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O con Cristo, o contra él
LA HABANA,19 de diciembre - La Iglesia Católica
Cubana nunca ha estado ajena al presente desolador y al futuro incierto
de la isla. Reiteradamente ha expresado la voluntad de ayudar y
mediar en un dialogo nacional con el gobierno de Fidel Castro como
solución a la crisis económica, política y
social por la que atraviesa la República, pero la intolerancia
oficial se impone, no acepta el diálogo.
La voluntad de la Iglesia Católica en cuanto al Dialogo
Nacional dista desde hace más de 20 años. Viene a
la memoria las primeras cartas pastorales que se realizaron hasta
la más reciente "No hay Patria sin Virtud" del
cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana, en el aniversario
150 de la muerte del padre Félix Varela.
Los cubanos de ahora y las futuras generaciones recordarán
las palabras pronunciadas por el Monseñor Pedro Meurice,
Arzobispo de Santiago de Cuba, en la Plaza Antonio Maceo durante
la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba en enero de 1998: "Este
es un pueblo que ha luchado largos siglos por la justicia social
y ahora se encuentra, al final de una de esas etapas. buscando otra
vez cómo superar las desigualdades y la falta de participación.
Le presento además, a un numero creciente de cubanos que
confunden la patria con un partido, la nación con el proceso
histórico que hemos vivido en las ultimas décadas
y la cultura con una ideología".
La Iglesia ha fortalecido su labor social entre los pobladores
convirtiéndose en un canal para ayudar a las personas a resolver
sus problemas. Algunas parroquias atienden a los niños con
problemas de salud, ayudan a las familias orientándolos en
el cuidado de los hijos, y realizan actividades culturales.
En su labor evangelizadora también la Iglesia Católica
ha asumido la defensa de los derechos humanos, siendo la única
en Cuba que ha levantado su voz para defender a los prisioneros
políticos y de conciencia que el gobierno de Castro mantiene
injustamente en sus prisiones. Madres, esposas y otros familiares
de opositores pacíficos, conocidas como Las Damas de Blanco,
todos los domingos acuden al Templo Católico de Santa Rita
de Casia, situado en el municipio capitalino de Playa, donde dedican
sus oraciones a sus familiares cautivos. En otros lugares de Cuba
se desarrollan homilías en pro de la libertad y la salud
de los encarcelados y por lo que sufren persecución.
La revista Palabra Nueva, que publica la Arquidiócesis de
la Habana, hizo referencia en su número 119 del 2003 a las
sanciones impuesta a 75 opositores políticos cubanos, y al
fusilamiento de los tres jóvenes negros que secuestraron
una embarcación en la capital cubana. La revista publicó
íntegramente la carta que Juan Pablo II a través del
cardenal Angelo Sodano le hiciera llegar al gobernante Fidel Castro:
"Cumplo además el alto encargo de comunicarle que el
Santo Padre se ha sentido profundamente afligido al conocer las
duras penas impuestas recientemente a numerosos ciudadanos cubanos,
y también por algunas condenas a la pena capital", expresó
el mensaje.
Otro fragmento apuntó: "Ante estos hechos su Santidad
me ha encargado que pida a vuestra Excelencia que tenga a bien considerar
un significativo gesto de clemencia hacia los condenados, con la
seguridad de que dicho acto contribuiría a crear un clima
de mayor distensión en beneficio del querido pueblo cubano."
Viene al caso. y merece honda reflexión, las palabras finales
de la homilía del padre José Conrado Rodríguez,
efectuada en la parroquia de Santa Teresita de Jesús, en
Santiago de Cuba, el quinto domingo de cuaresma en marzo del 2003:
"Si estos hombres y mujeres fueron condenados por el delito
de defender los derechos humanos, para mí esta situación
tiene un único calificativo: En Cuba hoy Cristo está
siendo crucificado de nuevo, en nuestros hermanos.
"¿Cómo olvidar el diálogo entre Jesús
y Pablo en el camino de Damasco, cuando éste se dirigía
a perseguir a los cristianos: "Saulo, Saulo, ¿por qué
me persigues? ¿Y quién eres Señor? Yo soy Jesús,
a quien tú persigues". (hc 9.)
"No podemos permanecer indiferente ante esta nueva pasión
del Señor. Cada cual ocupe su puesto al pie de la cruz, acompañando
a Cristo, ayudándolo a cargar la cruz o en el bando de los
vociferantes y acusadores, siempre dispuestos a emplear sus violentas
espadas. No hay opción. No nos han dejado opción.
O con Cristo o contra él."
Reportó desde la Habana el periodista Carlos Serpa Maceira,
de la Agencia Lux Info Press y Director del Buró de Prensa
Independiente del Puente Informativo Cuba Miami.
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