21 de mayo de 2004
 

 

Magos en el expreso a Oriente

Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press

LA HABANA, mayo - La incomprensión es la madre de todas las calamidades, el barril donde se añejan las virtudes dudosas y el pan con miel hacia el que se abalanzan las hormigas locas del socialismo cubano.

Los infundados rumores que recorren el trayecto junto al expreso a Oriente así lo demuestran.

Eso de acusar de negligentes, manos suaves y hasta de magos a los sacrificados compañeros que salvaguardan durante el viaje desde la integridad de una palangana vieja hasta el estuche de violín, pasando por una caja de papas voladoras con destino a El Retrete, Los Berracos o La Pimienta, es una calumnia que demuestra la falta de visión de mucha gente.

¡En un retrete deben meter a quienes dudan de la integridad de los guardianes de los ferrocarrileros. Tratarlos como a berracos de permanecer en la duda y llenarles la lengua de pimienta si persisten en sus habladurías!

¿Cómo es posible que el señor Rodolfo Antonio Nieves Leyva piense que su ventilador marca FOX y con número de serie 0003309 se haya perdido en el trayecto de Ciudad de La Habana a Holguín?

¿En cuál cabeza cabe que su equipo no haya llegado a su destino, con tantos maletines y billeteras que viajan al alcance de la mano?

¿No se percata el demandante de que la marca del desaparecido es FOX, como Vicente, que suena a ranchera con música y acompañamiento de mariachi imperial, como nos enseñaron en la escuela de llantos y corridos a la fuerza?

¿Por qué no piensa que detrás del esfume del ventilador se encuentran como aspas las manos de los yanquis, prestos a des-airar hasta un clavo caliente o un horno de carbón propiedad de un cubano?

Hay que ser analíticos, compañero Nieves. Entender que somos humanos y asumir que en el trayecto -de no haber actuado un agente al servicio de la CIA- apareció el abuelo, la novia, la madre del trabajador con más calor que un fuelle y decidió, en gesto solidario, obsequiarles con el equipo.

¿Acaso todo no es de todos en esta Utopía anunciada por Tomás Moro, en esta Nueva Atlántida que visualizó Bacon o en esta ciudad del sol cantada por Campanella?

No se ofusque, hermanito. Refresque, recapacite y haga una penca de cartón para enviar a su pariente allá en Holguín, que seguro estará de acuerdo con el desprendimiento, la bondad y el afán de desaparecer lo ajeno como por arte de magia, aunque deban hacer humo a los doce coches del tren con pasajeros y todo si es preciso para el prestigio de los ilusionistas de la patria.

Por otra parte, eso de que debe aguardar de dos a tres meses para que se reúna la comisión investigadora, no es para desvelar a nadie. Aquí se han perdido muchas cosas desde hace 45 años y nadie se preocupa por reunirse ni buscarlas. Así que deje a un lado su preocupación y compre otro, que en un final sólo vale la bagatela de 25 ó 30 dólares.

Ponga mente positiva, piense que los compañeros de la comisión investigadora -intachables, incomibles, inmutables dada su fe en el partido- a lo mejor están aguardando porque alguien envíe una mesa, otro una alfombra, aquél una caja de cerveza, el de más allá una caja de plátanos, quién sabe una garrafa de ron, más cual un puerco o una pierna de jamón, mengano una nevera con camarones, perencejo un mantel y el de más acá una grabadora. Para entonces, ya en poder de varias pérdidas y una que otra joven perdida en su itinerario, reunirse y comenzar a discutir cómo se devuelven, aunque sea parcialmente, los artículos a sus tacaños dueños.

Parece mentira que siendo cubano, con residencia en la capital y lector de periódicos con tanto nivel informativo como los nuestros, se alarme por esta insignificante pérdida o extravío, en un transporte tan seguro y apegado al realismo mágico y socialista que un elefante y un refrigerador que salen de La Habana lleguen a Oriente convertidos en una gallina y un tornillo, respectivamente.

Basta de suspicacias y mala sangre, amigo. Comprenda que la universidad está al alcance de todos, y si aprendió a sumar, ya se dará cuenta de que viviendo seis veces lo que vivió Matusalén no terminará de contar los objetos volantes no identificados (OVNI) o desaparecidos pese a estar en ciento noventa y cinco documentos que avalan su receptación y envío.

En cuanto a las comisiones investigadoras, no se ataque, pues ya el compañero Perro Rabioso, jefe de la tripulación de guardianes de tren, chispitas, cañeras, locomotoras y otros esperpentos de líneas duras y descarrilables, ha tomado providencias para sustituir al Mario Conde de las Máscaras, que si bien tiene olfato para detectar asesinos, le roban un edificio completo a tres pies de distancia y no se da cuenta.

Ahora, para disminuir la frecuencia de estas desapariciones, se adiestran en las redes gastronómicas y de INFOTUR, en las cafeterías Rumbo y sociedades anónimas Habaguanex y Gaviota, además de los bares, carnicerías y bodegas de todo el territorio nacional, un equipo de los mejores detectives del universo.

Ya se encuentran en Cuba los restos de Auguste Dupin, Hércules Poirot, Sam Spade y Maigret, que con el permiso de Poe, Agatha, Daskell Hammet y Simeón, respectivamente, ocuparán los vagones del expreso a Oriento para determinar si allí opera la banda de Alí Baba y los 40 ladrones o un equipo de magos presididos por Houdini o David Copperfield, escapados de forma infructuosa de una de las pailas del infierno, pues cayeron en otra.

A Sherlock Colmes y Phillip Marlowe no se les autorizó la entrada por conducta impropia y desviaciones ideológicas.

¿Complacido? Pues cuando apriete la canícula, diríjase al Malecón, refresque con el aire natural, mientras escucha el pitido del expreso a Oriente que se aleja con destino a otra aventura titulada Perdidos en el Triángulo de las Bermudas.

Y recuerde una máxima cinematográfica: En este pueblo no hay ladrones… sólo revolvedores.