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Monólogo del Hablanero (II
y final)
Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press
LA HABANA, octubre - Como les venía diciendo, queridos yumas,
ésta es la ucbe, la capital de América Latina según
el filósofo Juan Formel, el sitio donde se inventó
la barbacoa, el camello de hierro y el bistec de colcha de trapear.
Aquí los nazis bailaron la Caringa en la batalla de Cara
e Bobo, allá en el Cerro, pues les dimos pa comel y pa lleval.
El que se tire con nosotros, queda. ¡Hasta los ciclones!
Es tanto el estruendo que armamos cuando ganamos aunque sea una
paltida de dominó que ni los guatacones quieren escucharnos.
Somos cuctos y populares gracias a la revolución.
Fíjense si estamos desarrollaos en eso del aprendizaje,
que un tipo entra en una escuela con segundo grado y a los seis
meses sale como bachiller.
Todos los depoltistas cubanos tienen una licenciatura en Cuctura
Física, aunque sólo hayan llegado hasta la secundaria
básica.
Nuestros inventores cogen un turbante hecho por un paquistaní
y crean un forro para catre de campaña -anti Aedes aegypti-,
una saya de lujo para una graduación, un caczoncillo, y puede
que una camisa pa que los chamas completen el unifocme chanfliao
por el bloqueo imperialista.
Por eso somos solidarios, y los espero aquí, loco porque
me dejen guiarlos, sólo pol cinco fulas y la merienda, si
acaso un laguelcito y a lo mejol una posible invitación aunque
sea al polo nolte, para romper con la rutina de la felicidad a tutiplé.
Oiga, mi mujel no entiende que lo hago pocque soy un tipo sociable,
chévere y luchadol por lo mío, lo cubano, pero disfrazado
de verde, pues eso refresca la vista y mejora la salud.
Ahora ella, mi guajira de allá de guajilandia, debe andal
por Bellas Artes, un caserón enolme lleno de muñecos
de barro y una pila de cuadros con tipos y tipas con más
trapos que un esquimal o un árabe, y donde un individuo cochambroso
como yo, de la poma, se encuentra como un pez fuera del agua por
eso de "no toque, baje la voz, no escupa sobre la alfombra,
apague el cigarrillo, no se seque las manos con la cortina"
y otras boberías en un hombre natural, de estilpe proletaria,
con alma de viandero pero nacido en la capital.
Levanten un ojo hacia lo alto, queridos yumas, y el otro lo dejan
contra el suelo, pocque hasta en la Avenida del Puelto, la Plaza
de Armas o la Catedral, llena de timbiriches y sombrillitas para
extranjeros, se hacen caca los perros.
Esa que ven ahí, mirando al mar, sobre el Castillo de la
Real Fuerza o en El Templete -¡qué palabrita!- es una
jeva conocida como La Jiribilla, la Giraldilla o La Guaricandilla,
aunque fiel hasta la muerte a su consorte.
Dice la leyenda que el tipo era un quemao en eso de la buscadora
de tesoros, y que cansao de levantar ladrillos, batir fango y espantar
mosquitos aquí en la ucbe colonial, sin encontral nereida
la billetera, es decir, nananina, nada, decidió paltil pal
yuma en busca de dólares y alguna veta de oro pa fabrical
doblones allá en España y venil a construir hoteles
acá en la isla, en su ucbe, para el goce de los haitianos,
belgas y cualquier extranjero que no tenga nuestra formación
de faquires en cuaresma.
Pero lo cogió la corriente del Estrecho de la Florida, las
fiebres de Cayo Maratón o quién sabe qué otra
jugada, como enredarse entre las tetas de una princesa comanche,
y nunca regresó.
Y todo el santo día ella lo pasaba ahí, en su torre,
como la precursora de las brigadas revolucionarias Mirando al Mar
o una destacada miembro del cuerpo de vigilancia de un comité,
fisgoneando cuanto entra y sale se formaba desde el horizonte hasta
la bahía, quién pescaba furtivo, los balseros traidores,
el buque con petróleo para las termoeléctricas y hasta
el paso de un crucero con más luces que Cuba y tan lejos
y cerca de nosotros como la luna.
Es mejor dejal ese tema, cónsul, que ya veo moquear a su
consolta y este paseo, esta gira turística es para dsfrutar
y conocel de cerca parte de nuestra historia, del patrimonio cultural
de la nación y de los anhelos de un sepulturero comunista
que sueña con gozar de plena libertad, aunque hasta "los
muertos están en cautiverio y no los dejan salir del cementerio".
Pero ná, queridos yumas, Gud Bye les dice el tipo de la
placa, la capital, un Pito Pérez desmelenao y con bravura
para salir a pelear por el condumio, la gozadera y la moral revolucionaria,
con más cuctura y corazón que estate quieto, un célebre
pintor de brocha gorda más conocido por Traga Bala.
Nunca olviden que conocieron al macqués de la calle Zanja,
el Príncipe del barrio El Romerillo y el Conde del reparto
Cocosolo, ni que somos muy felices ¡aquíiii
!
en labana, la ucbe, pero no dejen de enviar la invitación
o el regalo, sólo para devolverles la visita o tener un recuerdo.
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