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Mesa Redonda
LAS TUNAS, 21 de mayo (Pablo Gregorio Molina, Lux Info Press) -
En la mesa redonda de la televisión cubana el 10 de Mayo
del 2004 para exigir se derogaran las medidas para lograr una transición
en Cuba se podían observar las marionetas que la componen:
Randy Alonso, del Comité Nacional de la Juventud Comunista;
Reinaldo Taladri, periodista de televisión; Lázaro
Barrera Molina, periodista y diputado de la Asamblea Nacional del
Poder Popular; Arleen Rodríguez Deribert, editora de la revista
Tricontinental; Eduardo Dimas, periodista y comentarista internacional
de la televisión.
Todos, de una forma u otra, tienen la obligación de repetir
lo orientado por la dirección del régimen, no tienen
voz propia ni mucho menos, son simples papagayos. Pidiendo el envío
de remesa para los miembros del Partido Comunista de Cuba y el Comité
de Defensa de la Revolución, los que participan en las tribunas
abiertas en apoyo a la dictadura.
Mientras, los que han tenido el valor de firmar la solicitud de
referéndum o Proyecto Varela para una transición pacifica
en Cuba, son expulsados de sus centros de trabajo y declarados no
confiables, o son enviados a las cárceles en condiciones
inhumanas y degradantes.
Pero ninguno de estos papagayos es capaz en lo absoluto de hacer
alusión sobre las violaciones a los derechos humanos en Cuba.
Durante estos 45 largos años no han cesado los fusilamientos
y asesinatos, no han faltado los que realizan actos de repudio o
acusaciones falsas contra pacíficos opositores.
Ante esto, se manifiesta un descontento generalizado en la ciudadanía
que realiza sus compras en las tiendas Shopping al conocer los nuevos
precios elevados en ocasiones hasta un 50 % de los ya altos anteriormente,
en lo que la dictadura no oculta su desprecio al pueblo.
Ahora, además, están los jóvenes menores de
30 años, de los cuales alrededor de un 30% no estudian ni
trabajan, sólo luchan por emigrar, única salida del
tormento reinante en nuestro país.
Esto se puede comprobar en las áreas de comercio de cualquier
pueblo, o ciudad. Hoy, ellos son los que reconocen la inexistencia
del bloqueo externo, sólo existe el interno, porque el régimen
necesita un enemigo, sea quien sea, para mantener al pueblo en constante
estado de guerra.
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