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Médico opositor interpela
a Pedro Ross Leal, Secretario General de la Central de Trabajadores
de Cuba
La Habana, 18 de Abril ( Carlos Serpa Maceira, Lux Info Press)
- El doctor Darsi Ferrer Ramírez, director del Centro de
Salud y Derechos Humanos "Juan Bruno Zayas" en carta enviada
a Pedro Ross Leal, secretario general de la oficialista Central
de Trabajadores de Cuba (CTC), interpelo las condiciones en las
que labora el personal de la salud en la Isla.
La Agencia Cubana Independiente de Información y Prensa Lux
Info Press, tuvo acceso al texto de la misiva, copia de la cual
el galeno opositor dirigió también al gobernante Fidel
Castro, a José Ramón Balaguer Cabrera, Ministro de
Salud Publico, así como a la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), y la Organización Mundial de la Salud
(OMS) por su profundo contenido se publica íntegramente.
A: Señor Pedro Ross Leal
Secretario General de la Central de Trabajadores de Cuba.
C/C: Director General de la Organización Internacional del
Trabajo.
Director General de la Organización Mundial de la Salud.
Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba.
Ministro de Salud de la República de Cuba.
Señor:
En los primeros años de la revolución el éxodo
de profesionales de la salud, dejó a nuestro país
con tres mil médicos de un total de seis mil existentes.
Contábamos, en ese entonces, con un número per. cápita
superior al de varios países con mayor desarrollo socioeconómico.
En aquel momento no existía un sistema de salud como el
actual para enfrentar la incidencia de enfermedades transmisibles
o no, y que, además, permitiera el control de muchas de ellas
Una de las alternativas implementadas por el estado durante esa
etapa, dirigida a solucionar la crisis creada por la repentina escasez
de profesionales en el sector, fue extender los servicios de salud
a los lugares más recónditos y, por ende, los más
necesitados, así como garantizar el servicio de urgencia
en los cuerpos de guardia, el que mejoraron con la creación
de nuevos locales. Esas alternativas pudieron materializarse por
la adopción de medidas tales como: la supresión del
pago de las guardias y la eliminación del descanso post.
guardia; las que fueron aceptadas por la mayoría de los que
se quedaron, por estar enfocadas supuestamente a apoyar otros planes
sociales y a afectar lo menos posible la economía, y de no
aplicarse habría sido difícil enfrentar la problemática
heredada de otros gobiernos.
En la actualidad, cuarenta y seis años después de
aquella situación, contamos con más de setenta y cinco
mil médicos, lo que brinda la posibilidad de asegurarle atención
de salud a toda la población y, a su vez, modificar algunas
de las anteriores medidas en función de mejorar "la
calidad de los servicios"que se le oferta al pueblo, y la "calidad
de vida" de sus profesionales.
Ningún otro profesional cubano desempeña su labor
de modo menos remunerado que los médicos. En ese sentido,
el promedio de las guardias médicas gratuitas de veinte y
cuatro horas que están obligados a realizar oscila entre
cuatro y seis para un periodo de treinta días, en franca
violación de lo dispuesto por el Convenio 1 de la Organización
Internacional del Trabajo, que norma el principio de la jornada
laboral de ocho horas diarias y cuarenta y ocho horas semanales.
Es de suponer por el tiempo transcurrido, que quienes en su momento
aprobaron las medidas descritas anteriormente ya no viven, están
jubilados o exiliados, sin embargo, estas siguen vigentes. Se conoce
que en diferentes foros se ha cuestionado la necesidad de mantenerlas,
pero no ha habido respuesta por parte de la Central de Trabajadores,
ni de ninguna otra institución.
Es comprensible el hecho de que la población no debe prescindir
de los servicios de atención médica las 24 horas del
día, se puede hasta llegar a justificar la imposibilidad
del estado de pagar las guardias médicas por las conocidas
limitaciones económicas, pero urge, por el estado de necesidad,
buscar alternativas para mejorar la "calidad de vida de los
médicos" y, por consiguiente, "la calidad de los
servicios ofrecidos a la población", por lo que sugerimos:
Crear tres turnos de trabajo de ocho horas, con las variantes que
las autoridades del gobierno determinen.
