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Razones para un homenaje en
este 18 de enero
Víctor Manuel Domínguez, Agencia Sindical de Prensa
Lux Info Press.
LA HABANA, enero 2005 (cubasindical.org) - No conocí a William
Le Santé, Luis Olirio Méndez, ni a Julio Casielles
Amigó. Pero la estatura moral y el canto hacia la vida que
los llevó a la muerte por rescatar los sueños de los
trabajadores cubanos han bastado para levantar un monumento a la
vergüenza sobre las ignominias que aprisionan la Isla.
Fueron fusilados el 18 de enero de 1961. Tal vez en esa hora me
inducían a gritar ¡Viva la Revolución! desde
alguna escuelita adonde no llegaba el ruido de las descargas de
fusilería, y algún adulto de mi casa, ante los amenazadores
señalamientos de los incipientes cuerpos represivos del nuevo
régimen, descolgaba el Sagrado Corazón de Jesús
del centro de la sala. Gracias a Dios, pocos años después
nos dimos cuenta del engaño y la inutilidad del miedo.
Eran tiempos de confusiones y esperanzas. Instantes imprecisos
en que la intuición de los elegidos los llevó a ponerse
del lado de la luz, como un acto premonitorio del oscurecer que
amanecía.
Los tres integraban las filas de la Federación de Plantas
Eléctricas, Gas y Agua de Cuba, que desde su creación
en septiembre de 1933 había mostrado integridad, valor y
resultados en defensa de los intereses de los trabajadores.
Fogueados en el magisterio de líderes sindicales como Angel
Cofino y Emilio Herrera, entre otros, prefirieron ofrendar sus intereses
personales a las necesidades de una patria herida, y cayeron sus
generosas vidas, pero no sus voces anunciadoras del tiempo por venir.
Porque luego de 44 años de haber sido desterrado su ejemplo
de la Isla, su presencia se hace más palpable, y desmitifica
credos, siembra esperanzas y ganas espacios a la desinformación
y al acoso.
La Santé, Méndez y Casielles han comenzado a desmantelar,
a través de sus más cercanos seguidores en el exilio
y el apoyo de quienes los secundan dentro de la Isla, toda la trama
entorpecedora del sindicalismo libre tejida por la central obrera
oficial.
El ejemplo que legaron se multiplica en la creación de
cada movimiento sindical independiente, en todo reclamo de un espacio
para la libre asociación de los obreros, así como
en las denuncias sistemáticas de los atropellos de que son
víctima los trabajadores que no comulgan con el régimen
cubano.
La creación de la Confederación Obrera Nacional Independiente
de Cuba el 22 de febrero del año 2000, con el apoyo de René
L. Díaz, Calixto Campos Corona y Joel Brito, ha declarado
la mayoría de edad de un sueño frustrado con una descarga
de fusilería hace 44 años.
Por eso se precisa de continuidad a la labor emprendida por la
Federación de Plantas Eléctricas Gas y Agua de Cuba
hace 71 años. Combatir todas las arbitrariedades. Multiplicar
los reclamos por los derechos de los trabajadores. Actuar no sólo
como voceros de sus frustraciones, sino también como garantes
de su dignidad y de un futuro libre para todos.
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