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Monólogo del Hablanero (I)
Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press
LA HABANA, octubre (www.cubanet.org) - ¡Guélcom, queridos
yumas!
Les presento labana, la urbe, el lugal más sonao de toa
la tierra según dijo en un poema Cirilo Villavelde, un puro
tocao de Pinal del Río pero que nació y creció
en un solal de Talla Piedra aquí en la poma.
Como ustedes verán a lo lacgo del recorrido, estoy quemao
en historia, geografía y en todas las gotas del sabel gracias
a que nací en la placa, accancé el décimo grado
y me fundo cada día en el programa Universidad para Todos
que nos ofrece la revolución.
Soy el maccqués de la Zanja, el príncipe del Romerillo
y el conde de Cocosolo por derecho de nacimiento y estoy volao en
toas las materias, desde como se facha un jean de una tendedera
hasta la focma más suave de consumil cambolo, pasando pol
la venta de tabacos, el arrebato de cadenas y otras fócmulas
para sobrevivir en esta placa acdiente donde se tuesta el hombre
nuevo.
Pero eso sí, soy respetuoso de las leyes, pues asisto a
la rendición de cuenta del podel populal, a las reuniones
del comité y a cuanta maccha, caminata o jodedera me convoquen
pol la pincha, pues gracias a mis conocimientos y amistades de nivel
curralo de custodio en el Cementerio Colón y hago trabajo
voluntario en el de los chinos.
¡¿Qué que qué
?! ¡Ustedes
no saben lo que dejan los mueltos! ¡Ahí sí hay,
consolte! ¡Quéee búsqueda! Ni contarles quiero
no vaya a sel que pidan asilo en Cuba y me tumben la pega, pocque
además nos dan diariamente un refresco Tukola y un pan con
jamón que luego vendemos en un fula a cualquier bárbaro
que gane 148 pesos al mes.
¿Exageré? Entiendo, entiendo. No pol la pincha, ni
pol el pan, sino por el asilo. Ta bien, asere, pero eso es un decil.
No te me cocorees y sigamos la muela.
Sólo tengo un problemita en mi vida, y es que vivo desde
hace 35 años en el mismo cualto del solal La Timba donde
nacieron mis abuelos y padres, nacimos y crecimos mis hermanos y
yo y nacerán y crecerán nuestros hijos. Aunque no
nuestros nietos, pocque aparte de que las justas leyes revolucionarias
nos permitieron ampliarnos con una barbacoa, somos los primeros
por antigüedad en la lista de espera para que cuando se muera
Fenge -el de la habitación de al lao- ocupal el lugal por
estímulo.
Pero no pasa ná, mi yunta. Somos felices aquí y como
dice la propaganda de Rent Cart en las vallas y anuncios de los
hoteles y otros lugares para extranjeros, "Aprenda a manejar
sus sueños", y eso es lo que tratamos de hacel, ecobio,
mientras pasan los años y el morro echa melena.
Esa estatua que ven ahí, inaugurando el Paseo del Prado,
pero de frente al mar y a La Cabaña, es la de un navegante
bayamés de apellido Chinea, Sonora o creo que Zenea, que
fue electrocutado en una celda por tratar de coger a una golondrina
que andaba jodiendo por allá dentro y eso emberrichanaba
a los españoles, según una leyenda yoruba. Sigamos.
Si me oye Oga, mi mujer, que se la da de intelectual polque tiene
una licenciaturita en letras de la Universidad de labana, -aunque
nació en Bollo Manso, allá en Holguín- enseguida
me suelta lo de la lectura, el estudio y otras cantaletas que no
dan estillas.
Como ustedes pueden ver, aquí están el Morro y La
Cabaña, fortificaciones diseñadas por los gaitos para
impedir el paso de corsarios y piratas, aunque siempre hubo sus
pequeñas escaramuzas entre nativos.
En esta entrada de la bahía, allá por el siglo XVII,
tuvo lugar la batalla de los "Harapiles", cuando un grupo
de indígenas harapientos montados en canoas, cayucos y balsas
atacaron a flechazo las fortificaciones para rescatar al cacique
Gran Cangrejo Camina Patrá, y sólo lograron entuertar
al jefe de los guardianes, Manuel de Fernández Consuegra,
alias Ojos de Sapo, convertido más tarde en el célebre
escritor El Tuerto del Reparto.
¡Si Oguita supiera la eminencia de marío que tiene!
Pero ella no comprende, no quiere reconocel que gana una Imelda
como profesora de no se qué en un lugal donde no puede fachal
ni pa un helado Bim-bom, y que toa esa tierrita invertía
en libros, teatros y otros baños de aprendizaje y espíritu,
como ella dice, podíamos echácnola en lagues y cobas
como los personajes de películas.
Pero sigue con esa manía de metelse en un tal convento de
San Francisco de Achís a oír la Caminata Romero que
dicen es una orquesta de viejas y monjas aullando como un tal Benedetti
gordo que sale en la Gran Escena de la televisión cubana
y me hace roncar como un caballo, en ves de salir a divertirse conmigo
en las gozaderas y destapes de Triángulo Oscuro, Free Holes
Negros, Van Van, NG La Banda y otros grupos volaos que hay en la
calle.
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