9 de septiembre de 2005
 

 

Cambio un agosto por tu abril

Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press

LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org) - Si al cantautor español Joaquín Sabina le han robado el mes de abril, a los sindicalistas independientes cubanos les regalaron un agosto para nunca olvidar. Y todavía se quejan.

Mientras que a Sabina le daban la una, las dos, las tres, las cuatro y hasta las diez pensando en su perdido abril, a varios de estos malagradecidos se les obsequiaba en igual mes algo más de un siglo de encierro educativo, una hora de sol y veintitrés de sombras cada día para meditar en paz, y el efluvio mágico de las turco-letrinas ubicadas en el centro turístico "Parque Gulagaico" que integran los hoteles Combinado del Este, Agüica, Cuba Sí, Kilo 5 ½, Guanajay y Guajamal.

Pregúntenle si no a Pedro Pablo, Miguelito, Iván, Molinet, Héctor Raúl y Alfredo Felipe, entre otros "idos de marzo de 2003", que aún en este agosto no borran de sus mentes aquel abril.

Sin embargo, este mes ocho ha sido un buen regalo. A Damaris, Luis Sergio, Gabriel y muchos más la policía política fotografió la fachada de sus casas, les sugirió de forma cariñosa que nunca se reuniera más de una persona con su espejo, y que de no cumplir se les daría un paseo recreativo hasta un recinto policial, camino a cualquier cárcel-hotel donde tendrán el derecho a demostrar que sí pueden sindicalizarse.

¡Y qué casas tienen estos mercenarios, hermanos míos! Con columnas doradas -no dóricas- por las moscas, hechas de piedra y fango de pantanos; paredes de saco de yute impermeables al sol y piso con la tierra más bella del mundo que ojos humanos vieron.

¡Cuánto despilfarro y presunción en estos sitios! ¡Qué manía de lujos! Pero aún subiendo agosto nos encontramos que a Maybell se le practicó una desintoxicación de hábitos burgueses al serle decomisado un dinero y un fax que atentaban contra su vida, porque si come demasiado o cae un rayo seguro podría morir, y no es propio que muera, si no que calle.

Por su parte, ahora también Aurelio fue tocado con la varita mágica del sofoco y distinción de un mes que sabe a muerte, pues recibió una cita y tuvo que asistir a un intercambio de sabios consejos veraniegos donde se puso énfasis en la necesidad de hacer silencio, tener quietud y mostrar mucha cordura, en una época tan calurosa donde la reunión de más de una persona provoca salpullidos en los aseguradores del fetecú histérico y paranoide del país.

Y lo que más conmueve en este regalado mes de agosto son los métodos empleados para convencerlos de que callen, las frases de tanta melodía como las del simpar Joaquín, si bien en otro tono, con letras tan sublimes difíciles de borrar de la memoria.

Leamos, si no, y tarareemos hasta la vital planicie del infarto masivo la siguiente canción:

Quién me ha donado el mes de agosto
Autor e intérprete: All Mando Segurota

Si dices que te impiden sindicarte
o que a un trabajador se le atrasó el pago,
no hay dudas de que tú eres un vago
t tengo la orden de siquitrillarte.

Pero si no te gusta, vete a cualquier parte,
eso sí, nunca digas que fuiste despedido,
porque te encerraré allí donde el olvido
es tan denso que nadie puede recordarte.

Y si persistes en tu obsesión insana
de violar el derecho de callarte,
no lo dudes, si no es hoy será mañana,
pero seguro volveré a siquitrillarte.

(Estribillo)

Quién me ha donado el mes de agosto (biss biss biss…)

¡Qué mensaje más conmovedor, delirante, insólito por la delicadeza al sugerir entre líneas "no te salgas del tiesto o te siquitrillo"!

¡Cuánta armonía, desenfado y promesas de libertad en la letra de una canción digna de compararse con la marcha Que viva mi bandera, de Osvaldo Rodríguez, con la Pequeña Serenata Diurna de Silvio Rodríguez o la increíble Yo me quedo de Pablo Milanés, entre otras obras desbordadas de sinceridad en el catálogo de la música cubana.

¡Como se disfruta de los buenos textos cuando se vive en libertad!

Por eso es que deben sentirse privilegiados de que los encierren si persisten en violar la obligación y el derecho a estar callados, orgullosos frente al agente cotidiano que sólo exige silencio, silencio, más silencio aunque se caiga el mundo, como pedía El Puma en su hit musical de los años 70.

Pero fíjense si son canallas, si están lejos de querer aprenderse la canción, que piden a Sabina no se afane por encontrar el mes de abril, pues ellos le darán agosto entero, algunos días de septiembre y hasta un fin de semana del ciclónico octubre, a cambio de que cuando llegue enero, los "idos de marzo" hayan regresado.