24 de mayo de 2004
 

 

Mesa Redonda

LAS TUNAS, 21 de mayo (Pablo Gregorio Molina, Lux Info Press) - En la mesa redonda de la televisión cubana el 10 de Mayo del 2004 para exigir se derogaran las medidas para lograr una transición en Cuba se podían observar las marionetas que la componen: Randy Alonso, del Comité Nacional de la Juventud Comunista; Reinaldo Taladri, periodista de televisión; Lázaro Barrera Molina, periodista y diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular; Arleen Rodríguez Deribert, editora de la revista Tricontinental; Eduardo Dimas, periodista y comentarista internacional de la televisión.

Todos, de una forma u otra, tienen la obligación de repetir lo orientado por la dirección del régimen, no tienen voz propia ni mucho menos, son simples papagayos. Pidiendo el envío de remesa para los miembros del Partido Comunista de Cuba y el Comité de Defensa de la Revolución, los que participan en las tribunas abiertas en apoyo a la dictadura.

Mientras, los que han tenido el valor de firmar la solicitud de referéndum o Proyecto Varela para una transición pacifica en Cuba, son expulsados de sus centros de trabajo y declarados no confiables, o son enviados a las cárceles en condiciones inhumanas y degradantes.

Pero ninguno de estos papagayos es capaz en lo absoluto de hacer alusión sobre las violaciones a los derechos humanos en Cuba. Durante estos 45 largos años no han cesado los fusilamientos y asesinatos, no han faltado los que realizan actos de repudio o acusaciones falsas contra pacíficos opositores.

Ante esto, se manifiesta un descontento generalizado en la ciudadanía que realiza sus compras en las tiendas Shopping al conocer los nuevos precios elevados en ocasiones hasta un 50 % de los ya altos anteriormente, en lo que la dictadura no oculta su desprecio al pueblo.

Ahora, además, están los jóvenes menores de 30 años, de los cuales alrededor de un 30% no estudian ni trabajan, sólo luchan por emigrar, única salida del tormento reinante en nuestro país.

Esto se puede comprobar en las áreas de comercio de cualquier pueblo, o ciudad. Hoy, ellos son los que reconocen la inexistencia del bloqueo externo, sólo existe el interno, porque el régimen necesita un enemigo, sea quien sea, para mantener al pueblo en constante estado de guerra.