19 de diciembre de 2005
 

 

O con Cristo, o contra él

LA HABANA,19 de diciembre - La Iglesia Católica Cubana nunca ha estado ajena al presente desolador y al futuro incierto de la isla. Reiteradamente ha expresado la voluntad de ayudar y mediar en un dialogo nacional con el gobierno de Fidel Castro como solución a la crisis económica, política y social por la que atraviesa la República, pero la intolerancia oficial se impone, no acepta el diálogo.

La voluntad de la Iglesia Católica en cuanto al Dialogo Nacional dista desde hace más de 20 años. Viene a la memoria las primeras cartas pastorales que se realizaron hasta la más reciente "No hay Patria sin Virtud" del cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana, en el aniversario 150 de la muerte del padre Félix Varela.

Los cubanos de ahora y las futuras generaciones recordarán las palabras pronunciadas por el Monseñor Pedro Meurice, Arzobispo de Santiago de Cuba, en la Plaza Antonio Maceo durante la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba en enero de 1998: "Este es un pueblo que ha luchado largos siglos por la justicia social y ahora se encuentra, al final de una de esas etapas. buscando otra vez cómo superar las desigualdades y la falta de participación. Le presento además, a un numero creciente de cubanos que confunden la patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido en las ultimas décadas y la cultura con una ideología".

La Iglesia ha fortalecido su labor social entre los pobladores convirtiéndose en un canal para ayudar a las personas a resolver sus problemas. Algunas parroquias atienden a los niños con problemas de salud, ayudan a las familias orientándolos en el cuidado de los hijos, y realizan actividades culturales.

En su labor evangelizadora también la Iglesia Católica ha asumido la defensa de los derechos humanos, siendo la única en Cuba que ha levantado su voz para defender a los prisioneros políticos y de conciencia que el gobierno de Castro mantiene injustamente en sus prisiones. Madres, esposas y otros familiares de opositores pacíficos, conocidas como Las Damas de Blanco, todos los domingos acuden al Templo Católico de Santa Rita de Casia, situado en el municipio capitalino de Playa, donde dedican sus oraciones a sus familiares cautivos. En otros lugares de Cuba se desarrollan homilías en pro de la libertad y la salud de los encarcelados y por lo que sufren persecución.

La revista Palabra Nueva, que publica la Arquidiócesis de la Habana, hizo referencia en su número 119 del 2003 a las sanciones impuesta a 75 opositores políticos cubanos, y al fusilamiento de los tres jóvenes negros que secuestraron una embarcación en la capital cubana. La revista publicó íntegramente la carta que Juan Pablo II a través del cardenal Angelo Sodano le hiciera llegar al gobernante Fidel Castro: "Cumplo además el alto encargo de comunicarle que el Santo Padre se ha sentido profundamente afligido al conocer las duras penas impuestas recientemente a numerosos ciudadanos cubanos, y también por algunas condenas a la pena capital", expresó el mensaje.

Otro fragmento apuntó: "Ante estos hechos su Santidad me ha encargado que pida a vuestra Excelencia que tenga a bien considerar un significativo gesto de clemencia hacia los condenados, con la seguridad de que dicho acto contribuiría a crear un clima de mayor distensión en beneficio del querido pueblo cubano."

Viene al caso. y merece honda reflexión, las palabras finales de la homilía del padre José Conrado Rodríguez, efectuada en la parroquia de Santa Teresita de Jesús, en Santiago de Cuba, el quinto domingo de cuaresma en marzo del 2003: "Si estos hombres y mujeres fueron condenados por el delito de defender los derechos humanos, para mí esta situación tiene un único calificativo: En Cuba hoy Cristo está siendo crucificado de nuevo, en nuestros hermanos.

"¿Cómo olvidar el diálogo entre Jesús y Pablo en el camino de Damasco, cuando éste se dirigía a perseguir a los cristianos: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Y quién eres Señor? Yo soy Jesús, a quien tú persigues". (hc 9.)

"No podemos permanecer indiferente ante esta nueva pasión del Señor. Cada cual ocupe su puesto al pie de la cruz, acompañando a Cristo, ayudándolo a cargar la cruz o en el bando de los vociferantes y acusadores, siempre dispuestos a emplear sus violentas espadas. No hay opción. No nos han dejado opción. O con Cristo o contra él."

Reportó desde la Habana el periodista Carlos Serpa Maceira, de la Agencia Lux Info Press y Director del Buró de Prensa Independiente del Puente Informativo Cuba Miami.