14 de noviembre de 2005
 

 

Nadie puede ser obligado a comulgar con la infamia

La Habana, 9 de noviembre - Como periodista independiente cubría la noticia de una marcha pacífica efectuada por los conductores de bixcitaxis en julio del año 2002, por las principales calles de la ciudad de Nueva Gerona, la capital municipal de Isla de Pinos. En esa ocasión conocí a la periodista oficialista Mirtha Millán Nieves. Recuerdo que los manifestantes en sus triciclos adaptados para transportar dos pasajeros hicieron acto de presencia en la emisora Radio Caribe y le pidieron a Millán que investigara y denunciara los constantes acosos y maltratos infligidos por los inspectores y la Policía Nacional Revolucionaria(PNR).

La reportera, en ese momento al frente del Informativo y corresponsal de Radio Habana Cuba en la isla, criticó en términos muy duros la protesta y expuso que no era la forma adecuada para reclamar sus derechos. Por lo que se puso de parte de los implicados en los actos represivos, negándose a escuchar la versión de los perjudicados, en su postura intelorente.

Poco después del acto cívico protagonizado por los bicitaxistas, y durante el programa radial Radio Caribe en la Calle en el cual invitó a funcionarios de la Empresa Municipal de Transporte, la periodista se pronunció a favor de las multas que le imponen a los propietarios de bicitaxis y apoyó el decomiso de sus triciclos.

Mirtha Millán Nieves, devenida en militante del Partido Comunista de Cuba(PCC), delegada del Poder Popular y actualmente corresponsal de Radio Rebelde en Isla de Pinos, enfrenta un gran cargo de conciencia. Durante el juicio celebrado al periodista independiente Fabio Prieto Llorente en abril del 2003, fue una de los jueces que sentenciaron a Prieto a 20 años de privación de libertad por promover en la isla una prensa libre.

La reportera Millán Nieves es un ejemplo de los malabares que tiene que hacer la prensa oficial en Cuba para mantenerse a tono con la política informativa que dicta el Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista.

Mirtha ahora piensa con el estómago, mañana dirá: ''Me vi obligada a actuar así"'. Pero semejante excusa no será aceptada, porque nadie puede ser obligado a comulgar con la infamia. Para ella, que ha entregado su pluma a un gobierno totalitario, viene a su caso en sentido real este pensamiento del prócer José Martí: "Es criminal quien sonríe al crimen, quien lo ve y no lo ataca, quien se sienta a su mesa, quien se sienta a la mesa de los que se codean con él o le sacan el sombrero interesado, quienes reciben de él el permiso de vivir".

Reportó desde la Habana el periodista Carlos Serpa Maceira, de la Agencia Lux Info Press y Director del Buró de Prensa Independiente del Puente Informativo Cuba Miami.