Variante que no sería difícil de implementar, por
la gran cantidad de profesionales con que cuenta nuestro país,
superior al de países con mayor desarrollo y extensión
territorial, como es el caso de Venezuela, con cincuenta mil médicos
y una población cercana a los veinte y cuatro millones de
habitantes.
Según las referencias estadísticas, el sueldo mínimo
que se les paga a los médicos especialistas es de ochocientos
dólares mensuales, al compararlo con los veinte y uno que
ganan los cubanos ( 525 pesos en moneda nacional ) es fácil
reconocer que trabajan por un salario cuarenta veces inferior al
de los peor retribuidos a nivel mundial. El fundamento de tal situación
podría estar en correspondencia con el costo aproximado de
veinte y cinco mil dólares que debe invertirse en la formación
de un galeno, y que en Cuba no se cobra un solo centavo por ello.
No obstante, si a estos profesionales se les erogara el salario
mínimo reconocido mundialmente estarían en condiciones
de retribuirle al estado el costo de la carrera en menos de seis
años aportando la mitad del sueldo y, además, por
un periodo extra podrían contribuir con la economía
del país abonando un porciento del mismo, lo que resultaría
un beneficio tanto para el estado como para el profesional.
Es comprensible que el estado no está en condiciones de
erogar siquiera el sueldo mínimo que perciben los de otras
latitudes, cuarenta veces superior al de los cubanos, pero también
se debe entender que resulta imposible alcanzar una vida decorosa
con los salarios del sistema nacional de salud. Esa desfavorable
situación, que conlleva a condiciones de vida precarias,
se calificaría en cualquier otro lugar del mundo como una
"forma moderna de esclavitud".
Una posible solución dirigida a revertir esas dificultades
podría ser, permitirle a aquellos que ininterrumpidamente
hayan trabajado en función de la sociedad por un tiempo determinado,
la apertura de consultas independientes luego de concluida la jornada
laboral, o cuando el estado convenga, cumpliendo con las regulaciones
que el mismo establezca.
En oposición a la sugerencia anterior podría señalarse
el hecho de que más de veinte mil médicos laboran
en países necesitados de tal ayuda, o la realidad del elevado
por ciento que se ha desvinculado de la profesión para dedicarse
a otras actividades consideradas ilegales, en busca de mayores ingresos
y aun en detrimento de su estatus social. Sin embargo, con la mitad
de los existentes en el país se pueden hacer dentro del sistema
modificaciones beneficiosas para todos.
Hay quien podrá asegurar que la adopción de las medidas
comentadas fue un logro de la revolución y estaríamos
totalmente de acuerdo con ese criterio, igualmente creemos que coincidiríamos
en reconocer que en las circunstancia actuales se impone revalorar
la necesidad de su vigencia.
Para no descartar la posibilidad de que existan los que deseen
continuar trabajando las veinte y cuatro horas y la post. guardia
sin recibir remuneración económica, y quizás
estén en desacuerdo con las sugerencias planteadas, encuestamos
una muestra de quinientos treinta y dos médicos radicados
en las provincias de Ciudad de la Habana y Pinar del Rio, con la
idea de confrontar las opiniones descritas y obtuvimos por resultado
lo siguiente:
- El total de los encuestados desea que se les paguen las guardias
y disfrutar del descanso de la post. guardia, o en su defecto, que
se establezcan turnos de trabajo de ocho horas.
- En relación con el salario percibido por las actividades
laborales, todos estuvieron en desacuerdo con el actual.
Por último, exhortamos que nuestros señalamientos
y sugerencias sean debatidos en los centros laborales de la salud,
para que todos los profesionales del sector puedan ofrecer sus opiniones
al respecto.
En espera de su comunicación quedo de Ud.,
Dr. Darsi Ferrer Ramírez
Centro de Salud y Derechos Humanos "Juan Bruno Zayas"
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