21 de junio de 2005
 

 

Las dos mitades de Saramago

Reinaldo Cosano Alén, Lux Info Press

LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - ¡Sorpresa! El portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998 está en La Habana. Asistió al Sábado del Libro, espacio de presentación de autores y su obra en la capital cubana. Saramago presentó su última novela, "El evangelio según Jesucristo", publicada por una editorial de la Isla.

De Saramago se recuerda en nuestro país su actitud cívica cuando denunció al gobierno cubano por el encarcelamiento, juicios sumarios y excesivas penas de prisión impuestas a 75 disidentes pacíficos y periodistas independientes durante la llamada "Primavera Negra de Cuba", de los cuales sólo seis han sido excarcelados con licencia extrapenal debido a serios problemas de salud, entre ellos Raúl Rivero y Manuel Vázquez Portal, que abandonaron el país rumbo a España y los Estados Unidos.

El escritor portugués denunció también el fusilamiento de tres jóvenes cubanos que intentaron secuestrar una embarcación con la intención de viajar a los Estados Unidos.

Fue entonces cuando Saramago declaró: "¡Hasta aquí llegué con la revolución cubana! ¡Me bajo del tren!"

Por eso causa sorpresa la presencia en Cuba del autor de "El año de la muerte de Ricardo Reis", olvidando sus terminantes palabras de 2003 sobre los prisioneros de conciencia cubanos.

Más sorprendente aún es su declaración en suelo cubano: "Sencillamente hay que hacer justicia" -dijo. Pero no en alusión a los 75, sino al manido caso de Posada Carriles, calificado por las autoridades cubanas como terrorista, para el que el escritor lusitano pide la extradición a Venezuela.

Para colmo, el escritor de tan lúcidas palabras en 2003, olvidadizo y contradictorio hoy, firmó también el documento "Detengamos una nueva maniobra contra Cuba", enfilado contra el gobierno de los Estados Unidos, para evitar otra condena al gobierno de la Isla en Ginebra como consuetudinario violador de los derechos humanos.

Luego de las duras palabras de censura de Saramago al gobierno cubano en 2003, recibió la visita especial de la entonces embajadora de Cuba en España, y para sorpresa de los cubanos del patio, la entrevista fue publicada por la prensa oficialista, aunque, como era de esperar, no hubo referencia a su postura "disidente" de 2003, resolviéndose el asunto en una sucesión de anécdotas personales del escritor, entre ellas su apresurado y un poco tormentoso viaje de Portugal a España para encontrarse con una mujer joven que lo esperaba al otro lado de la frontera.

En fin, a sus 82 años cualquier cosa puede ocurrir: olvidar lo que se dijo y afirmó en 2003, presentarse en La Habana después de haber sido "filtrado" por una embajadora, o con inusitados ímpetus juveniles correr tras unas faldas.

La postura contradictoria de Saramago, ¿será resabios de su vieja militancia comunista?, o dicho bíblicamente, ¿es el caso de la oveja descarriada que vuelve al redil?

En lenguaje callejero bien pudiera endilgársele a Saramago la plástica expresión cubana: ¿Te peinas o te haces papelillos?