25 de agosto de 2004
 

 

Cifras de la CTC que mueven a reflexión

LA HABANA, agosto 20, 2004 (Reinaldo Cosano Alen, Lux Info Press) - El pasado año, mas de un millón de dirigentes sindicales y trabajadores participaron de algún curso de capacitación para lo cual se destinaron 18,000 profesores y se situaron computadoras en 110 municipios del país.

Las cifras anteriores fueron expuestas por Pedro Ross Leal, Secretario General del oficialista CTC, en un encuentro celebrado con los jefes de grupos de coordinación de capacitación sindical de todo el país, en la Escuela Nacional de Cuadros sindicales, Lázaro Peña, de la capital.

Las cifras comunicadas por Ross Leal invitan a reflexión. Ante todo, sobre la capacitación sindical, a la que sería más correcto llamar capacitación política, en que la CTC aparece convertida en dócil instrumento de la política del régimen de fuerza de La Habana.

Y cabe preguntarle al secretario general de la CTC ¿por qué la masa trabajadora no tiene real representatividad en los sindicatos oficiales? ¿Por qué perdió su derecho a la huelga en reclamos de mejores salarios y otras muchas demandas?

Hoy el sindicato tiene que estar completamente plegado a la administración estatal y al Partido Comunista. Disentir de esta política equivale cuando menos a la separación laboral y hasta enfrentar otras represalias gubernamentales, algunas tan bárbaras, como condenar a severa prisión a un grupo de sindicalistas independientes, como ocurrió en abril del 2003 y como ha venido ocurriendo por 45 años.

En estos cursos sindicales ni se menciona el irrespeto a los convenios de la OIT que el gobierno cubano se ha comprometido a respetar y por cuyas sistemáticas violaciones en los dos últimos años ha sido condenada en el ámbito internacional del trabajo. Máximo, cabe preguntar entonces: ¿Por qué y para qué dilapidar tantos y tan cuantiosos importantes recursos de la nación en esta inútil capacitación, que de ningún provecho sirve a los trabajadores cubanos?

Más provechoso hubiera sido conocer los instrumentos de las Normas Internacionales del Trabajo de la OIT y darles a conocer sus reales derechos a los obreros, y que tuvieran la oportunidad de exigirlos sin tener que soportar represalias políticas.

De los 18,000 profesores, es como para ponerse las manos en la cabeza, al reflexionar sobre cuántos recursos se pierden irremediablemente sin que sirvan en realidad para la superación de los trabajadores cubanos.