarlos como a berracos
de permanecer en la duda y llenarles la lengua de pimienta si persisten
en sus habladurías!
¿Cómo es posible que el señor Rodolfo Antonio
Nieves Leyva piense que su ventilador marca FOX y con número
de serie 0003309 se haya perdido en el trayecto de Ciudad de La
Habana a Holguín?
¿En cuál cabeza cabe que su equipo no haya llegado
a su destino, con tantos maletines y billeteras que viajan al alcance
de la mano?
¿No se percata el demandante de que la marca del desaparecido
es FOX, como Vicente, que suena a ranchera con música y acompañamiento
de mariachi imperial, como nos enseñaron en la escuela de
llantos y corridos a la fuerza?
¿Por qué no piensa que detrás del esfume del
ventilador se encuentran como aspas las manos de los yanquis, prestos
a des-airar hasta un clavo caliente o un horno de carbón
propiedad de un cubano?
Hay que ser analíticos, compañero Nieves. Entender
que somos humanos y asumir que en el trayecto -de no haber actuado
un agente al servicio de la CIA- apareció el abuelo, la novia,
la madre del trabajador con más calor que un fuelle y decidió,
en gesto solidario, obsequiarles con el equipo.
¿Acaso todo no es de todos en esta Utopía anunciada
por Tomás Moro, en esta Nueva Atlántida que visualizó
Bacon o en esta ciudad del sol cantada por Campanella?
No se ofusque, hermanito. Refresque, recapacite y haga una penca
de cartón para enviar a su pariente allá en Holguín,
que seguro estará de acuerdo con el desprendimiento, la bondad
y el afán de desaparecer lo ajeno como por arte de magia,
aunque deban hacer humo a los doce coches del tren con pasajeros
y todo si es preciso para el prestigio de los ilusionistas de la
patria.
Por otra parte, eso de que debe aguardar de dos a tres meses para
que se reúna la comisión investigadora, no es para
desvelar a nadie. Aquí se han perdido muchas cosas desde
hace 45 años y nadie se preocupa por reunirse ni buscarlas.
Así que deje a un lado su preocupación y compre otro,
que en un final sólo vale la bagatela de 25 ó 30 dólares.
Ponga mente positiva, piense que los compañeros de la comisión
investigadora -intachables, incomibles, inmutables dada su fe en
el partido- a lo mejor están aguardando porque alguien envíe
una mesa, otro una alfombra, aquél una caja de cerveza, el
de más allá una caja de plátanos, quién
sabe una garrafa de ron, más cual un puerco o una pierna
de jamón, mengano una nevera con camarones, perencejo un
mantel y el de más acá una grabadora. Para entonces,
ya en poder de varias pérdidas y una que otra joven perdida
en su itinerario, reunirse y comenzar a discutir cómo se
devuelven, aunque sea parcialmente, los artículos a sus tacaños
dueños.
Parece mentira que siendo cubano, con residencia en la capital
y lector de periódicos con tanto nivel informativo como los
nuestros, se alarme por esta insignificante pérdida o extravío,
en un transporte tan seguro y apegado al realismo mágico
y socialista que un elefante y un refrigerador que salen de La Habana
lleguen a Oriente convertidos en una gallina y un tornillo, respectivamente.
Basta de suspicacias y mala sangre, amigo. Comprenda que la universidad
está al alcance de todos, y si aprendió a sumar, ya
se dará cuenta de que viviendo seis veces lo que vivió
Matusalén no terminará de contar los objetos volantes
no identificados (OVNI) o desaparecidos pese a estar en ciento noventa
y cinco documentos que avalan su receptación y envío.
En cuanto a las comisiones investigadoras, no se ataque, pues ya
el compañero Perro Rabioso, jefe de la tripulación
de guardianes de tren, chispitas, cañeras, locomotoras y
otros esperpentos de líneas duras y descarrilables, ha tomado
providencias para sustituir al Mario Conde de las Máscaras,
que si bien tiene olfato para detectar asesinos, le roban un edificio
completo a tres pies de distancia y no se da cuenta.
Ahora, para disminuir la frecuencia de estas desapariciones, se
adiestran en las redes gastronómicas y de INFOTUR, en las
cafeterías Rumbo y sociedades anónimas Habaguanex
y Gaviota, además de los bares, carnicerías y bodegas
de todo el territorio nacional, un equipo de los mejores detectives
del universo.
Ya se encuentran en Cuba los restos de Auguste Dupin, Hércules
Poirot, Sam Spade y Maigret, que con el permiso de Poe, Agatha,
Daskell Hammet y Simeón, respectivamente, ocuparán
los vagones del expreso a Oriento para determinar si allí
opera la banda de Alí Baba y los 40 ladrones o un equipo
de magos presididos por Houdini o David Copperfield, escapados de
forma infructuosa de una de las pailas del infierno, pues cayeron
en otra.
A Sherlock Colmes y Phillip Marlowe no se les autorizó la
entrada por conducta impropia y desviaciones ideológicas.
¿Complacido? Pues cuando apriete la canícula, diríjase
al Malecón, refresque con el aire natural, mientras escucha
el pitido del expreso a Oriente que se aleja con destino a otra
aventura titulada Perdidos en el Triángulo de las Bermudas.
Y recuerde una máxima cinematográfica: En este pueblo
no hay ladrones
sólo revolvedores.
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