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Cambio un agosto por tu abril
Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org) - Si al cantautor
español Joaquín Sabina le han robado el mes de abril,
a los sindicalistas independientes cubanos les regalaron un agosto
para nunca olvidar. Y todavía se quejan.
Mientras que a Sabina le daban la una, las dos, las tres, las cuatro
y hasta las diez pensando en su perdido abril, a varios de estos
malagradecidos se les obsequiaba en igual mes algo más de
un siglo de encierro educativo, una hora de sol y veintitrés
de sombras cada día para meditar en paz, y el efluvio mágico
de las turco-letrinas ubicadas en el centro turístico "Parque
Gulagaico" que integran los hoteles Combinado del Este, Agüica,
Cuba Sí, Kilo 5 ½, Guanajay y Guajamal.
Pregúntenle si no a Pedro Pablo, Miguelito, Iván,
Molinet, Héctor Raúl y Alfredo Felipe, entre otros
"idos de marzo de 2003", que aún en este agosto
no borran de sus mentes aquel abril.
Sin embargo, este mes ocho ha sido un buen regalo. A Damaris, Luis
Sergio, Gabriel y muchos más la policía política
fotografió la fachada de sus casas, les sugirió de
forma cariñosa que nunca se reuniera más de una persona
con su espejo, y que de no cumplir se les daría un paseo
recreativo hasta un recinto policial, camino a cualquier cárcel-hotel
donde tendrán el derecho a demostrar que sí pueden
sindicalizarse.
¡Y qué casas tienen estos mercenarios, hermanos míos!
Con columnas doradas -no dóricas- por las moscas, hechas
de piedra y fango de pantanos; paredes de saco de yute impermeables
al sol y piso con la tierra más bella del mundo que ojos
humanos vieron.
¡Cuánto despilfarro y presunción en estos sitios!
¡Qué manía de lujos! Pero aún subiendo
agosto nos encontramos que a Maybell se le practicó una desintoxicación
de hábitos burgueses al serle decomisado un dinero y un fax
que atentaban contra su vida, porque si come demasiado o cae un
rayo seguro podría morir, y no es propio que muera, si no
que calle.
Por su parte, ahora también Aurelio fue tocado con la varita
mágica del sofoco y distinción de un mes que sabe
a muerte, pues recibió una cita y tuvo que asistir a un intercambio
de sabios consejos veraniegos donde se puso énfasis en la
necesidad de hacer silencio, tener quietud y mostrar mucha cordura,
en una época tan calurosa donde la reunión de más
de una persona provoca salpullidos en los aseguradores del fetecú
histérico y paranoide del país.
Y lo que más conmueve en este regalado mes de agosto son
los métodos empleados para convencerlos de que callen, las
frases de tanta melodía como las del simpar Joaquín,
si bien en otro tono, con letras tan sublimes difíciles de
borrar de la memoria.
Leamos, si no, y tarareemos hasta la vital planicie del infarto
masivo la siguiente canción:
Quién me ha donado el mes de agosto
Autor e intérprete: All Mando Segurota
Si dices que te impiden sindicarte
o que a un trabajador se le atrasó el pago,
no hay dudas de que tú eres un vago
t tengo la orden de siquitrillarte.
Pero si no te gusta, vete a cualquier parte,
eso sí, nunca digas que fuiste despedido,
porque te encerraré allí donde el olvido
es tan denso que nadie puede recordarte.
Y si persistes en tu obsesión insana
de violar el derecho de callarte,
no lo dudes, si no es hoy será mañana,
pero seguro volveré a siquitrillarte.
(Estribillo)
Quién me ha donado el mes de agosto (biss biss biss
)
¡Qué mensaje más conmovedor, delirante, insólito
por la delicadeza al sugerir entre líneas "no te salgas
del tiesto o te siquitrillo"!
¡Cuánta armonía, desenfado y promesas de libertad
en la letra de una canción digna de compararse con la marcha
Que viva mi bandera, de Osvaldo Rodríguez, con la Pequeña
Serenata Diurna de Silvio Rodríguez o la increíble
Yo me quedo de Pablo Milanés, entre otras obras desbordadas
de sinceridad en el catálogo de la música cubana.
¡Como se disfruta de los buenos textos cuando se vive en
libertad!
Por eso es que deben sentirse privilegiados de que los encierren
si persisten en violar la obligación y el derecho a estar
callados, orgullosos frente al agente cotidiano que sólo
exige silencio, silencio, más silencio aunque se caiga el
mundo, como pedía El Puma en su hit musical de los años
70.
Pero fíjense si son canallas, si están lejos de querer
aprenderse la canción, que piden a Sabina no se afane por
encontrar el mes de abril, pues ellos le darán agosto entero,
algunos días de septiembre y hasta un fin de semana del ciclónico
octubre, a cambio de que cuando llegue enero, los "idos de
marzo" hayan regresado.
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