|
Epístola segunda
LAS TUNAS, 25 de junio (Ramón Velásquez Toranzo para
Lux Info Press) - En su segunda epístola a Jorge el vecino
atravesado de enfrente, el Sr. Castro le asegura que no es su propósito
mortificarlo o amargarle la vida. Luego no hace otra cosa que intentarlo,
como cuando le recuerda a éste que obtuvo la victoria por
solo 508 votos, como si él la hubiese logrado por muchos
más y no por medio de la violencia, acompañado por
la astucia, el engaño y la opresión.
También le reprocha a Bush, el no permitir al pueblo norteamericano
viajar libremente a la Isla, para dejar en ella la tan necesaria
platita, y sugiere para desviar la atención de la verdadera
intención que esto puede ser por miedo a la contaminación
ideológica que estos visitantes pudieran contraer entre nosotros.
Si esto no es una ofensa, con injuria incluida, a la inteligencia
y al sentido común, de ese hermano pueblo no sé de
qué se pueda tratar entonces. ¿Es que alguien se imagina
a un turista norteño de regreso a su tierra queriendo implantar
en ella un desastre, político y económico como el
nuestro, en el cual hacer el uso del más simple derecho se
paga con la cárcel y los gobernantes dictan hasta lo que
has de pensar?
No, definitivamente no es miedo a esta enfermedad criolla lo que
impedirá a los estadounidenses, acudir por montones e inyectar
de esta forma las arcas cada vez más huecas del gobierno
cubano. Más adelante el Sr. Presidente Castro, alerta a su
contraparte, de que en caso de morir en el cargo, nadie podrá
coger mangos bajitos.
Todo está previsto para que si la parca lo sorprende mandando
podrá seguir amargándonos la existencia hasta después
de muerto, por medio de alguna especie de delegados personales.
Pero donde parece existir una contradicción más evidente
y desfachatada, es cuando aconseja al adversario de abstenerse de
llevar a cabo aventuras locas, o venganzas viles contra nuestro
pueblo.
Que podrían desencadenar un éxodo masivo que, y cito
textualmente, "no estamos en condiciones de impedir".
Y me pregunto, ¿dónde se ha visto que un pueblo acorralado
por las circunstancias huya hacia el enemigo? A un enemigo que te
abra los brazos y te brinde su casa y su mesa en vez de ametrallarte
como tanto le gustaría a algunos por ahí. A alguien
que se dice tu amigo y al mismo tiempo te mata de hambre, necesidad
y represión. Si somos capaces de proveer respuestas a estas
interrogantes, entonces estamos aptos para desenmascarar a un sistema
que perdura sólo gracias a su habilidad para distorsionar,
mentir y en última instancia, obligarte a creer por medio
de la fuerza.
En cuanto al ofrecimiento para salvar gratuitamente a norteamericanos
en Cuba, me parece un chiste simpático, por lo absurdo; Sobre
la seguridad de ganar una guerra contra la mayor potencia del mundo,
no sé qué decir, y me gustaría que algún
psiquiatra versado en las complejidades de la mente nos explicara
a todos cómo es posible pensar de esta manera.
|