13 de julio de 2005
 

 

El Edison chino y los apagones en Cuba

Reinaldo Cosano Alén, Lux Info Press

LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - Si Chung Li viviera, de seguro reconocería que el pueblo cubano tiene también sus geniales inventores como él en materia de luminiscencia.

Conocí sobre Chung Li y sus inventos durante mi estancia en China en 1969 y, curiosamente, esa historia atrapada en la memoria parece cobrar actualidad en la grave crisis energética por la que atraviesa Cuba en estos momentos con tan frecuentes como prolongados y molestos apagones.

A principios de la década de 1930, Estados Unidos llevó a la República China, entonces sin el engañoso apelativo "popular", una nueva era de progreso con la introducción del keroseno y su correspondiente lámpara de alumbrado doméstico, novedoso invento que ya se había popularizado en Norteamérica en lugares a los que no llegaba la electricidad.

El joven chino de 29 años, Chung Li, ingeniero químico, tras conversar con algunos campesinos, quejosos por la escasa demanda del fríjol de soya que producían, lo que perjudicaba sus economías, pensó: "Si logro encontrar nuevo mercado a la soya los campesinos saldrán beneficiados".

Chung recordó que sus antepasados empleaban el aceite extraído de esa legumbre como combustible para sus antiguas lámparas, y perfeccionó un nuevo tipo mucho más seguro y económico que la norteamericana, a base de aceite vegetal. Según comentario periodístico de la época, "el nuevo fluido no sólo cuesta menos, sino que da luz más brillante y dura más que el petróleo".

Harrison Forman escribió en "Current History" (USA, 1936): "Durante muchos años más nos hemos referido a la kerosina como la institución norteamericana de China. Hoy, sin embargo, la kerosina está pasando de moda en China tan rápidamente como en los propios Estados Unidos. Los chinos, esos chinos listos, han inventado una lamparita de arder que no consume petróleo sino un aceite preparado en el país".

Continúa explicando Forman que el invento había causado una revolución mayor en China en sólo dos años que la que produjo la lámpara de petróleo norteamericana, y "los ingresos de las compañías petroleras norteamericanas por la venta de kerosina en China han disminuido en ocho millones de dólares el pasado año, no obstante que ha sido un año de guerra en que el consumo normal ha aumentado grandemente".

El gobierno chino protegió el nuevo producto y los fabricantes chinos de lámparas, con 400 mil aparatos anuales, señalaban como principal dificultad no poder satisfacer la demanda.

Chung Li fue aclamado en todo el país como el "Edison de China". Chung Li inventó también un moderno mimeógrafo que patentó.

Los cubanos, sin saberlo, por intricados caminos del destino, a nuestra manera, nos hemos ido acercado al genial chino, desarrollando las más variadas inventivas para enfrentar los mortificantes cortes de electricidad.

Además de velas y linternas eléctricas -y generadores de electricidad para unos pocos privilegiados- la mayoría, en marcha atrás como el cangrejo, ha tenido que crear los más disímiles artefactos para obtener luz, entre éstos el "clásico" mechón o chismosa, simple depósito con petróleo y mecha encendida. Ciertamente alumbra, aunque con excesivo y pernicioso humo que daña pulmones, vías respiratorias y tizna demasiado los interiores.

Variante menos dañina y molesta es el mismo principio perfeccionado: recipiente -generalmente latica desechada de refresco o cerveza- con mecha pequeña embutida en un tubo de aluminio de pasta dental reciclable perforado abajo, por donde penetra el petróleo o luz brillante.

Por cierto, como perfecto caso de metonimia, llamamos luz brillante al keroseno. "Luz Brillante" fue marca industrial del keroseno embotellado, introducido en Cuba por una compañía norteamericana a mediados del siglo XIX, destinado a la iluminación.

Pero mucho más cercano al invento de Chung Li está la "lamparita" casera de aceite de soya o girasol. Consta de una chapa-corona (tapa) de botella de refresco o cerveza como sostén de un trocito de algodón a modo de pabilo introducido por un huequito al centro de la chapita, y colocado en un recipiente de vidrio o lata con aceite comestible. Encendida la mecha da mejor luz, más estable, no ahuma ni apesta, y es mucho más económica.

Hay quienes emplean la batería de auto para tener luz en sus viviendas durante los apagones nocturnos, que en las actuales circunstancias equivale a disponer de "alta tecnología".

¿Cómo transitar por oscuras calles y caminos rurales durante los cortes de electricidad nocturnos? Quien no posea linterna eléctrica, que es la mayoría, no transitará o lo hará con gran miedo. Pienso en nuestros aborígenes quienes, mucho antes de la llegaba de Colón, transitaban más confiados gracias al artificio de introducir luciérnagas y cocuyos en el fruto de la güira -previa extracción de su masa canosa- con huequitos por toda su corteza, por los que brotaba la luz originada por estos insectos; linterna casi absolutamente imposible hoy, porque tanto la güira como los insectos son especies de muy escasa población, en vías de extinción por déficit ambiental.

Si la cuestión es planchar de urgencia y hay corte eléctrico, la solución es fácil: hacerlo a la usanza colonial, poniéndola directamente sobre el fogón a fuego moderado, teniendo presente no quemar el cordón eléctrico. O alisar la ropa por el procedimiento empleado por los presos y becarios, dejando correr la plancha, que es una botella conteniendo agua caliente, sobre el tejido; lo que no se le hubiera ocurrido ni al mismísimo Chung Li de nuestra historia.

Como cierra sus presentaciones un comentarista de la televisión cubana, digamos también: "Así van las cosas".

Para concluir, no quisiéramos pasar por alto el dato histórico de que Chug Li procedía de una familia pobre, aunque culta, y que como miles de jóvenes orientales fue educado en escuelas chinas de acuerdo al sistema occidental. Llegaron a ser ingenieros, médicos, químicos, mecánicos, maestros y técnicos en las más variadas especialidades, producto de la campaña nacionalista "Una nueva vida", patrocinada por el presidente chino Chian Kai Shek.