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Primera epístola para un noble
forajido
Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press
LA HABANA, agosto - Distinguido cuatrero Tiro Fijo: Su legendaria
puntería y su entrega por el eterno descanso de los desposeídos
y de los que poseen se han convertido en tema obligado de cuarteles,
hospitales, funerarias, prensa y cuanta armada o desarmada institución
o cuerpo estén listos para un viaje fragmentado al más
allá.
Lo que más admiro de Ud., estimado rufián, es esa
persistencia en despoblar montañas, unir el cielo con la
tierra en un solo estallido dinamitero y lograr que hasta las fieras
se recojan al escuchar su nombre, Manuel Marulanda.
Emulo de Manuel García, el Rey de los Campos de Cuba -un
salteador de orilla con ínfulas de Robin Hood tropical y
decano de los malhechores más imaginativos que han pisado
esta tierra- Ud. Tiene la facilidad, el histrionismo, la cara dura
y el arresto de un canalla -si no rumbero, al menos del bambuco
colombiano- de confesar su religión comunista.
¡Cuántos bandidos como usted lo negaron hasta el último
cartuchazo, la final emboscada y el decisivo discurso ante las masas
enardecidas de fervor patrio, convertido luego en pavor pétreo!
Pero un eminente salteador no puede negar sus más íntimas
perversidades, los más profundos deseos de secuestrar hasta
la lengua de sus oponentes con el objetivo de darle voz al pueblo.
A usted, legendario facineroso, no lo arredran los calificativos,
ni lo detiene la moral, las convenciones internacionales o cualquier
otra debilidad burguesa que atente contra el desarrollo creciente
de su digno y rentable oficio de revolucionario forjado en las armas
y la cocaína.
¿Qué importa que miles de niños queden huérfanos,
igual cantidad de mujeres viudas o difuntas, ni que la vida se convierta
en un canto de fusil -AK por más sonidos-, en un nido de
bombas y mucho menos en un mercado medieval, donde en vez de productos
se intercambien personas? Si es por el bien de Colombia, de su Colombia,
de la imaginada en sus sueños y pesadillas. Vale todo.
Por eso admiramos, entrañable malandrín, sus incursiones
justicieras desde el Meta al Caquetá, pasando por Guaviare
y llegando al Putumayo, donde no deja campesino con gallina, hacendados
con perros ni mujeres con sayas, por aquello de la impedimenta para
desandar las montañas en espera de un rescate reparador de
insomnios y sacrificios.
Además, resultan reconfortantes esos secuestros en plena
vía pública de Santa Marta, Barranquilla o Cartagena,
o los fuacatazos dinamiteros en Medellín y Cali, que ponen
sobre aviso a los mercaderes del templo colombiano de la llegada
del señor de la muerte compartida, del comunista redentor
de los de abajo, enviándolos más abajo.
Es innegable su entrega, ínclito facineroso, pues en sólo
40 años de andar por esas montañas cocaleras ha logrado
reunir un ejército de 17 mil seguidores, como muestra de
su proverbial arenga a favor de los pobres, de una vida de altura
dedicada a practicar el bien -enterrado.
Ahora que le sacaron a Castaño -Carlos- del fuego, Ud. se
ha convertido en el único señor, si no de los anillos,
al menos del gatillo, para sembrar de tiros el futuro del comunismo
continental.
Ese magisterio en secuestro alcanzado en el seno de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (comunistas) FARC, se hizo evidente
con el plagio de la candidata presidencial Ingrid Betancourt, ya
en el lejano 23 de febrero de 2003. O en el de más de 40
militares, "asesores" norteamericanos y otras personas,
hasta llegar a la estimulante cifra de 1,600 secuestrados, con sus
lógicas bajas por canjes, fallecimientos, escapes y gestos
de "buena voluntad" orquestados por los nobles guerreros
bajo su mando.
Si Andrés Pastrana le cedió los 42 mil kilómetros
cuadrados en San Vicente del Caguán para sus fiestecitas,
intercambios, brindis y demandas guerrilleras, seguro estoy de que
Alvaro Uribe le dará todo el territorio nacional para que
funde los cientos de miles de cadáveres de El Bogotazo, la
catástrofe del Nevado del Ruiz y las bajas por causa de las
acciones justicieras de sus tropas, la nación de la Gran
Colombia Comunista, con hoz y martillo y todo.
No importa que según Uribe se hayan desmovilizado en lo
que va de año más de 4,700 guerrilleros, pues las
3,290 personas muertas por ustedes en igual período demuestran
que aún conservan la capacidad de combatir con limpieza.
Respetable Marulanda, o mejor dicho, Tiro Fijo, su ejemplo de cuatrero
deambula por el continente, vuela hasta Europa, pasa por Asia y
se detiene en el infierno africano como una razón para seguir
creyendo en el comunismo, sus métodos y, sobre todo, sus
personajes.
Estimado bandido, elocuente rufián, capaz y digno bandolero
convertido en salteador por el bien de las masas, encenderemos velas
porque su alma de malhechor tenga la tranquilidad necesaria para
que continúe con sus bien ganados dones de secuestrador.
Honorable forajido, mientras exista un canalla como Ud., un malvado
con su entereza y compromiso con los de abajo, ningún otro
cuatrero entrará en la historia, pues facinerosos de su talla
y valía quedan muy pocos.
Con afecto y admiración, Nefasto el extra terrestre.
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