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Nefasto y el recurso más importante
Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press
LA HABANA, agosto - Las numerosas muestras de ingenio desarrolladas
por nuestros especialistas en trabajo, pega, traqueteo, curralo
y pincha, entre otras denominaciones científicas del laboreo
remunerado, han sentado las pautas de cómo evitar que mueran
un promedio de cien trabajadores cada año.
Las cojeras, el achicharre mental, la manquedad gloriosa y hasta
la muerte, obtenidas en el combate por mantener los logros de la
revolución en la esfera laboral, están a tono con
la importancia del hombre en el paraíso de los trabajadores:
Cuba.
Si bien por una producción de compotas o de mil dedos zurdos
de guantes para cañeros estamos dispuestos a dar hasta la
propia sangre de los obreros, nos mantenemos alertas contra el desmadre
que diezme las filas y montones de los asalariados cubanos.
Para ello, durante la realización de un taller sobre la
protección del trabajador efectuado en Sancti Spíritus,
implementamos un paquete de medidas -convoyado con uno de ataúdes,
esparadrapos y timerosal donados por los vagos de Las Vegas- que
evitarán las mutilaciones y las secuelas psicológicas
y físicas en los centros de trabajo de la Isla.
Un ejemplo elocuente de las preocupaciones por el bienestar de
los trabajadores es la compra en una empresa avícola de un
abrigo valorado en más de 300 dólares para trabajar
en una nevera y así impedir que se nos recalienten y exploten
los huevos por tanta presión, que además rotará
trimestralmente por todos los centros del país donde se precise
conservar el yogurt de soya para las escuelas, el yogurt de caña
santa para los niños intolerantes a la leche antes de los
siete años, y para el yogurt de ajonjolí de los asilos
de ancianos, entre otros sabores de vital importancia.
Resulta encomiable que en esta empresa, con la nueva adquisición,
no se producen accidentes de trabajo desde hace seis años,
el mismo período en el que apenas había gallinas,
y mucho menos huevos.
Por otra parte, fue puesta en tela de juicio la iniciativa de algunas
unidades del Ministerio de la Industria Azucarera (MINAZ), que decidieron
erradicar la plaza de técnico de seguridad del trabajo, al
calor de las nuevas estructuras y el redimensionamiento.
Como todos conocen, las nuevas estructuras no son más que
los viejos lugares donde había un central, y cuyas chatarras
se han convertido en objetos museables para las venideras generaciones.
Asimismo, el redimensionamiento en Cuba -en Estados Unidos expulsión,
cesanteo, recorte de plantilla, bote para la calle, etcétera-
consiste en ubicar a un ingeniero eléctrico en un taller
de candiles, chismosas y quinqués; a un cardiólogo
en un jardín botánico a recetar plantas medicinales,
y a una profesora de canto en una terminal de ómnibus interprovinciales
a cantar los números de la lista de espera.
¡Nadie queda desamparado como en los Estados Unidos, nadie!
Además, laboran dentro de un perfil profesional.
Pero volviendo a los desacuerdos con esta madura medida, les diré
mis consideraciones.
¿Para qué un técnico del trabajo en un lugar
donde no hay peligro, gracias a las medidas emergentes e innovadoras
tomadas por los especialistas del MINAZ?
Apenas existe el temor de morir electrocutado si no hay electricidad.
Es muy difícil caer de alguna altura adonde no se puede
llegar por falta de escaleras.
Casi es imposible que un camión te pase por encima si no
tiene combustible.
No es posible quedar mutilado por la explosión de una caldera
de un central "reestructurado".
Resulta imposible dar un resbalón en el piso, caer romperse
la ventrecha si el detergente se asigna sólo en días
feriados.
La indigestión es una utopía por la poca comida,
nadie se da un martillazo, porque no existen clavos, y mucho menos
existe el temor psicológico de ser redimensionado si el centro
de trabajo es sólo un nombre, un número de obreros
y otra noticia en el semanario Trabajadores.
En cuanto al salario, para qué. Los estímulos morales
nos bastan y nos sobran: Un fricasé de diplomas Vanguardia
Nacional, con una ensalada de certificados Centro sin Accidentes
Laborales, y un postre con afiches Sí se Puede, son suficientes
para sobrevivir con dignidad.
Nada, que con estas medidas evitamos los accidentes laborales,
garantizamos la producción de planes y proyectos y elevamos
la seguridad del trabajo, en un país donde el hombre es lo
más importante.
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