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Nadie puede ser obligado a
comulgar con la infamia
La Habana, 9 de noviembre - Como periodista independiente cubría
la noticia de una marcha pacífica efectuada por los conductores
de bixcitaxis en julio del año 2002, por las principales
calles de la ciudad de Nueva Gerona, la capital municipal de Isla
de Pinos. En esa ocasión conocí a la periodista oficialista
Mirtha Millán Nieves. Recuerdo que los manifestantes en sus
triciclos adaptados para transportar dos pasajeros hicieron acto
de presencia en la emisora Radio Caribe y le pidieron a Millán
que investigara y denunciara los constantes acosos y maltratos infligidos
por los inspectores y la Policía Nacional Revolucionaria(PNR).
La reportera, en ese momento al frente del Informativo y corresponsal
de Radio Habana Cuba en la isla, criticó en términos
muy duros la protesta y expuso que no era la forma adecuada para
reclamar sus derechos. Por lo que se puso de parte de los implicados
en los actos represivos, negándose a escuchar la versión
de los perjudicados, en su postura intelorente.
Poco después del acto cívico protagonizado por los
bicitaxistas, y durante el programa radial Radio Caribe en la Calle
en el cual invitó a funcionarios de la Empresa Municipal
de Transporte, la periodista se pronunció a favor de las
multas que le imponen a los propietarios de bicitaxis y apoyó
el decomiso de sus triciclos.
Mirtha Millán Nieves, devenida en militante del Partido
Comunista de Cuba(PCC), delegada del Poder Popular y actualmente
corresponsal de Radio Rebelde en Isla de Pinos, enfrenta un gran
cargo de conciencia. Durante el juicio celebrado al periodista independiente
Fabio Prieto Llorente en abril del 2003, fue una de los jueces que
sentenciaron a Prieto a 20 años de privación de libertad
por promover en la isla una prensa libre.
La reportera Millán Nieves es un ejemplo de los malabares
que tiene que hacer la prensa oficial en Cuba para mantenerse a
tono con la política informativa que dicta el Departamento
Ideológico del Comité Central del Partido Comunista.
Mirtha ahora piensa con el estómago, mañana dirá:
''Me vi obligada a actuar así"'. Pero semejante excusa
no será aceptada, porque nadie puede ser obligado a comulgar
con la infamia. Para ella, que ha entregado su pluma a un gobierno
totalitario, viene a su caso en sentido real este pensamiento del
prócer José Martí: "Es criminal quien
sonríe al crimen, quien lo ve y no lo ataca, quien se sienta
a su mesa, quien se sienta a la mesa de los que se codean con él
o le sacan el sombrero interesado, quienes reciben de él
el permiso de vivir".
Reportó desde la Habana el periodista Carlos Serpa Maceira,
de la Agencia Lux Info Press y Director del Buró de Prensa
Independiente del Puente Informativo Cuba Miami.
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