22 de junio de 2005
 

 

Ataque a la iniciativa privada

José Moreno Cruz, Cubanacán Press. CubaNet.

SANTA CLARA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - Desde que en una intervención televisiva el gobernante cubano llamó a combatir lo que llamó ilegalidades, la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), no ha tenido respiro en la batalla sin cuartel contra la iniciativa privada.

Es raro el día en que no se comente entre los habitantes de Santa Clara, que la policía está asestando en ese momento otro golpe a un gestor de la economía informal, o que ocurrió hace unas horas o el día anterior.

El cubano siempre ha tenido fama de arreglárselas como puede ante momentos difíciles. Inventa lo mismo un bistec de cáscara de plátano burro como acondiciona un camión para cruzar el Estrecho de la Florida. Son la respuesta de los entes privados a las formas de vida de subsistencia y el deseo de trocar el rumbo del control vertical de todos los recursos que circulan en el país y las formas de producción.

Los últimos operativos de que se tienen noticia ocurrieron recientemente en diferentes puntos de la ciudad, donde desmantelaron una fábrica artesanal de fideos y otra de ron casero. Sus producciones eran destinadas a la venta ilícita en las calles de la ciudad y en la red gastronómica, lo que reportaba ganancias no sólo a los operarios y comercializadores, sino también a sus propietarios.

Pero sucede que para mantener una fábrica clandestina de producción de fideos es necesario ante todo tener la materia prima para la elaboración del producto y el mercado para su venta, generalmente a precio inferior con que es comercializado por las entidades estatales.

Pero es justo en este punto donde surgen las dudas y preguntas. La existencia de una demanda segura para una mercancía como el fideo indica que el Estado no abastece el mercado con cantidades suficientes del producto o que los precios con que se expenden son extremadamente exagerados.

Por otro lado, nadie se logra explicar la procedencia de las materias primas. Digamos, por ejemplo, que para elaborar el fideo se necesita harina de trigo como elemento principal de la producción. En la red dolarizada se puede adquirir la harina de trigo, pero a un precio muy alto, que difícilmente ofrecería ganancias a los productores. Eso nos hace mirar de reojo hacia otra fuente de suministro: la ilegal.

En Cuba la mayoría de los productores que utilizan la harina de trigo para elaborar pizzas, fideos u otros alimentos, compran esa materia prima en los almacenes de las panaderías estatales, en complicidad de administrativos y personal a cargo. Con el desvío del producto aparecen los primeros síntomas de la corrupción, donde unos pocos se aprovechan de sus puestos para lucrar con los bienes del Estado.

Esa es una práctica normal en la Cuba de hoy, debido a que el Estado mantiene asfixiada la iniciativa privada de los ciudadanos y en caso de que la permita, no suple las materias primas, ni respalda a los entes económicos de la pequeña empresa privada en el proceso laboral y de comercio.

Según el último informe de la policía, las producciones ilegales pueden traer consigo riesgos a la vida de los ciudadanos, especialmente a niños, enfermos y ancianos, que son quienes más utilizan este alimento, debido a las condiciones antihigiénicas de la elaboración, como el caso de los fideos tipo "Cabello de Ángel" los que eran empaquetados en su nylon original y vendidos como si fueran de fábricas estatales. En el operativo fueron incautados 76 paquetes de fideos listos para la venta, 760 envases de nailon con las etiquetas originales de una fábrica cienfueguera, 70 libras de harina de pan, una balanza y el equipo de producción.

El informe señala también el decomiso de una fábrica de "Chispa de Tren", o sea un ron casero extraído de la fermentación de la miel de purga. Allí decomisaron tanques plásticos llenos de la miel (producto residual de la caña de azúcar) en estado de fermentación, dos termómetros y dos tubos de enfriamiento con una torre, así como una olla criolla de acero inoxidable con una resistencia eléctrica. El decomiso abarcó dos cubetas del producto ya destilado de 25 galones cada una.

Según la nota de la policía, el ron casero se expende en sustitución del verdadero ron cubano, cada vez más adulterado en bares y lugares públicos.

Otros enfrentamientos al "delito y actividades ilícitas" dieron al traste con la ocupación de 104 sacos de soya en dos almacenes diferentes y en otra vivienda fueron incautados 50 postas de pollo, 710 huevos y ocho pomos de refresco Tu Kola.

Por su parte, los bicitaxis también fueron agredidos ferozmente, cuando les incautaron a sus propietarios 16 reproductoras de audio de dudoso origen, al ser sorprendidos violando una disposición de la Asamblea Municipal del Poder Popular encaminada a disminuir el ruido en nuestras calles.

Días antes la prensa local anunció la ocupación de una fábrica de refrescos y otra de cerveza de las que operan en la ciudad. Todas las personas involucradas en estas actividades clandestinas están sometidas a medidas cautelares, acusadas de "delito a la actividad económica ilícita agravada" mientras continúa el proceso investigativo y el esclarecimiento del origen de los recursos empleados en las empresas individuales.

Un simple paseo por una de las calles aledañas al mercado de San Miguel demuestra que la cura de la enfermedad no está en los decomisos, multas u otras acciones represivas contra los agentes de la economía informal. Allí son cientos los multados que continúan en sus actividades económicas. "Aquí nadie va a dejar morir de hambre a sus hijos", dijo un agente de las actividades consideradas por el estado de "ilícitas".

Noticias de actividades ilícitas a todos los niveles he conocido desde que tengo uso de razón. Han ocurrido en las diferentes décadas del siglo pasado. Ahora se acentúan. La nomenclatura no puede liquidarlas. Sabe que está herida de muerte, y ahora da sus zarpazos. Unos irán a los tribunales y de allí a las cárceles, pero más tarde surgirán otros que pongan su ingenio a favor de la libre empresa mientras exista la pobreza y el desabastecimiento. Contra la mayoría, no se puede.