11 de abril de 2005
 

 

Marlon, un niņo marcado por la intolerancia castrista

Puente Informativo Cuba Miami.

"¿No dicen que los niños nacen para ser felices? Pues hasta que Fidel Castro no le dé la libertad a mi abuelo yo no voy a ser feliz." -- Marlon de Miranda Roy

(NUEVA GERONA, 6 de abril, (Lux Info Press / Puenteinfocubamiami.org) - La fecha del 18 de marzo del 2003, marcó para siempre a Marlon de Miranda Roy, un niño cubano de 6 años de edad. Ese día, el pequeño pudo observar como la casa donde ha crecido oyendo hablar de justicia, democracia y el cabal respeto a los derechos humanos era sometida a un minucioso registro durante 11 horas por parte del Departamento de Seguridad del Estado (DSE).

Su abuelo Roberto de Miranda Hernández, detenido y conducido a Villa Marista, cuartel general de la policía política cubana. En el allanamiento efectuado en la sede del Colegio de Pedagogos Independientes de Cuba, sito en calle Campanario #354 entre San Rafael y San Miguel, municipio capitalino de Centro Habana, lugar donde igualmente funciona la Biblioteca Independiente "Félix Varela", los agentes represivos ocuparon, entre otras cosas, los dibujos de un concurso de pintura para niños y jóvenes, en el que Marlon había pintado una bandera cubana. Este redactor fue testigo de las obras expuestas, 3 meses antes de suceder la ola represiva desatada por el régimen de Fidel Castro que envió a 75 opositores y periodistas independientes a la cárcel.

Marlon lloró mucho cuando los policías incautaron las pinturas, entre ella su obra. No era la primera ocasión que el infante es testigo y víctima de actos represivos del DSE. A la edad de 3 años, la Seguridad del Estado durante un registro, practicado en la vivienda, le ocuparon un velocípedo.

"A pesar de su corta edad, Marlon ha sufrido mucho la represión castrista, los registros en nuestra casa, las detenciones y posteriormente encarcelamiento de su abuelo con una sentencia de 20 años de cárcel lo ha traumatizado"- dijo a Lux Info Press Soledad Rivas Verdecía, abuela del pequeño.

Roberto de Miranda Hernández recibió el aliento de su nieto en las visitas familiares efectuadas a Villa Marista, así como en las prisiones de Agüica y el Combinado del Este, lugares donde estuvo confinado. La señora Rivas Verdecía narra un hecho que le causó un profundo impacto, "el 30 de marzo del 2003, Roberto cumplió sus 58 años de edad en prisión, se encontraba en la sala de penados del Hospital Salvador Allende, ese día el niño me acompañó, sin embargo la Seguridad del Estado nos prohibió la visita. Marlon llorando se paró frente al oficial y le manifestó"- "No dicen que los niños nacen para ser felices?, pues hasta que Fidel Castro no le de la libertad a mi abuelo,yo no voy a ser feliz".

Marlon ha participado en las vigilias realizadas en pro de la libertad de Los presos políticos cubanos, y la acompañado a las Damas de Blanco,madres y esposas de los opositores y periodistas encarcelados los domingos a la Iglesia de Santa Rita de Casia, en el municipio Playa.

Cuando le pregunté al pequeño cual ha sido para él el día más feliz de su vida no vaciló en responder: "el 23 de abril del 2004". Cuentan que ese día, Marlon había acabado de levantarse cuando en la casa hicieron acto de presencia oficiales de la Seguridad del Estado. El niño, que ya los conocía, asustado les preguntó: ¿ Qué le hicieron a mi abuelo? En ese instante hizo su entrada al lugar Roberto de Miranda quién había sido puesto en libertad mediante licencia extra penal por sus padecimientos de salud. Sorprendidos ambos, abuelo y nieto derramaron lágrimas de felicidad.

Viene al caso, y merece honda reflexión en su sentido real lo expresado por el más universal de los cubanos, José Martí, en el primer número de La Edad de Oro: "Así queremos que los niños de América sean: hombres que digan lo que piensan, y lo digan bien, hombres elocuentes y sinceros".

Reportó desde Isla de Pinos para el Puente Informativo Cuba Miami Carlos Serpa Maceira periodista independiente de la Agencia Cubana Independiente de Información y Prensa LUX INFO PRESS. Dado a los 4 días del mes de abril del 2005.