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Opositor desempleado por órdenes
de la Seguridad del Estado
La Habana, 15 de enero (Gilberto Figueredo Lux Info Press) - Violando
las leyes vigentes, los convenios internacionales de la Organización
Internacional del Trabajo y la Constitución de la República
de Cuba, la Seguridad del Estado mantiene desempleados a cientos
de opositores para intentar rendir por hambre y necesidades a los
que se enfrentan a la administración del gobernante Fidel
Castro.
"Al gobierno no le importa que tu familia pase trabajo para
sobrevivir, lo que no tolera es que te le opongas y le exijas democracia",
dijo a Lux Info Press Camilo Cairo Falcón, miembro del Partido
Pro Derechos Humanos de Cuba Afiliado a la Fundación Andrei
Sakharov.
Según el disidente, las direcciones administrativas de la
Corporación Cerámicas Cubanas y de la Empresa municipal
dedicada a la venta de pan y dulce del territorio capitalino de
Boyeros, lo expulsaron de sus entidades estatales después
de recibir varias visitas de oficiales de la policía política
durante los meses de enero, febrero y marzo del año 2000.
"A partir de entonces, no he logrado emplearme en empresas
estatales. Ni siquiera me han permitido trabajar por cuenta propia.
Aunque esta situación no me impidió que continuara
luchando por la causa de los derechos humanos y la democracia en
Cuba", acotó en la entrevista.
Después del despido las autoridades intensificaron sus acciones
represivas contra el activista. Los arrestos temporales y las situaciones
a unidades policiales para amenazarlo aumentaron cada año,
según dijo.
El 18 de octubre del año 2003 varios oficiales de la policía
secreta penetraron por la fuerza en la residencia del opositor.
"Me golpearon y casi me secuestraron al arrestarme en la casa,
por una supuesta información de que había puesto un
cartel de "Abajo Fidel, Vivan los Derechos Humanos" a
pocas cuadras de mi casa, pero después de varias horas de
interrogatorio, y como no encontraron pruebas, tuvieron que soltarme",
afirmó.
Durante el resto del año 2003 y los 12 meses del 2004, de
acuerdo con declaraciones del opositor, los cuerpos represivos del
gobierno lo arrestaron en 24 ocasiones, su casa fue apedreada por
miembros del Partido Comunista el 3 de septiembre del 2003 y la
policía política la amenazó a su esposa, Juana
María Hernández Ríos, con la expulsión
del trabajo si no lo persuadía para que abandonara la oposición.
"En la Isla pocos opositores logran mantenerse trabajando
en dependencias estatales, a pesar de que en la mayoría de
los casos los que se enfrentan al gobierno gozan de prestigio personal
por el tesón conque cumplen en el trabajo y además,
por su calificación profesional que impide que los dirigentes
administrativas encuentren brechas en su conducta laboral o en su
vida privada que les permita disfrazar a los disidentes -ante los
demás trabajadores- de vagos, inmorales y provocadores",
explicó la víspera Raúl Sosa Torres, Coordinador
Nacional de la Confederación de Trabajadores Democráticos
de Cuba.
"Después de dejarlos sin trabajo y cortarles las vías
para conseguir el sustento de la familia, el régimen acude
a la represión y al hostigamiento policial y político
contra los activistas, y en algunos casos contra los familiares
más cercanos. La lucha en Cuba del régimen contra
la oposición interna es tenaz y permanente", patentizó
el sindicalista.
En los últimos meses, además de enfrentar las acciones
represivas de los cuerpos de seguridad, la oposición se enfrenta
al acoso permanente de funcionarios y dirigentes políticos
y sociales de las organizaciones oficialistas de la supuesta sociedad
civil cubana que controla y dirige el gobierno.
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