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Cifras de la CTC que mueven
a reflexión
LA HABANA, agosto 20, 2004 (Reinaldo Cosano Alen, Lux Info Press)
- El pasado año, mas de un millón de dirigentes sindicales
y trabajadores participaron de algún curso de capacitación
para lo cual se destinaron 18,000 profesores y se situaron computadoras
en 110 municipios del país.
Las cifras anteriores fueron expuestas por Pedro Ross Leal, Secretario
General del oficialista CTC, en un encuentro celebrado con los jefes
de grupos de coordinación de capacitación sindical
de todo el país, en la Escuela Nacional de Cuadros sindicales,
Lázaro Peña, de la capital.
Las cifras comunicadas por Ross Leal invitan a reflexión.
Ante todo, sobre la capacitación sindical, a la que sería
más correcto llamar capacitación política,
en que la CTC aparece convertida en dócil instrumento de
la política del régimen de fuerza de La Habana.
Y cabe preguntarle al secretario general de la CTC ¿por
qué la masa trabajadora no tiene real representatividad en
los sindicatos oficiales? ¿Por qué perdió su
derecho a la huelga en reclamos de mejores salarios y otras muchas
demandas?
Hoy el sindicato tiene que estar completamente plegado a la administración
estatal y al Partido Comunista. Disentir de esta política
equivale cuando menos a la separación laboral y hasta enfrentar
otras represalias gubernamentales, algunas tan bárbaras,
como condenar a severa prisión a un grupo de sindicalistas
independientes, como ocurrió en abril del 2003 y como ha
venido ocurriendo por 45 años.
En estos cursos sindicales ni se menciona el irrespeto a los convenios
de la OIT que el gobierno cubano se ha comprometido a respetar y
por cuyas sistemáticas violaciones en los dos últimos
años ha sido condenada en el ámbito internacional
del trabajo. Máximo, cabe preguntar entonces: ¿Por
qué y para qué dilapidar tantos y tan cuantiosos importantes
recursos de la nación en esta inútil capacitación,
que de ningún provecho sirve a los trabajadores cubanos?
Más provechoso hubiera sido conocer los instrumentos de
las Normas Internacionales del Trabajo de la OIT y darles a conocer
sus reales derechos a los obreros, y que tuvieran la oportunidad
de exigirlos sin tener que soportar represalias políticas.
De los 18,000 profesores, es como para ponerse las manos en la
cabeza, al reflexionar sobre cuántos recursos se pierden
irremediablemente sin que sirvan en realidad para la superación
de los trabajadores cubanos.
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