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Teléfono virtual para cubano
virtual
Reinaldo Cosano Alén, Lux Info Press
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - Parece muy acertado el nombre
escogido por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, S.A. (ETECSA)
-única del país, estatal- para su oferta. Teléfono
virtual, si nos atenemos a la definición de virtual: lo que
tiene existencia aparente, no real. Engañosa apariencia de
que hay cubanos que tendrán acceso telefónico propio.
Verdad a medias, verdad virtual.
Muchos, llevados por la propaganda del nuevo servicio, acuden a
las oficinas comerciales de ETECSA y salen descorazonados y sin
teléfono.
Allí se enteran que el teléfono virtual es sólo
un número reservado al usuario en la central telefónica
para recibir mensaje, nunca llamadas directas entre las personas.
Recordando el refrán "más vale algo que nada",
quienes no disponen de línea propia recibirán el segundo
contundente garrotazo cuando pregunten precio y tipo de pago. A
lo que responde la empleada con acento lastimoso: "Por tres
meses, pagará 9 dólares; por seis meses, 15; 10 meses,
28 dólares".
Una verdadera fortuna para quien viva sólo de su trabajo.
Incongruente, además, que siendo el peso la moneda nacional,
el cobro sea en moneda dura. Lo mismo que el servicio de identificación
de llamadas, que también se cobra en divisa; como cualquier
accesorio o equipo telefónico que se comercializa.
Sin embargo, tampoco puede achacársele engaño a ETECSA,
porque, claro, lo dice en un impreso propagandístico: "El
teléfono virtual no es más que un número telefónico
reservado para usted en nuestras centrales, donde las personas que
quieran contactarle pueden llamarlo y dejarle sus mensajes. Usted
podrá llamar para escuchar sus recados, a cualquier hora
y desde cualquier teléfono".
La otra parte, para el cliente virtual, es dónde y cómo
encontrar ese otro teléfono real, del vecino, pariente o
público, para efectuar a cualquier hora la llamada a su número.
Vecino o pariente no querrán ser molestados "a cualquier
hora", y gracias a Dios podrá dar, si encuentra un teléfono
público que esté sano, sin congestionamiento, funcionando
"a cualquier hora", y enterarse entonces de los recados,
con su segunda parte: poder responder los recados desde un teléfono
que no es suyo.
Por el justo precio de un peso mensual, ETECSA ofertaba el servicio
de casilla de voz, contestador telefónico automático,
desde la central, para dejar recados al usuario con línea
propia. Pero sólo unos pocos alcanzaron el servicio, porque
pronto ETECSA descubrió que ese mismo servicio para quienes
no tienen teléfono, y con el sugestivo título de teléfono
virtual, podían sacarle lasca, es decir, dinero en divisa,
y cesó por completo la oferta de casilla de voz. Ingeniosa
que es ETECSA.
Por caro y poco útil, a pesar de las ingentes necesidades
de comunicación del cubano, el teléfono virtual no
ha tenido mucha demanda, por estar concebido para el cubano virtual.
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